TENDENCIAS
Sociedad

Lo que España comía en la Transición

Los 70 fueron un período de grandes cambios, sociales y políticos. También fue uno de ajustes a nivel gastronómico: llegaron los congelados, los precocinados y las meriendas con bollería industrial.

Artículo

Imagen

Editorial Kailas
¿QUIERES COLABORAR CON ETHIC?

Si quieres apoyar el periodismo de calidad y comprometido puedes hacerte socio de Ethic y recibir en tu casa los 4 números en papel que editamos al año a partir de una cuota mínima de 30 euros, (IVA y gastos de envío a ESPAÑA incluidos).

COLABORA
25
agosto
2026

Artículo

Imagen

Editorial Kailas

Se puede seguir la historia de un país por lo que dicen sus libros de recetas y lo que cuentan los menús diarios. Qué se come (y qué no), cómo y cuándo hablan de la situación económica, de las relaciones sociales y hasta de la geopolítica de cada momento. La gastronomía es una ventana para ver el mundo en cada momento. ¿Y qué se comía en la España de hace 50 años? Los 70 son un período crucial de la historia reciente española, la década de la Transición. Son también, como cuenta en Recetas de la Transición (Kailas) Berta Álvarez Acal, años de experimentación culinaria.

El período es heredero de la década anterior, la de los 60, en la que había empezado ya a notarse la influencia estadounidense, que «impulsó el consumo de comidas ya preparadas o procesadas», y en el que se había producido un ajuste en la dieta de la población española. No solo fue que el hambre estuviese tocando a su fin (como señala la escritora, no fue hasta entonces que se igualaron los niveles de consumo de azúcar y carne medios en España de los años 30), sino que además se exploraban ya sabores. Tras la penuria de la posguerra, escribe Álvarez Acal, los alimentos novedosos, sobre todo los importados, despertaban «gran interés». Fueron también años de migraciones urbanas, lo que propició también cambios en la dieta. Se pusieron de moda las lasañas, los canelones y las gelatinas. El turrón Suchard de chocolate que ahora protagoniza tantas nostalgias apareció en 1960 y también lo hizo la ahora clásica tarta de la abuela con su galleta y su chocolate.

Tras la penuria de la posguerra, los alimentos novedosos, sobre todo los importados, despertaban «gran interés»

Todo esto creó el contexto gastronómico para los 70, una década de grandes cambios políticos y sociales. A nivel gastronómico, Álvarez Acal recuerda que se produjo una integración progresiva en el mercado europeo, pero también da pistas de que España conectó con los patrones de consumo globales. «Las latas de conserva, los platos preparados y los congelados en los 70 adquieren aún más protagonismo que en la década pasada», señala. La aparición de los grandes buques congeladores posibilitó no solo que se congelase más, sino que además se popularizase el consumo de pescados y mariscos congelados.

Las latas de atún, berberechos, mejillones o sardinas eran muy comunes en la dieta. Las marcas comerciales de las empresas conserveras se convirtieron en icónicas, porque sus campañas de marketing eran populares y pegadizas. De hecho, algunos de los claims que usaban pervivieron más allá de la década y se afianzaron en la memoria colectiva de varias generaciones.

Las conservas no eran las únicas que invertían en anuncios. De hecho, la publicidad de productos alimentarios vivió un boom. «El branding sonoro triunfó y los jingles se popularizaron», escribe Álvarez Acal. «Cada vez eran más los productos anunciados; esto provocó una revolución continua y unos hábitos de consumo que cambiaban a ritmo publicitario», suma. Las marcas que protagonizaban esas campañas se hicieron muy conocidas y se colaban en las cestas de la compra, pero también se convirtieron en prescriptoras de hábitos y estilos de vida. Los anuncios, defiende la autora, hicieron que los platos de cuchara de toda la vida dejasen de ser atractivos y que se cambiaran por ensaladas y comida a la plancha. Gracias a la publicidad, había calado el mensaje de qué era o no saludable.

La publicidad de productos alimentarios, que decía qué era o no saludable, vivió un ‘boom’

Al tiempo, las marcas comerciales consiguieron que se normalizase el consumo de ciertos productos, que dejaron de ser de nicho o desconocidos para pasar a la normalidad del día a día. «En los 60 y los 70 el yogur alcanzaría una gran fama entre las dietas de los españoles, gracias al desarrollo económico y a la expansión de las neveras en las casas», ejemplifica Álvarez Acal. Los yogures eran ultracomunes, pero también lo eran productos nuevos como la copa de Dalky y otros postres refrigerados.

«Los niños merendaban sándwiches de Nocilla o de paté Apis. También bocadillos con una onza de chocolate o de mortadela con aceitunas», suma la escritora. Esta es la década en la que irrumpe la bollería industrial, que estará ya instaladísima en los paladares en la década siguiente. Álvarez Acal cuenta como los niños y niñas pasaron entre los 70 y los 80 de jugar y merendar en la calle a hacerlo delante de la tele y sus programas infantiles. En la mano, tenían algún producto industrial, que todavía no se veía como algo desaconsejable. El Bollycao o los Tigretones reinaban en esas meriendas

Lo cierto es que lo industrial no solo llegó a las meriendas escolares, sino que se normalizó la presencia y consumo de productos procesados o de precocinados. En cierto modo, esto conecta con otra de las tendencias de la década, la de la irrupción y popularización de dispositivos y artilugios que ayudaban en la cocina y simplificaban el trabajo, como batidoras, molinillos de café o picadoras. Los 70 también tenían vitrocerámicas y lavavajillas, añade Álvarez Acal, pero todavía eran demasiado caros y alcanzaban, por tanto, a un mercado limitado. Los microondas llegarán con el cambio de década, pero sus precios eran todavía más prohibitivos.

Y, además, existieron modas alimentarias. Esta década fue la era dorada de las fondues y de la cocina al aire libre, como los picnics (con sus tortillas y su pollo empanado) y las barbacoas, recuerda Álvarez Acal.

ARTÍCULOS RELACIONADOS

Cómo hemos cambiado

Juan Sanguino

Juan Sanguino recupera la cultura 'pop' de la 'adolescencia' de España para explicar la identidad de nuestro presente.

Pensar España

Juan Pablo Fusi

Juan Pablo Fusi desgrana qué se entiende por España en 'Pensar España' (Arzalia, 2021).

COMENTARIOS

SUSCRÍBETE A NUESTRA NEWSLETTER

Suscríbete a nuestro boletín semanal y recibe en tu email nuestras novedades, noticias y entrevistas

SUSCRIBIRME