Economía

¡Es la economía estúpido! Y ya es hora de cambiarla

Ya es hora de cambiar la economía. Porque las viejas soluciones hace tiempo que no funcionan por mucho que los políticos, de ambos lados del espectro, se empeñen en repetirlas en cada campaña electoral. Es hora de recordar el slogan ¡Es la economía estúpido! Ya que estúpidos es lo mínimo que tendrán derecho a llamarnos las futuras generaciones si seguimos tardando en cambiar el modelo económico.

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¡Es la economía estúpido! fue la frase central de la campaña electoral estadounidense de 1992 que James Carville, el asesor de Bill Clinton, llevó al que por entonces era gobernador de Arkansas a ganar las elecciones a George H. W. Bush (padre) y convertirse en presidente de los Estados Unidos.

Desde entonces, esta frase se ha utilizado para múltiples usos (¡es la educación estúpido!, ¡son los votantes estúpido!), pero pasadas más de tres décadas, sigue siendo rabiosamente acertada en su concepción original ¡es la economía estúpido! y aplicable tanto a nivel global como a nivel de muchos países, entre otros, el nuestro.

Es costumbre de nuestros políticos el buscar soluciones simples a problemas complejos. Esto les sirve para tomar posiciones opuestas, eso que ahora llamamos polarización, y, a través de sus mensajes cada vez más violentos, hacer que la ciudadanía tomemos posiciones a uno u otro bando y nos enfrentemos. Un sencillo «divide y vencerás», versión siglo XXI, con el que consiguen mantener sus posiciones de poder, tanto los unos como los otros, y evitan tener que buscar soluciones reales a los problemas de la gente. Veamos tres sencillos ejemplos.

El creciente problema de la vivienda. ¿No hay vivienda y la que hay es carísima? ¿Que los jóvenes no pueden emanciparse? Pues tanto derechas como izquierdas proponen construir miles de casas en las grandes ciudades. Unos desde la iniciativa privada y otros viviendas sociales, para mantener sus distancias y que los correspondientes palmeros tomen posiciones. Poco hablan de rehabilitar, evitar que los grandes fondos especulen comprando miles de viviendas o regular las viviendas turísticas. Ni pensar en que quizá existan ciudades intermedias y pueblos con vivienda disponible a precios asequibles… como veremos más adelante, supondría trabajar en soluciones algo más complejas (esas que un problema complejo, como este, necesitan).

Otro ejemplo. ¿Las personas trabajadoras sufren «burnout»? ¿Se incrementan los problemas de salud mental? Pues ponemos dinero en nuevos programas correctivos (unos más con enfoque privado y otros público), en lugar de ir a la raíz del problema. La gente «explota» porque su vida no tiene sentido. Despertador. Levantarse. Ir y volver en un atasco a trabajar, sin tiempo para disfrutar de sus niños, su pareja o sus amigos y sin tiempo de cuidarse a sí mismo. Despertador y vuelta a la rutina. La raíz del problema está en el tipo de trabajos existentes y el estilo de vida acelerado, en la búsqueda de un falso éxito muy alejado del sentido real de la vida. Las soluciones deben explorarse alrededor de diseñar en positivo eso que llamamos el futuro del trabajo, fomentar empresas con propósito que aporten sentido a la labor que cada persona del equipo desarrolla, impulsar modelos laborales flexibles que permitan una conciliación verdadera a la vez que atraen talento y aumentan la productividad.

Un ejemplo más. ¿Hay un problema de despoblación? Escuchamos frases como «será porque a la gente no le gusta su pueblo, es inevitable que quieran ir a la gran ciudad que tiene muchos más atractivos» – dicho por un dirigente político de gran partido en mi tierra, Castilla y León – y, por otra parte,«todos los emprendedores deberían venir a Madrid» nos repite la presidenta de esta Comunidad. Pues nada, que toda la población se concentre en Madrid, Barcelona,Valencia, Málaga y Bilbao y olvidémonos del resto.

La gente merece el ser libre de vivir donde quiera en las diferentes etapas de su vida, ya sea en una gran ciudad, ciudad mediana o en un pueblo

La gente merece el ser libre de vivir donde quiera en las diferentes etapas de su vida, ya sea en una gran ciudad, ciudad mediana o en un pueblo. Pero la concentración de la actividad económica y el empleo en las grandes ciudades es causa tanto de los problemas de estas (precio de la vivienda, atascos, estrés, contaminación y cambio climático) como de los de las zonas despobladas (disminución de servicios, envejecimiento, abandono de tierras de cultivo y montes a la merced de incendios). La solución pasa por crear una estrategia de descentralización con mirada sistémica. Una estrategia país que afronte varias temáticas; planes de acción y políticas que motiven a los grandes empleadores de servicios a descentralizar departamentos enteros y/o permitir trabajo flexible a todo aquel puesto que lo permita; mejorar las infraestructuras, los servicios y la oferta cultural y de ocio de las zonas que sufren despoblación; políticas fiscales que favorezcan residir y emprender en zonas rurales, etc.

Los grandes eventos de economía, desde el mitificado Davos hasta los tradicionales foros de economía nacionales, nada aportan a la transformación del modelo que necesitamos. Por eso, algunos seguimos poniendo toda nuestra energía y creatividad en eventos como el NESI forum, lugar de encuentro de las redes y organizaciones que trabajan por transformar, de verdad, la economía.

Con el título de NESI forum 2024 «enREDando», esta edición persigue dos objetivos. El primero, conectar a nivel humano. Para ello el foro se desarrolla sin pantallas digitales, sin powerpoints magistrales y sin speakers a los que aplaudir porque nos cuentan lo «sostenibles» que son sus empresas. En este foro se busca la conversación profunda, esa en la que nos miramos a los ojos y nos escuchamos con empatía.

El segundo objetivo es cocrear nuevas iniciativas que sirvan para transformar el modelo económico con una mirada holística, conectando aspectos tan variados como el emprendimiento, la inversión, la medición del impacto, la transformación de nuestras ciudades y pueblos, la vivienda, el futuro del trabajo y la construcción de nuevas narrativas de éxito que permitan llevar las soluciones innovadoras del ecosistema de impacto a políticos, empresas, medios de comunicación y ciudadanía.

Porque ya es hora de cambiar la economía. Porque las viejas soluciones hace tiempo que no funcionan por mucho que los políticos, de ambos lados del espectro, se empeñen en repetirlas en cada campaña electoral.

Es hora de recordar el slogan ¡Es la economía estúpido! Ya que estúpidos es lo mínimo que tendrán derecho a llamarnos las futuras generaciones si seguimos tardando en cambiar el modelo económico.


Diego Isabel La Moneda es cofundador y Director del Foro NESI de Nueva Economía e Innovación Social

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