La reina Letizia apuesta por el periodismo humanista de Ethic en su 15 aniversario
La reina Letizia preside el 15º aniversario de la revista ‘Ethic’ en un acto en el que intervinieron el expresidente de Gobierno Felipe González, la filósofa Adela Cortina y los periodistas Ana Pastor, Rubén Amón y Sergio del Molino.
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La revista Ethic, publicación que ha hecho del humanismo periodístico su eje informativo, apostando por la comprensión profunda de la realidad frente al desorden de la inmediatez, ha celebrado su decimoquinto aniversario con un acto presidido por la reina Letizia en la Fundación Ortega-Marañón. Conducido por la cofundadora y directora de Ethosfera, Elena Herrero-Beaumont, en la celebración han participado el presidente de la Fundación, Gregorio Marañón, la filósofa Adela Cortina, el expresidente del Gobierno Felipe González, el escritor Sergio del Molino, y los periodistas Ana Pastor, Rubén Amón y el fundador y editor de la cabecera, Pablo Blázquez.
Numerosas personalidades del mundo de la cultura, el pensamiento y la política quisieron mostrar su apoyo a un modo distinto de ejercer la profesión periodística, centrado en combatir el dogma y analizar los grandes desafíos de nuestra época.
Herrero-Beaumont inició su intervención calificando Ethic de «un espacio genuino para la reflexión» que aúna los tres valores clásicos, «la belleza, la bondad y la verdad», al tiempo que hacía suya aquella idea del poeta Luis Cernuda, quien distinguía la realidad (lo importante) de la actualidad (lo accesorio).
Por su parte, Marañón aseguró que Ethic es «un ejemplo de periodismo de calidad, capaz de generar ideas y conocimiento», todo lo cual «fortalece la democracia y apuntala la libertad», al tiempo que crea «espacio de diálogo, entendimiento y concordia». Este tipo de periodismo, a su juicio, contribuye a un mundo mejor.
En defensa de la democracia
La filósofa y bibliotecaria de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, Adela Cortina, quien se reclamó «con orgullo» como parte de Ethic, compartió una vehemente reivindicación del Estado de Derecho y de la socialdemocracia frente al modelo MAGA imperante en Estados Unidos y el comunismo totalitario de China. «Hasta un pueblo de demonios prefiere un Estado de Derecho frente a la barbarie», afirmó recordando a Kant, uno de sus maestros.

La filósofa Adela Cortina. Imagen: JEOSM
«La política no es una cuestión de salvación, sino de justicia», una justicia –refirió– que establece los límites de lo justo, que nos permiten desarrollar una «vida buena», una justicia refrendada por la doctrina social de la Iglesia, quien a su juicio también contribuyó a la socialdemocracia, como demuestra la última encíclica, Magnifica Humanitas.
Adela Cortina: «La política no es una cuestión de salvación, sino de justicia»
Sin banalizar el dramático momento que atraviesan las democracias, Cortina asegura que «siempre hemos estado en tiempos oscuros», y citó la novela de Vargas Llosa, Tiempos recios, expresión que utilizaba santa Teresa para referirse a los suyos. «El Estado de Derecho es la antítesis del todos contra todos, porque no gana el más fuerte, sino que deciden los jueces. De ahí que no podamos permitirnos el lujo de retroceder», resumió.
La filósofa, también consejera editorial de Ethic, vindicó por último «el gran milagro español que fue la Transición», posible en su decir gracias al poder político, al poder económico y a «la mano intangible de los hábitos del corazón de la ciudadanía».
La Transición «sin ánimo de nostalgia»
En el diálogo El espíritu de la Transición, el expresidente del Gobierno Felipe González conversó con el escritor Sergio del Molino, autor de Un tal González, recorrido narrativo por los avances de España durante los primeros gobiernos socialistas. «Sin ánimo de nostalgia, el mito de la Transición, tanto para la crítica como para la devoción, está teñido de violencia política; parece que hubo concesiones, pero no fueron tantas, y lo que primó en ella fue la capacidad de entender el conflicto», apuntó Molino.
«Solo puede haber consenso si hay confrontación», sostuvo González, quien recordó que su conocida muletilla «le diré sin acritud» le servía para argumentar a la contra de modo contundente. «Construimos la Transición desde posiciones muy distanciadas. Ahora no se dice nada, pero predomina la acritud; se grita, se insulta, pero se dicen menos cosas», dijo en referencia al tono áspero que rige la vida política actual.

El expresidente del Gobierno Felipe González y el escritor Sergio del Molino. Imagen: JEOSM
Apuntó, además, que la Transición fue la culminación de un proceso de doscientos años de historia, al tiempo que recordó que «en política no se culmina nada nunca», puesto que hay que perseverar en los logros porque, si damos por descontado lo conseguido, nos encontramos en situaciones como la de hoy en día, «donde el crecimiento del PIB español es de los más altos de Europa y, sin embargo, el descontento de la población es mayúsculo».
Felipe González: «Solo puede haber consenso si hay confrontación»
Respecto de la polarización, apuntó que también era enorme en el periodo de la II República, donde «crecía de abajo hacia arriba, al contrario que hoy», y reclamó el diálogo como única senda posible para «no perder el sentido del progreso». «Nosotros aprendimos en la Transición que podíamos ponernos de acuerdo en un pacto constitucional. Hay que recuperar esa línea del consenso», apostilló.
Pues la democracia facilita, en el decir del expresidente, «acuerdos que permiten la convivencia, a pesar de los conflictos de ideas, un espacio que hoy estamos perdiendo».
Resistir frente al ruido
El segundo de los diálogos del acto de aniversario de Ethic fue Periodismo en tiempos inciertos. En él participaron los periodistas Ana Pastor y Rubén Amón, en conversación con Elena Herrero-Beaumont.
«Creo que estamos en un buen momento para el periodismo, a pesar de todo. Pero hay que recordar que el activismo es incompatible con esta profesión, al igual que justificar lo injustificable nada tiene que ver con la práctica periodística», afirmó Pastor, replicada por Amón, para quien el periodismo «vive una situación crítica». «Hay una tremenda fragilidad de prensa, no es autosuficiente, trabajamos con precariedad, hay muchísimo intrusismo, el 85% de los menores de 35 años solo se informan por las redes sociales y las presiones políticas son enormes», aseveró.

Los periodistas Ana Pastor y Rubén Amón, en conversación con Elena Herrero-Beaumont. Imagen: JEOSM
«Me opongo a ese discurso en defensa de la esperanza», respondió Pastor, en un ejercicio sano de disenso, mencionado en distintas ocasiones a lo largo del acto. «Debe de preocuparnos la desinformación, la desinformación es lo que desestabiliza las democracias, lo que tumba gobiernos. Frente a la inteligencia artificial no podemos ofrecer la estupidez humana, sino la dignidad de un oficio como el nuestro, que es garante del Estado de Derecho. No se trata de dudar de todo, pero sí de preguntarnos constantemente», afirmó. En cuanto a la polarización campante, una de las bujías de la desinformación, Pastor siguió mostrándose esperanzada: «Hay una tercera España cansada de tanto ruido, que pide diálogo».
Ana Pastor: «No se trata de atacar al oponente, sino de pedir cuentas a aquellos en los que has depositado tu confianza»
Ambos coincidieron en la necesidad de tender puentes al que piensa distinto. «Tendría que haber un Ministerio de Obras Públicas Civiles que facilitara la escucha del otro estableciendo una dialéctica que conduzca a algún sitio», remarcó Amón. «No se trata de atacar al oponente, sino de pedir cuentas a aquellos en los que has depositado tu confianza», añadió Pastor.
Ética cosmopolita
El acto lo cerró la breve alocución de Pablo Blázquez, fundador y editor de Ethic, quien agradeció a Sandra Gallego-Salvá, cofundadora de la revista, su respaldo desde el inicio a un proyecto. «Cuando lanzamos el proyecto algunos amigos nos dijisteis que estábamos locos. Y quince años más tarde tenemos que deciros que teníais toda la razón: estábamos completamente locos», bromeó con el público.
Dirigiéndose a sus dos hijas, Lea y Bruna, allí presentes, y que tienen 13 y 10 años, reconoció que cuando uno es padre hay una pregunta que resuena con fuerza. «¿Qué mundo queremos dejaros?». «No queremos dejaros un mundo de ruido y de odio. No vamos a dejaros un mundo de intolerancia e ideas siniestras. No queremos y no vamos a hacerlo. En lugar de levantar muros, lo toca hoy es construir puentes. La democracia, y esos valores que en España hicieron posible la Transición pueden y tienen que ganar la partida», concluyó.

El fundador y director editorial de ‘Ethic’ Pablo Blázquez. Imagen: JEOSM



















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