Economía

El Nobel de Economía premia la lucha contra la pobreza

Abhijit Banerjee, Esther Duflo y Michael Kremer, pioneros de la economía del desarrollo, se alzan con el reconocimiento de la Academia «por su enfoque experimental para aliviar la pobreza global».

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Niklas Elmehed
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15
Oct
2019
Nobel de Economía

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Niklas Elmehed

Ni por grandes investigaciones sobre los mercados financieros, ni por sesudos análisis teóricos sin aplicaciones tangibles más allá de la estadística ni por inmensos tratados sobre el comercio internacional. El premio Nobel de Economía de 2019 ha reconocido la labor de tres economistas «por su enfoque experimental para aliviar la pobreza global» en un mundo en el que, por desgracia, la desigualdad continúa siendo una pandemia.

Después de que el año pasado premiasen las investigaciones sobre las dimensiones económicas del cambio climático, en esta ocasión el Premio Nobel de Economía ha recaído en tres investigadores pioneros en la lucha contra la pobreza. El galardón –creado por el Banco Nacional de Suecia en 1968– se ha quedado en manos del estadounidense Michael Kremer, el indio Abhijit Banerjee y la francesa Esther Duflo, que se convierte además en la segunda mujer y en la persona más joven en conseguirlo –además, se llevó en 2015 el Premio Princesa de Asturias en Ciencias Sociales–. «Sus investigaciones han mejorado considerablemente nuestra capacidad para luchar contra la pobreza global. En solamente dos décadas, sus trabajos han transformado el desarrollo de la economía, que es ahora un campo de investigación en expansión», recalcan desde la Academia.

La institución sueca ha destacado que se trata de tres voces de referencia en la llamada economía del desarrollo, a la que llevan dedicando sus últimos veinte años de investigación para combatir la pobreza. Además, han recordado que, a pesar de la mejora de los índices de vida que se ha producido en los últimos años en todo el planeta «más de 700 millones de personas subsisten con ingresos extremadamente bajos. Cada año, unos cinco millones de niños menores de cinco años fallecen por enfermedades que podrían a menudo ser prevenidas o curadas con tratamientos que de bajo coste. La mitad de los niños del mundo todavía abandona la escuela con unas capacidades básicas de lectura y aritmética». Como explican, los tres galardonados han realizado importantes experimentos y trabajos de campo en esta área para mejorar la calidad de vida de los más pobres, especialmente de aquellos colectivos más vulnerables como los niños.

La Academia ha destacado sus trabajos de campo para mejorar la calidad de vida de los más pobres

Como explican en la nota de anuncio, los tres galardonados han introducido «un nuevo enfoque para obtener respuestas fiables sobre cuáles son las formas para combatir la pobreza en todo el mundo. En resumen, eso implica dividir la cuestión en preguntas más pequeñas y manejables, por ejemplo, en cuáles son las intervenciones para mejorar los resultados en educación o salud infantil». El trabajo de los tres investigadores destaca por su capacidad de diseñar experimentos para responder a esas cuestiones: en el caso de Kremer, su trabajo de campo para probar cómo mejorar los resultados escolares en Kenia; y, en el de Banerjee y Duflo, muchas veces en colaboración con Kremer, sus estudios similares en otros países.

Tanto Abhijit Banerjee (58 años) como Esther Duflo (46 años) son profesores en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) –además, son pareja y tienen un hijo en común, han escrito juntos el libro Repensar la pobreza y han creado un laboratorio que apoya en la materialización de ensayos rápidos para medir la eficiencia de políticas concretas de cooperación y desarrollo–, mientras que Kremer (54 años) desarrolla su labor investigadora en la Universidad de Harvard. «Sus métodos de investigación experimental ahora dominan por completo la economía del desarrollo. Los resultados de la investigación de los galardonados, y los de los investigadores que siguen sus pasos, han mejorado drásticamente nuestra capacidad para combatir la pobreza en la práctica», remarcan desde la academia. Por ejemplo, inciden en que, como resultado directo de uno de sus estudios, más de cinco millones de niños se han beneficiado de programas efectivos de tutoría en las escuelas de la India o que muchos países han introducido ayudas para impulsar la medicina preventiva que han mejorado la vida de millones de personas.

«La cooperación es la convicción plena de que nadie puede llegar a la meta si no llegan todos», escribía hace una década la pedagoga y autora estadounidense Virginia Burden. Inmersos en la carrera por cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible que fijan en el fin de la pobreza el primero de sus diecisiete puntos, que el Nobel de Economía recaiga en quienes llevan años dando la batalla es casi una declaración de intenciones: si no bajamos al barro, que la balanza de la igualdad esté equilibrada en 2030 será misión imposible.

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