Adela Cortina: «La política no es una cuestión de salvación, sino de justicia»
La filósofa compartió en el 15º aniversario de la revista Ethic una vehemente reivindicación de la democracia liberal frente al modelo MAGA imperante en Estados Unidos y al comunismo totalitario de China.
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En el primer número que publicó Ethic, la filósofa y bibliotecaria de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, Adela Cortina (Valencia, 1947), escribió un sugerente artículo sobre sobre la ética empresarial como bien público. «La ética es rentable para las empresas, porque una empresa ética está mejor gestionada que una inmoral, ahorra en costes de coordinación y genera capital simpatía entre los ciudadanos. Pero además una empresa ética contribuye a crear una buena sociedad», leíamos entonces.
Ese texto de alguna manera sintetizaba el enfoque radical de Ethic: no puede haber progreso (ni económico ni tecnológico) sin una dimensión humanista que lo armonice. Por supuesto, no podía faltar Adela Cortina en la celebración del decimoquinto aniversario.
«El Estado de Derecho es la antítesis del todos contra todos, porque no gana el más fuerte, sino que deciden los jueces»
La filósofa, que destacó el «buen periodismo» reclamándose «con orgullo» como parte de la revista, compartió una vehemente reivindicación del Estado de Derecho y de la socialdemocracia frente al modelo MAGA (Make America Great Again) imperante en Estados Unidos y el comunismo totalitario de China. «Hasta un pueblo de demonios prefiere un Estado de Derecho frente a la barbarie», afirmó recordando a Kant, uno de sus maestros.
Con una intervención titulada «En defensa de la democracia», Cortina compartió una lección magistral a propósito del buen gobierno: «La política no es una cuestión de salvación, sino de justicia». Una justicia —refirió— que establece los límites de lo justo, que a su vez nos permiten desarrollar una «vida buena»; una justicia refrendada por la doctrina social de la Iglesia, quien a su juicio también contribuyó a la socialdemocracia. Así, la filósofa celebró la última encíclica, Magnifica Humanitas, la primera de León XIV, que articula una defensa ética y religiosa de la dignidad humana ante el veloz avance de la inteligencia artificial y la tecnología.
Esa «vida buena», uno de los pilares de su pensamiento, se basa en la solidaridad, la compasión por el otro y el cultivo de las relaciones humanas sólidas, por encima del bienestar material o del consumismo. Esa «vida buena» es lo que nos procura «lo felicitante», término acuñado por la valenciana para designar aquello que genera una felicidad auténtica.
A partir de esa ética, exhortó a seguir trabajando por el progreso «sin dejar a nadie atrás» y a perseverar en la custodia de nuestro Estado de Derecho, «cada vez más amenazado», sin olvidar «el horizonte de erradicar el hambre y la pobreza en el mundo», ni desatender el sufrimiento del otro.
Sin banalizar el dramático momento que atraviesan las democracias, Cortina aseguró que «siempre hemos estado en tiempos oscuros», y citó la novela de Mario Vargas Llosa, Tiempos recios, expresión que utilizaba Santa Teresa para referirse a los suyos. «El Estado de Derecho es la antítesis del todos contra todos, porque no gana el más fuerte, sino que deciden los jueces. De ahí que no podamos permitirnos el lujo de retroceder», resumió.
La filósofa, también consejera editorial de Ethic, vindicó por último «el gran milagro español que fue la Transición», posible en su decir gracias al poder político, al poder económico y a «la mano intangible de los hábitos del corazón de la ciudadanía».
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