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Un caserío familiar para saborear el campo vasco

La familia Ibarra siempre recibe a sus huéspedes con una cesta con productos locales y tradicionales elaborados de forma artesanal, lo que anima a los visitantes a descubrir y apoyar el excepcional entorno del Valle de Mendiola.

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En las faldas del Parque Natural de Urquiola, en la provincia de Vizcaya, se halla el Caserío Ibarra: una clásica casa de campo vasca que data del siglo XVI y que desde entonces ha ido pasando de generación en generación, de Ibarra en Ibarra, hasta llegar a Ander, anfitrión de esta casa histórica en Airbnb. 

El Caserío Ibarra pertenece a la categoría de Casas Históricas, una serie de alojamientos con relevancia histórica que datan de principios del siglo XIX o antes. «Lo que es importante del caserío como unidad tipológica es que es la vivienda más grande de las viviendas populares en España», explica Ander. «No es únicamente una residencia, sino que es también una cuadra, sirve para almacenar el trigo o el maíz y tiene incluso evidencias de que fue antiguamente un lagar, porque en la cuadra hay unas vigas planas que muestran cómo se prensaban sobre ellas la manzana».

Ander Ibarra: «Muchos de los huéspedes se quieren relacionar con el entorno lo máximo posible»

Hoy en día, muchos siguen viviendo de lo que producen en sus caseríos. «En el propio Valle de Mendiola puedes encontrarte gente que hace sus propios quesos o su ‘txakoli’, gente que cultiva sus verduras orgánicas, ecológicas y que luego las vende en el caserío, que producen su leche o su zumo de manzana», explica el anfitrión del País Vasco, productos locales y artesanales que habitualmente recoge en su cesta de bienvenida. «Muchos de los huéspedes que se alojan en el caserío buscan una experiencia inmersiva, se quieren relacionar con el entorno lo máximo posible», apunta Ander  y añade que esta interacción «contribuye a fomentar los negocios pequeños y familiares».

Estas experiencias ayudan a sumergirse de lleno en el patrimonio cultural español; un patrimonio amplio, rico y variado que anfitriones como Ander contribuyen a mantener vivo. «El caserío es una vivienda muy grande con unos costes de mantenimiento muy altos y donde constantemente hay que ir haciendo reformas para mejorar, así que alquilar a través de Airbnb ayuda a su conservación».

En España, la categoría de Casas Históricas dispone ya de unos 3.5000 espacios, desde capillas reconvertidas hasta castillos centenarios, pasando por haciendas, molinos o caseríos. Unos alojamientos que se han beneficiado de cerca de un millón de euros que Airbnb ha donado para apoyar el patrimonio cultural español.

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