Internacional

La investigación que destapó los abusos de Harvey Weinstein

En octubre de 2017, The New York Times publicó un reportaje que probaba los abusos sexuales cometidos por el productor contra actrices y trabajadoras en Hollywood. Ahora, las periodistas Jodi Kantor y Megan Twohey, explican en ‘She Said: la investigación periodística que destapó los abusos de Harvey Weinstein e impulsó el movimiento #MeToo’ (Libros del KO) los entresijos de la investigación premiada con un Pulitzer.

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08
Mar
2021
Foto: Ted Thai | The LIFE Images Collection/Getty Images

En 2017, cuando comenzamos nuestra investigación sobre Harvey Weinstein para The New York Times, las mujeres tenían más poder que nunca. El número de trabajos que en el pasado habían estado casi exclusivamente en manos de los hombres –agente de policía, soldado, piloto de aerolínea– se había reducido hasta casi alcanzar el punto de fuga. Había mujeres al frente de naciones, incluidas Alemania y Reino Unido, y de compañías como General Motors y PepsiCo. Una mujer de treinta y tantos podía, en un solo año de trabajo, ganar más dinero que todas sus antepasadas juntas.

Sin embargo, a las mujeres se las acosaba sexualmente con demasiada frecuencia y con total impunidad. Científicas y camareras, animadoras, ejecutivas y trabajadoras fabriles tenían que sonreír ante los manoseos, las miradas lascivas o las insinuaciones indeseadas para obtener la siguiente propina, sueldo o aumento salarial. El acoso sexual era ilegal, pero en algunos trabajos era una práctica rutinaria. A menudo se ignoraba o denigraba a las mujeres que alzaban la voz. Muchas veces se ocultaba a las víctimas y se las aislaba a unas de otras. Para muchas de ellas, su mejor opción era aceptar una suma de dinero como una especie de meros chicos malos y traviesos. Raras veces su comportamiento entrañaba consecuencias graves para ellos. Megan firmó algunos de los artículos en los que distintas mujeres afirmaban haber sido víctimas de Donald Trump; más tarde, escribió sobre su triunfo en las elecciones presidenciales de 2016.

«En un mundo donde tantas cosas parecen estancadas, ¿cómo se produce este cambio tan trascendente?»

Después de que el 5 de octubre de 2017 sacáramos a la luz la historia de los presuntos acosos y abusos sexuales de Weinstein, observamos, llenas de asombro, algo parecido al desmoronamiento de una presa. Millones de mujeres en todo el mundo hicieron públicas sus propias historias. De repente, un gran número de hombres tuvieron que responsabilizarse de su comportamiento depredador. Fue un momento de rendición de cuentas sin precedentes. El periodismo había ayudado a inspirar un cambio de paradigma. Nuestro trabajo fue solo uno de los impulsores de aquel cambio que llevaba años fraguándose gracias al esfuerzo de feministas pioneras y expertas legales, de Anita Hill, de Tarana Burke –la activista que creó el movimiento #MeToo– y de muchas otras, entre las que se incluyen compañeras periodistas.

Sin embargo, ser testigos de cómo los hallazgos de nuestra investigación, obtenidos a base de tanto esfuerzo, ayudaban a resetear actitudes nos llevó a preguntarnos: ¿Por qué esta historia en particular? Tal como señaló uno de nuestros editores, Harvey Weinstein ni siquiera era tan famoso. En un mundo donde tantas cosas parecen estancadas, ¿cómo se produce este tipo de cambio social tan trascendente?

Nos embarcamos en este libro con el objetivo de dar respuesta a estas preguntas. El cambio no tenía nada de inevitable ni de anunciado. En estas páginas describimos las motivaciones y las desgarradoras y arriesgadas decisiones de las primeras y valientes fuentes que rompieron el silencio que rodeaba a Weinstein. Laura Madden, antigua asistente de Weinstein, madre y ama de casa en Gales, habló en medio de una situación de inestabilidad por su divorcio y por una inminente cirugía mamaria tras un cáncer. Ashley Judd, en un periodo poco conocido de su vida en el que se apartó de Hollywood para reflexionar con una perspectiva mayor sobre la igualdad de género, puso en riesgo su carrera. Zelda Perkins, una productora londinense cuyas denuncias contra Weinstein se habían visto anuladas por un acuerdo firmado dos décadas antes, habló con nosotras a pesar de las posibles represalias legales y económicas. Un veterano empleado de Weinstein, cada vez más afectado por todo lo que sabía, jugó un papel fundamental –no revelado hasta ahora– para ayudarnos a desenmascarar finalmente a su jefe. La imprecisión del título, She Said [Dijo ella], es intencionada: escribimos sobre aquellas mujeres que sí hablaron, pero también sobre otras que eligieron no hacerlo, y sobre los matices del cómo, el cuándo y el por qué.

«Weinstein ha continuado negando todas las acusaciones de relaciones sexuales no consensuadas»

Esta es también una historia sobre periodismo de investigación que comienza en nuestros primeros e inciertos días de indagaciones, cuando disponíamos de muy poca información y casi nadie hablaba con nosotras. Describimos cómo sonsacamos secretos, cómo encontramos información y cómo perseguimos la verdad sobre un hombre poderoso que no dudó en usar tácticas turbias para sabotear nuestro trabajo. También, por primera vez, hemos reconstruido nuestra confrontación definitiva con el productor –su última batalla– en las oficinas de The New York Times justo antes de publicar nuestro primer artículo, cuando fue consciente de que estaba arrinconado.

Nuestras investigaciones sobre Weinstein llegaron en una época plagada de acusaciones por la publicación de «noticias falsas», cuando el consenso nacional en torno a la verdad parecía estar fracturándose. Pero el impacto de las revelaciones sobre Weinstein fue tan enorme, en parte, porque nosotras y otros periodistas fuimos capaces de encontrar un conjunto de pruebas que acreditaban una conducta delictiva. En estas páginas explicamos cómo documentamos un patrón de comportamiento a partir de relatos en primera persona, de informes legales y financieros, de comunicaciones internas en empresas y de otros materiales reveladores. Nuestro trabajo generó escaso debate público sobre lo que Weinstein había hecho a las mujeres; en su lugar, se hablaba de qué debería hacerse en respuesta a ello. Pero Weinstein ha continuado negando todas las acusaciones de relaciones sexuales no consensuadas y ha afirmado hasta la saciedad que nuestras informaciones son incorrectas. «Lo que aquí exhiben son alegaciones y acusaciones, pero no tienen hechos absolutos», dijo un portavoz ante nuestra petición de respuesta a las revelaciones aquí presentadas.

«En algunos casos, algunos abogados aceptan acuerdos que permiten ocultar las fechorías»

Este libro alterna entre lo que aprendimos durante nuestras investigaciones originales sobre Weinstein en 2017 y la enorme cantidad de información que hemos recopilado desde entonces. Gran parte de las nuevas informaciones que aportamos ayudan a ilustrar cómo el sistema legal y la cultura corporativa han contribuido a silenciar a las víctimas, y cómo todavía impiden el cambio. Las empresas han optado por proteger a los depredadores. En algunos casos, algunos abogados que defienden a las víctimas de este tipo de conductas aceptan unos acuerdos que permiten ocultar las fechorías. Muchos de quienes advierten el problema –como Bob Weinstein, el hermano de Harvey y socio empresarial, que ha concedido extensas entrevistas para este libro– hacen poco para intentar detenerlo.

En el momento de escribir este libro, en mayo de 2019, Weinstein continúa a la espera de un juicio penal por presuntas violaciones y otros abusos sexuales, y se enfrenta a una serie de demandas civiles en las que actrices, antiguas empleadas y otras mujeres tratan de que asuma su responsabilidad económica. Independientemente de cómo se resuelvan estos casos, confiamos en que este libro sirva como testimonio perdurable de lo que hizo Weinstein: su explotación del lugar de trabajo para manipular, presionar y aterrorizar a las mujeres.


Este es un fragmento de ‘She Said: la investigación periodística que destapó los abusos de Harvey Weinstein e impulsó el movimiento #MeToo’ (Libros del KO), de Jodi Kantor y Megan Twohey. Traducción de Lucía Barahona.

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