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¿Cómo funciona el algoritmo?

Así descubre tu personalidad el ordenador

A través de las cookies y los algoritmos de páginas web y motores de búsqueda, todos los dispositivos descubren y conocen la personalidad y los gustos de cada persona.

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03
abril
2025

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La personalidad es la diferencia individual y el conjunto de características y cualidades que constituye a cada persona y la distingue de las demás. Por la propia definición de la palabra, no es extraño que nuestros comportamientos en internet, incluyendo las búsquedas que hacemos en el ordenador, se vean influidos por ella. ¿Lo que buscamos en internet puede servir para aprender cómo es nuestra personalidad?

Aunque en general no pensamos en los datos que damos cuando hacemos una búsqueda en internet, las cookies aprenden de nuestros gustos y favorecen a los algoritmos y a la publicidad de cada página que visitamos. Las cookies (o galletas informáticas) son un archivo de texto que emiten las páginas web y que se almacena en el ordenador o en el móvil. En este archivo se incluye información sobre la actividad que realiza una persona en cada página web que visita. Cada página web tiene sus propias cookies de origen, que lee cada sitio web, pero también están las cookies de terceros, en las que se cede la información a otras páginas web, aunque no las hayamos visitado. Rastrean nuestra actividad en internet, que intrínsecamente muestran nuestra personalidad y nuestros gustos.

Los algoritmos también desempeñan un papel clave, junto a las cookies, en el descubrimiento de nuestra personalidad. Cada algoritmo es un conjunto de reglas y de normas de programación diseñado para analizar datos y ofrecer a cada persona o usuario una respuesta: es decir, nos ofrecen cierto contenido que nos pueda interesar basándose en las cookies y búsquedas anteriores, o hacen que un contenido se muestre o no en redes sociales o en motores de búsqueda. Esa elección proviene determinada por la información que reciben sobre cada persona, como la edad, la geolocalización y el historial de búsqueda.

Durante la década de 2010, la compañía privada Cambridge Analytica analizó millones de perfiles de Facebook sin el consentimiento de los usuarios

De hecho, durante la década de 2010, la compañía privada Cambridge Analytica, a través de un algoritmo extremadamente preciso, analizó millones de perfiles de Facebook sin consentimiento y aprovechó la información de la personalidad de cada uno para influir en la campaña presidencial de Donald Trump en 2016. La palabra «consentimiento» es clave para este caso, puesto que la demanda multimillonaria que se dio tras este uso ilegal de datos hizo imprescindible que ahora aceptemos siempre las cookies cuando navegamos en una página web o utilizamos un motor de búsqueda como Google. Por ejemplo, al buscar en Google información sobre nuestros gustos, estamos dando datos que pueden ayudar a inferir nuestro estado de ánimo o nuestra orientación sexual. El problema, además de que aceptemos dar nuestros datos sin ser plenamente conscientes de lo que esto conlleva, es que los servidores también pueden aprender de nuestra personalidad para incluso cambiarla e influir en ella, puesto que, según expertos, aprovechan la información para propagar noticias falsas y teorías conspirativas a través de nuestros gustos.

Meta, la empresa matriz de Facebook, Instagram y WhatsApp, aprovecha el tiempo medio que pasa cada persona en una publicación para enseñar otras parecidas: se basa en las historias con las que interactúas, tu actividad en cada red social y la información sobre la cuenta que ha subido cada publicación que ves. De esta forma, si en Instagram buscas cuentas, publicaciones o reels sobre algún grupo de música que te gusta, alguna marca de ropa en concreto o divulgación sobre psicología o salud, es muy posible que su propio algoritmo multiplique este tipo de contenido para que aparezca antes en la página de inicio.

Meta aprovecha el tiempo medio que pasa cada persona en una publicación para enseñar otras parecidas

Las cookies y los algoritmos no solo influyen en las publicaciones que ves para adaptarse a tus gustos, sino que también muestran publicidad que tiene relación con ellos o con búsquedas que has hecho anteriormente. El hecho de que esta publicidad apele a tus gustos y a características que influyen en tu personalidad se fundamenta en una retroalimentación con las cookies, porque dicha relación es una de las bases de la industria de la publicidad digital.

En otros países ya hay organizaciones que piden un uso ético de los algoritmos: la campaña Hacked Off en Reino Unido, que surgió a través de una denuncia conjunta hacia el uso de análisis de datos confidenciales por parte de medios de comunicación, denuncia el abuso de páginas como Facebook y X (antes Twitter) ante la falta de regulación de datos personales para radicalizar nuestras creencias. En España, a través del Ministerio de Derechos Sociales y Consumo, se impulsará una nueva regularización que obligará a las empresas a informar con claridad sobre el uso de algoritmos. Esta medida intentará garantizar que las personas sepamos cómo utilizan las empresas nuestra personalidad y nuestra información personal.

 

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