Cómo reducir el consumo de pastillas para dormir
Un estudio de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) de 2024 mostraba que el 22% de la población española consumía habitualmente este tipo de medicamentos y, de este porcentaje, 4 de cada 10 personas los tomaban cada día.
Artículo
Si quieres apoyar el periodismo de calidad y comprometido puedes hacerte socio de Ethic y recibir en tu casa los 4 números en papel que editamos al año a partir de una cuota mínima de 30 euros, (IVA y gastos de envío a ESPAÑA incluidos).
COLABORA2026
Artículo
El imparable aumento del consumo de benzodiacepinas entre la población se ha convertido, en los últimos años, en un grave problema de salud pública. Estos fármacos, que funcionan como psicotrópicos depresores del sistema nervioso central, se utilizan para tratar la ansiedad y el insomnio, padecimientos cada vez más comunes en una sociedad marcada por el estrés y la obsesión por el rendimiento. Sin embargo, lo que debería ser una solución acaba suponiendo un problema para los pacientes, ya que generan un alto riesgo de dependencia, deterioro cognitivo y caídas, entre otras consecuencias.
Un estudio de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) de 2024 mostraba que el 22% de la población española consumía habitualmente este tipo de medicamentos y, de este porcentaje, 4 de cada 10 personas los tomaban cada día.
¿Cuáles son las causas de estas cifras tan altas? La sobreprescripción de este tipo de medicación, especialmente en atención primaria, se señala como uno de los motivos principales, y desde las organizaciones sanitarias se está trabajando para ayudar a los profesionales a cambiar este patrón de prescripción. En esa línea, la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) ha desarrollado un proyecto con Badalona Servicios Asistenciales (BSA) que tiene como objetivo reducir el número de pacientes que hacen un uso prolongado de las benzodiacepinas, con una intervención dirigida tanto a profesionales como a pacientes.
El 22% de la población española consume habitualmente este tipo de medicamentos
Manuel Armayones, doctor en psicología y catedrático en diseño del comportamiento, dirige el Behavioural Design Lab (BDLab), grupo que ha trabajado con BSA en el proyecto No Te quedes Atrapado para ayudar a retirar o a no iniciar el consumo de benzodiacepinas. «Entre las causas de esta realidad hay factores contextuales del ámbito sanitario, como el poco tiempo de visita o la sobrecarga de trabajo. A veces, el profesional puede tener la sensación de que la benzodiacepina es la única herramienta disponible para aliviar el malestar del paciente. También hay un miedo comprensible, tanto de los profesionales como de los pacientes, a que empeoren los síntomas si se retira la medicación, especialmente cuando hay una dependencia física y psicológica», explica Armayones.
«Este proyecto nos permite avanzar hacia una atención más segura y centrada en la persona. Trabajamos para reducir riesgos para la ciudadanía, pero también para ofrecer a los profesionales herramientas que faciliten las decisiones clínicas más informadas y coherentes», valora el Dr. Àlex Escosa Farga, jefe del Servicio de Atención Primaria en BSA.
Desenganchar a pacientes… y a profesionales
Fruto de la investigación hecha por el BDLab, adscrito al eHealth Centre, en el CAP Martí i Julià de Badalona se llevará a cabo una prueba de concepto con el objetivo de mejorar la desprescripción de benzodiacepinas, en la tercera fase de un proyecto que cuenta con la colaboración de UOC y BSA y que ha recibido financiación del Ministerio de Ciencia e Innovación. La intervención se ha diseñado mediante técnicas de diseño del comportamiento.
La primera parte del proyecto, a cargo de los investigadores de la UOC, consistió en una revisión sistemática de intervenciones para reducir la prescripción de benzodiacepinas en la atención primaria. El estudio concluyó que intervenciones multifacéticas, que incluyen acciones diversas como la educación al paciente y la implicación de farmacéuticos, son las más efectivas. A partir de la investigación se publicó el artículo «De-implementing inappropriate benzodiazepine prescribing in primary care: an overview of systematic reviews informed by behavioral frameworks» (Implementation Science Communications, febrero de 2026), que establece que las intervenciones que integran elementos de diseño del comportamiento son más efectivas y sostenidas en el tiempo.
«Lo que queremos cambiar no es solo la prescripción de fármacos, en concreto las benzodiacepinas, sino patrones de comportamiento muy arraigados de prescripción, dispensación y consumo», explica Armayones. «La investigación muestra que las intervenciones más efectivas combinan información clara sobre riesgos, cambios en el entorno, apoyo en la toma de decisiones y espacios de diálogo. El uso de marcos teóricos permite escoger y combinar estos elementos de manera coherente, no mediante prueba y error».
Herramientas para no quedarse atrapado
A partir de este mes de abril y durante tres meses, en el CAP Martí i Julià se llevará a cabo varias acciones en el marco de la campaña No Te Quedes Atrapado. Se harán sesiones prácticas en las que los profesionales podrán compartir dudas y experiencias, y se les facilitarán guiones para hablar en la consulta del proceso de desprescripción, guías sobre alternativas a la prescripción de benzodiacepinas y herramientas para modificar el proceso de prescripción y la revisión de medicación.
A los pacientes se les proporcionarán materiales de apoyo (diseñados previamente por el Departamento de Salud) que explicarán con lenguaje claro los riesgos del consumo prolongado de esta medicación, además de recomendaciones de higiene del sueño y de gestión de la ansiedad. También se instalarán pósteres para propiciar la conversación entre pacientes y profesionales sobre la necesidad de reducir progresivamente estos fármacos y se incorporarán recursos comunitarios y estrategias no farmacológicas alternativas al tratamiento.
Una herramienta interesante serán los recordatorios en la historia clínica sobre la necesidad de revisar cualquier tratamiento con benzodiacepinas que supere las cuatro semanas. «Confiamos que este proyecto se traduzca en una reducción del número de pacientes que hacen un uso prolongado de las benzodiacepinas y en menos prescripciones innecesarias. Al mismo tiempo, esperamos que los profesionales se sientan con más control y apoyo a la hora de abordar esta cuestión en la consulta», explica el doctor Armayones, que también es profesor de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación.
Una vez que finalice la intervención, esta se evaluará cuantitativa y cualitativamente, y se observará si se ha conseguido una reducción de la prescripción. Si los resultados son positivos, la intención es escalar y adaptar el modelo a otros CAP de BSA, además de compartir la experiencia con organizaciones de atención primaria que quieran abordar la desprescripción «de manera estructurada y respetuosa con la realidad de los equipos», explica el investigador.
COMENTARIOS