Victimización sexual: la diferencia entre informar y sembrar el pánico
Los medios de comunicación tienen mucho que aprender a la hora de informar sobre la violencia sexual de forma ética.
Los medios de comunicación tienen mucho que aprender a la hora de informar sobre la violencia sexual de forma ética.
No son pocos quienes hablan ya del 'lawfare' a través de toda ideología: ¿hay una guerra judicial contra la política?
Estamos siendo testigos directos de que, en muchas ocasiones, lo más moderno no es necesariamente lo que necesitamos.
Treinta años después, 'Las armas y las letras', de Andrés Trapiello, es una obra imprescindible para evitar simplezas.
Los parámetros de liberación social reflejan, en parte, algunas de nuestras relaciones: inestables, efímeras y líquidas.
Cuando hablamos tan solo en nuestro nombre logramos algo difícil: rechazar la actual y habitual pretensión de verdad.
Solo transformando la pasividad actual favorecida por el optimismo y la autoayuda podremos reconquistar el presente.
A veces tenemos la necesidad de excusarnos por la culpa que sentimos, pero ¿no es esta también un síntoma de lucidez?
El creciente individualismo de nuestra época nos ha vuelto más cautivos de las ideologías que nunca.
Creer en el mérito como base social significa rechazar la jerarquía impuesta por los apellidos y las rentas heredadas.
Lejos de «perderse» o «desperdiciarse», hay actividades con las que la pausa gana y conquista el tiempo.
No pasa nada si los jóvenes se demoran en el camino a ser ciudadanos: tarde o temprano, su politización también llegará.
Reconciliarnos con el espacio silencioso de nuestra soledad puede ayudarnos a conocernos y a refugiarnos en la calma.
A pesar de ser considerado el padre del pesimismo, sus ideas resultan esenciales para enfrentarse a los males actuales.
Las redes sociales están sobrediagnosticando patologías mentales como si de tribus urbanas se trataran.
¿Qué ocurre cuando lo erótico deja de ser íntimo y queda en manos del escrutinio público?
Las redes sociales han hecho del abandono a uno mismo una nueva tendencia social.
La argumentación ha quedado relegada a un segundo plano: ahora solo sabemos imponer nuestra opinión.
La novela de Aldous Huxley aún sabe retratar los vicios de un presente marcado por el desarrollo técnico.
La historia es una sucesión de situaciones críticas: nuestra época no tiene (ni tendrá) el monopolio de la desazón.
¿Qué habría ocurrido durante el 'procés' si en un universo paralelo hubiéramos rechazado entrar en la Alianza Atlántica?
Culpar a los adolescentes de sus males solo consigue mutilar su capacidad para desenvolverse en la vida.
¿Cómo influyen los genes sobre nuestra personalidad y nuestros actos?
No me importaría ser reducido al padre de Daniel. Su existencia da por justificada la mía, la satura de sentido.
Aunque querría ciertas comodidades de mis padres, no me olvido de que es mucho lo ganado al no hablar de 'mi época'.
Para Charles Taylor, la vida está atravesada por una aspiración a la plenitud que no se reduce a la autosuficiencia.
En el caso de Noelia, inquieta que la sociedad acepte que su situación casa bien con el deseo de morir.
El abismo que separa un aséptico protocolo recogido en el BOE y el dolor real, con rostro y ojos, siempre será infinito.
La eutanasia no enfrenta la vida y la muerte, enfrenta la voluntad individual y la tutela colectiva.
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