‘Burnout’: El desgaste laboral le cuesta millones a la economía global

Casi 3 millones de personas mueren cada año por enfermedades relacionadas al estrés en el trabajo. A ese enorme coste humano se suman grandes pérdidas económicas a nivel mundial, un problema que la pandemia ha incrementado con graves consecuencias.

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27
Abr
2022

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El síndrome del desgaste profesional es un profundo agotamiento, mental, emocional y físico provocado por el estrés del trabajo. Es un problema crónico, en muchos casos, que genera desapego, desmotivación e incluso depresión. No es algo nuevo: se describió por primera vez en la década de los 70 y lleva décadas afectando a los trabajadores en todas las partes del mundo.

Pero en el año 2019 la OMS lo incluyó en su lista de enfermedades, pues ya era responsable de hasta tres millones de muertes anuales. La pandemia parece haber empeorado las cosas. Por ejemplo, en Estados Unidos, 47 millones de personas abandonaron su trabajo el año pasado por agotamiento. Una cifra nunca antes vista. Algunos expertos aseguran que estamos ante una epidemia.

A los 34 años de edad, Liang Funa decidió abandonar su carrera profesional en una de las principales ciudades de China, para dedicarse a los cultivos. «Trabajé en Guangzhhou durante ocho años. Me dedicaba a la publicidad en la industria automotriz. En muchos casos trabajaba toda la noche, volvía a casa en la mañana para ducharme y regresaba al trabajo», relata. «Ese estilo de vida me parecía inútil».

En los últimos años, los altos niveles de estrés laboral crónico han impulsado a decenas de miles de empleados chinos a renunciar a sus trabajos. Muchos de ellos han optado por mudarse a ciudades más baratas, donde puedan vivir de empleos menos exigentes y dedicar más tiempo a sí mismos. Y no están solos: el síndrome conocido como burnout en inglés, o del desgaste laboral, es un problema global. Según la OMS, seis de cada diez trabajadores en Estados Unidos lo padecen. Y en México la cifra asciende a ocho de cada diez.

La pandemia ha exacerbado el desgaste laboral, especialmente entre el personal sanitario, los maestros y los cuidadores de personas mayores

La psicóloga Christina Maslach es una de las investigadoras más reconocidas en la materia y asegura que existen tres factores que indican si un empleado ha llegado al punto del desgaste: «Lo primero es la respuesta al estrés, lo que llamamos agotamiento, y se manifiesta en el cuerpo mediante problemas cognitivos, problemas de salud como enfermedades cardíacas, o insomnio. El segundo componente es una actitud cínica y hostil hacia el trabajo, hacia lo que debo hacer y las personas con las que debo lidiar. Y lo tercero es que los afectados desarrollan una percepción negativa de sí mismas. Se preguntan: «¿Qué me pasa? ¿Por qué no puedo gestionar esto?»».

Según Maslach, los empleados que desarrollan desgaste laboral suelen estar expuestos de manera crónica a factores como una falta de control para tomar decisiones, escasos reconocimientos, poca remuneración, un ambiente laboral tóxico, o valores personales que no se alinean con los del trabajo.

Hasta el momento, la mayoría de los estudios sobre el desgaste laboral se han centrado en Norteamérica y Europa, pero los datos disponibles de América Latina indican que el problema en la región podría ser aún más grave. «Estudios en México o Brasil realizados con docentes indica que las tasas de burnout suelen estar en torno al 30% de casos críticos», calcula Pedro Gil-Monte, de la Universidad de Valencia.«En Europa, por ejemplo, los casos críticos suelen estar en torno al 5%. Sin embargo, los casos de riesgo muy alto –que pueden derivar en baja laboral o incapacidad– se sitúan en Latinoamérica por encima del 40%, mientras que en el continente europeo se sitúa en torno al 12%».

Maslach: «Los afectados por ‘burnout’ tienden a desarrollar una percepción negativa de sí mismos»

La pandemia exacerbó el desgaste laboral, especialmente entre el personal sanitario, los maestros y los cuidadores de personas mayores. Pero también hizo que se le diera mucha más atención, ya que el cambio forzado en las dinámicas diarias desestabilizó por completo los ritmos de trabajo que se daban por sentados hasta ese momento.

Sin embargo, no basta solo con reconocer el problema. Es crucial atenderlo. Por un lado, tener empleados desmotivados y agotados disminuye la calidad de los servicios que brindan las empresas e instituciones. «Estamos hablando de un problema yo diría que de salud pública, porque tendremos problemas de mala calidad de la sanidad, ya de por sí deteriorada en países por ejemplo como Latinoamérica», advierte Gil-Monte. «También problemas de educación: maestros que se distancian y que no les importa si los niños y las niñas progresan o no progresan de manera adecuada académicamente».

Además, los trabajadores afectados acaban costando mucho dinero. En Estados Unidos, por ejemplo, los doctores desgastados cuestan 4.600 millones de dólares cada año a los centros de salud. Y el problema se repite internacionalmente: antes de la pandemia, el Foro Económico Mundial estimó que el desgaste laboral le costaba 322.000 millones de dólares a la economía global. Eso es más que el valor de toda la economía de Colombia. 

Algunos Gobiernos ya han tomado cartas en el asunto. Por ejemplo, México implementó en 2019 una ley que obliga a las empresas a proteger a sus trabajadores del estrés. Y en Bélgica, el Gobierno ha impulsado el derecho a desconectarse fuera de los horarios laborales.

Los expertos aseguran que legislaciones como estas fomentan el importante aspecto de la prevención. Pero para remediar el desgaste laboral también hace falta acceso a tratamientos psicológicos y reformas empresariales urgentes. De lo contrario, continuaremos en un espiral dañino para toda la sociedad.


Este contenido fue emitido en formato audiovisual por el programa de televisión ‘Efecto Naím’, una producción de Naím Media y NTN24. Forma parte de un acuerdo de colaboración de este programa con la revista Ethic.

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