Biodiversidad

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Brindando por una Albufera más sostenible

Heineken destina 300.000 euros para recuperar la biodiversidad del Barranco del Poyo en Valencia a través del Proyecto Cañaveral, una iniciativa que busca devolver de forma integral el agua utilizada en la producción de cerveza.

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Rafa Castillo
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17
Feb
2020
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Rafa Castillo

El sol se pone sobre La Albufera de Valencia. Las escasas aguas, que han visto tiempos mejores –y, por desgracia, peores– de esta laguna mediterránea reflejan los destellos rojizos y anaranjados del atardecer. Una barca lleva y trae a turistas ataviados con cámaras de fotos y teléfonos móviles. Entre cañas y agua turbia, se alzan barracas de agricultores que labran la tierra ajenos a las especies invasoras que pueblan esa albufera valenciana desde hace tanto tiempo que ya parecen propias. Alrededor de 350 tipos de aves diferentes y más de 800 de plantas conviven con especies alóctonas como carpas, cangrejos azules, tortugas de florida, uñas de gato o cañas comunes en este pulmón verde a escasos 10 kilómetros de la Ciudad de las Artes y las Ciencias. La Albufera es un trocito de paraíso en las cercanías de la capital de la Comunidad Valenciana, pero existen cada vez más amenazas que hacen que su futuro no esté asegurado: caza descontrolada, contaminación, vertidos de industrias cercanas, presión agrícola o el casi un millón de personas cuyas vidas están ligadas a este ecosistema único, pero en degradación… Todos estos factores, unidos a la emergencia climática, ponen en jaque la supervivencia de las especies autóctonas de flora y fauna que viven en este parque natural.

La pérdida de agua es uno de los retos más acuciantes a los que se enfrenta hoy La Albufera y que afecta por igual a su biodiversidad como a las plantaciones que la rodean. El estrés hídrico al que se ha venido sometiendo a esta laguna costera ha llamado la atención de una de las grandes industrias que depende del agua: las cerveceras. Por eso, hace ya cinco años que Heineken –de la mano de su marca local, Amstel– decidió poner en marcha el Proyecto Cañaveral, que permite la compensación hídrica de la fabricación de cervezas en Valencia. 430 millones de litros anuales son los que, como parte de la iniciativa internacional Brindando un mundo mejor, se han devuelto al entorno natural al año en la localidad mediterránea, o el equivalente a 1,5 veces el agua utilizada en la fábrica valenciana de Quart de Poblet. «Hace 20 años, el que más más agua gastaba era el que hacía mejor cerveza y casi estábamos orgullosos de ello. Sin embargo, ahora las cosas han cambiado: nos hemos dado cuenta de la importancia del agua para nuestras vidas y nuestro entorno y, por eso, lo que queremos no es solo devolver al medio todo lo que usamos para fabricar cerveza, sino intentar ir un poco más lejos», explica Rafael Sánchez Ríos, maestro cervecero de Amstel.

El Proyecto Cañaveral devuelve 430 millones de litros anuales en Valencia

Así, Heineken consigue hacer realidad su ambicioso reto devolviendo a la naturaleza el agua que contienen las cervezas Amstel que se elaboran en Valencia y extendiendo su compromiso social al entorno medioambiental. Este hito se ha celebrado, además, con una serie limitada de Amstel, Edición Especial Cañaveral, creada especialmente para ello.  «Con nuestra aportación a la economía y al desarrollo de la Comunidad Valenciana, donde tenemos una de nuestras cuatro fábricas, generamos 300 empleos directos y 12.000 indirectos y estamos presentes en 20.000 puntos de venta. Pero hoy podemos afirmar que nuestra contribución a esta región, a la que estamos estrechamente vinculados a través de nuestra marca Amstel, es aún mayor gracias al Proyecto Cañaveral», explica Guillaume Duverdier, presidente de la cervecera en España.

Con una inversión de más de 300.000 euros, los trabajos de esta iniciativa se han desarrollado en el Barranco del Poyo. Allí, la colaboración público-privada –la entidad ha unido fuerzas con la Generalitat valenciana, el ayuntamiento de Quart de Poblet y SEO/BirdLife– ha permitido la restauración ecológica y la rehabilitación hídrica del principal afluente del Parque Natural de La Albufera, considerado una de las zonas húmedas más importantes del mundo desde el punto de vista de su interés ecológico y para la conservación de la biodiversidad. «No se trata de un proyecto que responda a una moda o a una tendencia. El compromiso de Heineken por mejorar continuamente nuestro impacto en nuestro entorno forma parte de nuestra estrategia de negocio desde hace muchos años. No hay nada que nos motive más que saber que nuestra escala global y nuestra diversidad local se enriquecen mutuamente», asegura Carmen Ponce, directora de Relaciones Corporativas de la empresa holandesa en España.

La cerveza del «piensa en verde» se ha propuesto teñirse por completo de ese color para intentar ser la cervecera más sostenible. «Con el Proyecto Cañaveral demostramos que Amstel es una marca aún más responsable y comprometida con la terreta», recuerda Ponce. Según las cifras que manejan en la compañía, el Proyecto Cañaveral ha logrado una reducción del consumo de agua del 76% en la zona restaurada, gracias a la eliminación de 7,3 hectáreas de caña común (Arundo Donax), una de las cien especies vegetales más invasoras del mundo. Esta planta, además de favorecer los incendios, consume una gran cantidad de agua, que se llega a multiplicar por diez en verano.  Además, para asegurar la protección del ecosistema, se llevó a cabo una labor de limpieza del cauce y retirada de residuos en sus alrededores, en la que participaron voluntarios de la fábrica de Heineken de Valencia. Para restaurar el hábitat del Barranco del Poyo, se plantaron 4.726 ejemplares de 20 especies autóctonas de la Comunidad Valenciana. Con esta vegetación de ribera respetuosa con su entorno se intenta proteger y nutrir la biodiversidad amenazada en la zona. Como colofón, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ha decidido introducir olmos resistentes a la enfermedad de la grafiosis, una especie autóctona casi desaparecida y que se pretende devolver al medio en un intento de recuperar los ecosistemas locales.

El Proyecto Cañaveral ha logrado una reducción del consumo de agua del 76% en la zona restaurada

La cerveza, cuyo contenido de agua alcanza el 95%, es uno de los productos estrella en España. En el país con mayor estrés hídrico de toda Europa, todos los esfuerzos son pocos para conseguir recuperar el agua que las diferentes industrias utilizan en su producción. «El Mediterráneo es la zona cero donde ya se notan los efectos del cambio climático en nuestro país. Por eso son tan necesarias las iniciativas que nos ayuden a salvar ese pulmón que es La Albufera», recuerda el president de la Generalitat valenciana, Ximo Puig. El proyecto Cañaveral no es el único con el que Heineken demuestra que de verdad piensa en verde. Con el Proyecto Olivo y el Doñana, junto al realizado en La Albufera, la entidad se ha propuesto recuperar todo el agua que utiliza en nuestro país para su producción. Con la vista puesta en 2023 –año en el que pretende convertirse en una cervecera 100% neutra en carbono–, Heineken se ha unido a Iberdrola para construir una planta fotovoltaica en Huelva que evitará la emisión a la atmósfera de más de 100.000 toneladas de CO2 al año, equivalentes a las emisiones producidas anualmente por casi 25.000 hogares. Gracias a esta colaboración, a partir de este año, las cervezas de la compañía elaboradas en España serán 100% renovables.

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