Mano a mano con los farmacéuticos
El Consejo General de Colegios Farmacéuticos, Farmamundi y Fundación El Alto publican una guía de buenas prácticas que fundamenta la cooperación farmacéutica y aborda el papel del profesional de la Farmacia en las labores humanitarias.
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Apagar el despertador, cumplir el turno en la farmacia y volver a casa. Apagar el despertador, investigar en el laboratorio y volver a casa. Así suele representarse, en el imaginario colectivo, la rutina de los farmacéuticos, ignorando su gran aportación en el ámbito social. Entre esas contribuciones –aunque no tan conocida– destaca la cooperación internacional, clave para garantizar el acceso equitativo a los medicamentos y fortalecer los sistemas de salud en contextos vulnerables. Sin embargo, hasta hace poco, los farmacéuticos españoles carecían de un documento de referencia práctica y formativa que sirviera de guía en este ámbito.
Para comprender qué significa la cooperación farmacéutica, cuáles son sus fundamentos y cómo se gestionan los proyectos de cooperación, el Consejo General de Colegios Farmacéuticos, Farmamundi y Fundación El Alto, en colaboración con Laboratorios Cinfa, han publicado la Guía de Buenas Prácticas en Cooperación Farmacéutica. A través de este documento, los representantes de la Farmacia en España buscan dar los primeros pasos hacia la consolidación de esta práctica en la profesión. El contenido formativo de la guía trasciende así su intención formativa y mira hacia el futuro, con el objetivo de implicar a cada vez más farmacéuticos.
La guía de buenas prácticas se pronuncia acerca de la formación y las habilidades necesarias para asumir sus funciones con responsabilidad y siempre bajo el prisma de los derechos humanos
De este modo, la figura del profesional de la Farmacia se afirma como actor imprescindible de la cooperación, especialmente en materia sanitaria, siendo garantes del acceso equitativo a medicamentos seguros y eficaces, mejorando la gestión farmacéutica y fortaleciendo los sistemas de salud en los entornos vulnerables, de crisis o emergencias para atender a los colectivos más necesitados. Además de detallar las funciones del farmacéutico, la guía de buenas prácticas se pronuncia acerca de la formación y las habilidades necesarias para asumir sus funciones con responsabilidad y siempre bajo el prisma de los derechos humanos. De esta forma, asegura que la contribución colectiva redunde en una cooperación de impacto, ética, sostenible y transformadora.
Rita de la Plaza, tesorera del Consejo General de Colegios de Farmacéuticos y responsable de su estrategia social, afirma que «esta guía ayuda a entender que la cooperación farmacéutica va más allá de garantizar el acceso a los medicamentos; es comprometerse con los colectivos vulnerables para que puedan recibir una atención sanitaria de calidad en situaciones difíciles, como las crisis humanitarias o las emergencias». «Ayudar a los demás forma parte del ADN de los farmacéuticos y con este documento conseguiremos impulsar ese compromiso y canalizarlo hacia proyectos de salud global, logrando, con nuestra participación, un acceso a los medicamentos más equitativo y seguro», añade.
Para Sara Valverde, presidenta de Farmamundi, «esta guía es mucho más que una herramienta técnica: es una invitación a la profesión farmacéutica a dar un paso al frente. Nos recuerda que nuestro conocimiento, nuestra ética y nuestro compromiso pueden marcar la diferencia en la vida de muchas personas que ven vulnerado su derecho a la salud. La farmacia es un pilar esencial de los sistemas sanitarios y, también, de la cooperación internacional. Desde Farmamundi animamos a todos los profesionales farmacéuticos a formarse, implicarse y sumarse a esta tarea colectiva. Porque construir una salud más equitativa es una responsabilidad compartida y la comunidad farmacéutica tiene mucho que aportar».
La farmacia es un pilar esencial de los sistemas sanitarios y, también, de la cooperación internacional
David Roca, presidente de la Fundación El Alto, afirma que para ellos es un honor dar a conocer aspectos tan importantes del trabajo de cooperación en el ámbito farmacéutico como los que se describen en la guía. «Son procesos que suponen nuestro día a día como entidad en los casi veinte años que llevamos trabajando por mejorar las condiciones sanitarias en contextos especialmente vulnerables. Es un avance muy importante para el sector que el Consejo los haya plasmado en esta guía», resalta.
Un nuevo Norte
Uno de los aspectos fundamentales de la guía es que promueve la cooperación farmacéutica desde el reconocimiento de los saberes y las capacidades locales, evitando el eurocentrismo y fomentando la participación activa de las entidades locales.
En este sentido, el Consejo General ha elaborado un decálogo que recoge los principios fundamentales para garantizar que las acciones en este ámbito sean adecuadas, éticas, sostenibles y respetuosas con los contextos donde se desarrollan. Abordan así diez puntos: el acceso a la salud en condiciones de equidad como motor y propósito, la gestión de medicamentos con estándares de calidad y responsabilidad, los enfoques transversales y principios éticos en todas las fases, la adaptación y respeto cultural y contextual, la pertinencia y demanda social de las intervenciones, el fortalecimiento de capacidades y liderazgo comunitario, la coordinación y trabajo en red con actores especializados, la mirada puesta en la sostenibilidad de las intervenciones, la seguridad, preparación y autocuidado del personal cooperante y, por último, la evaluación y mejora continua.
¿Cómo ser un farmacéutico ejemplar?
La guía del Consejo General detalla el perfil idóneo del cooperante farmacéutico. Además del Grado en Farmacia, es conveniente que cuente con estudios complementarios (másteres o posgrado) en cooperación internacional, salud internacional, medicina tropical, logística farmacéutica, gestión de suministros o normativa internacional, así como tener competencias personales y relacionales que le permitan adaptarse.
Respecto a las funciones que puede asumir, la guía las agrupa en seis ámbitos: gestión y acceso a medicamentos, atención farmacéutica, promoción de la salud, apoyo en emergencias y desastres e investigación y evaluación.
Asimismo, para que la experiencia de cooperación sea única y aporte una mejora de la salud global, es necesario elegir bien la organización con la que se quiere colaborar. La guía recomienda valorar su transparencia, experiencia en cooperación, alianzas con actores locales, planes de acompañamiento al personal y coherencia entre su misión y los valores del cooperante.
Finalmente, el documento recopila consejos prácticos para la organización del viaje, adaptarse al lugar de destino, y cuidar la salud mental del farmacéutico al regreso.
Esta información se recoge de forma visual y resumida en una infografía para facilitar una lectura rápida de los puntos más relevantes.
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