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Educación

La revolución digital en las aulas

Hacia un modelo educativo inclusivo

Si queremos abordar los desafíos educativos actuales, necesitamos transformaciones estructurales que afectan a las políticas educativas, la financiación, los recursos disponibles, la organización escolar, los métodos pedagógicos, la formación docente y la cultura de aprendizaje entre otros aspectos.

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03
abril
2025

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Los procesos de digitalización están modificando, entre otros ámbitos vitales, las formas en que producimos e interactuamos con el conocimiento, con el consecuente impacto sobre el ámbito educativo. En las últimas décadas, la tecnología ha reconfigurado no solo los procesos administrativos y de gestión educativa, sino también las formas de enseñanza y las maneras que tenemos de aprender. Las instituciones educativas, construidas sobre la escasez de la información y el conocimiento, deben ahora redefinirse en un nuevo escenario de abundancia. La primera pregunta que debemos hacernos es: ¿cómo debe ser una escuela de la abundancia?

Pero, junto a la abundancia, nos encontramos también en un escenario de crisis de veracidad de gran parte de la información disponible que obliga a la escuela y a la educación en general a priorizar el desarrollo de competencias específicas que permitan a los estudiantes aplicar criterios de calidad y fiabilidad sobre esa ingente cantidad de información disponible.

La primera consecuencia del proceso de digitalización es que se ha ampliado el concepto de alfabetización, modificando nuestra relación con los contenidos, demandando nuevas formas de enseñanza y aprendizaje y difuminando las fronteras entre lo formal y lo informal, al tiempo que exige nuevas estrategias de gobernanza y modelos educativos adaptados a esta realidad en constante cambio. No hace falta caer en el solucionismo tecnoeducativo, ni en el ciberoptimismo para asumir que tanto las tecnologías como los procesos de digitalización asociados son asuntos prioritarios para la educación.

La escuela juega un papel determinante en la equidad, la cohesión social y el acceso universal al conocimiento. Sin equidad, no hay calidad educativa posible. Garantizar hoy el derecho a la educación supone trabajar por una educación que no excluya a nadie; que contribuya a aminorar las desigualdades; una educación inclusiva; que sea capaz de ofrecer a todos y todas las máximas oportunidades para desarrollarse en todos los ámbitos de su vida personal, social, académica y profesional, sean cual sean sus condiciones de partida y sus circunstancias particulares. Y tiene que hacer esto en un contexto de vida que, nos guste más o menos, está profundamente impactado por la digitalización.

Las tecnologías digitales no pueden dar respuesta por sí mismas a problemas socioeducativos complejos

En las últimas décadas ha sido habitual ver en los procesos de digitalización una manera de abordar gran parte de los desafíos que enfrentan los sistemas educativos. El resultado ha sido el esperable. Las tecnologías digitales no pueden dar respuesta por sí mismas a problemas socioeducativos complejos. Tras varias décadas en las que las promesas de transformación educativa a través de la tecnología se han visto incumplidas, hoy es tiempo de aproximarnos al asunto con más modestia, pero también con más pragmatismo. Ser conscientes del pasado no nos debe llevar a ser pesimistas sobre el potencial transformador de la tecnología en educación ni, por supuesto, a abandonar la pretensión de educar con y en tecnologías.

Sabemos que la mejora de la educación en términos de equidad y calidad para todos y todas no se hará solo desde la tecnología, como también sabemos que difícilmente podremos hacerla ya sin tecnología. Es más, si entendemos la tecnología como el ecosistema en el que vivimos, enseñamos y aprendemos, entonces necesitamos pensar la relación entre pedagogía y tecnología teniendo en cuenta de manera simultánea y entrelazada los propósitos educativos, los valores, el contexto, las metodologías y la tecnología.

Un aspecto crítico en esta transición es entender que la digitalización no se reduce a la incorporación de dispositivos y plataformas en las aulas. Si queremos abordar los desafíos educativos actuales, necesitamos transformaciones estructurales que afectan a las políticas educativas, la financiación, los recursos disponibles, la organización escolar, los métodos pedagógicos, la formación docente y la cultura de aprendizaje entre otros aspectos. Es un proceso que debe ser pensado con una visión integral, considerando no solo el acceso a la tecnología, sino también su implementación efectiva en diferentes contextos, desde entornos rurales hasta urbanos, desde la educación infantil hasta la formación universitaria y profesional.

La digitalización no se reduce a la incorporación de dispositivos en las aulas, es un proceso que debe ser pensado con una visión integral

La apuesta por la digitalización de la educación deber ir acompañada de estrategias claras que garanticen su accesibilidad para todos los estudiantes y eviten que se conviertan en un factor de exclusión.

El impacto de la Inteligencia Artificial en la educación es uno de los debates más actuales y complejos en este proceso de digitalización. La IA ofrece soluciones que pueden facilitar la identificación de dificultades de aprendizaje, recomendar itinerarios personalizados y automatizar tareas administrativas para liberar tiempo del docente.

No es la primera vez que la tecnología promete productividad para los docentes, liberándoles de trabajos burocráticos para centrarse en lo realmente importante, y personalización para los estudiantes, adaptando contenidos, métodos y ritmos a las necesidades de cada uno de ellos.

La realidad es que, hasta ahora, no ha disminuido la carga de trabajo de los docentes, y que en muchas ocasiones en lugar de personalización lo que hemos promovido es una individualización del aprendizaje, estandarizando y homogeneizando resultados.  De nosotros depende que utilicemos las tecnologías para atender las diferencias o caigamos en formas individualizadas de instrucción automatizada. También dependerá de nosotros el que la tecnología, la IA en particular, sirva para liberarnos de tareas rutinarias y regalar más tiempo, o todo lo contrario.

En el proceso de digitalización de la educación surgen, además, desafíos fundamentales como garantizar la transparencia en el uso de algoritmos, evitar sesgos en la toma de decisiones automatizada y preservar la dimensión humana de la enseñanza. El uso de IA en el aula debe ser supervisado y evaluado cuidadosamente para evitar que se tomen decisiones erróneas que puedan afectar la trayectoria educativa de los estudiantes.

Al final, la educación es un asunto relacional entre docentes y estudiantes. Por eso, ante cualquier propuesta de cambio educativo acabamos hablando de la importancia de la formación docente. En los últimos años se está haciendo un esfuerzo importante por acompañar a los docentes en el desarrollo de sus competencias tecnopedagógicas. No basta, como no basta con los estudiantes, con dotar a los educadores de herramientas digitales. Es necesario acompañarlos en un proceso de actualización de sus competencias pedagógicas para que puedan tomar decisiones sobre la tecnología que quieren utilizar en sus aulas de manera crítica. La capacitación continua y el desarrollo de marcos de referencia sólidos son esenciales para que el profesorado pueda aprovechar todo el potencial de la digitalización sin perder de vista los principios educativos fundamentales, ni una mirada crítica hacia la tecnología que es hoy más necesaria que nunca.

Es fundamental establecer estándares de protección de datos y desarrollar estrategias que aprovechen la tecnología para fortalecer la enseñanza

Para que la digitalización educativa cumpla con sus promesas, se necesitan políticas claras y regulaciones que garanticen su equidad y sostenibilidad. Es fundamental establecer estándares de protección de datos, promover el acceso igualitario a recursos tecnológicos y desarrollar estrategias pedagógicas que aprovechen la tecnología como un medio para fortalecer, y no reemplazar, la enseñanza humana.

La transformación digital en educación es un proceso en marcha. Su éxito, en términos de equidad y calidad educativa para todas y todos, dependerá de nuestra capacidad para implementar estrategias que no solo incorporen la tecnología, sino que la integren de manera inteligente y equitativa en los modelos de enseñanza y aprendizaje. Solo así podremos construir un sistema educativo que no solo prepare a los estudiantes para un mundo digital, sino que también les brinde herramientas para entenderlo, cuestionarlo y transformarlo de manera crítica y responsable.


Alicia Berlanga es directora del EduTech Clúster

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