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Economía

Datos que reinventan el capitalismo

Harmon y Ethic celebraron, de la mano de diversos expertos del mundo de la empresa, la universidad y la Administración pública, el lanzamiento de Misura, la nueva unidad de Harmon especializada en análisis de economía de no-mercado y medición de intangibles.

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19
octubre
2026

Hace 250 años, Adam Smith publicó La riqueza de las naciones, la obra fundacional del capitalismo. Esta doctrina ha prevalecido en el mundo hasta nuestros días, marcando el pulso de las relaciones económicas entre personas, empresas y naciones. Sin embargo, ¿son compatibles los indicadores tradicionales y esencialmente económicos, como el producto interior bruto (PIB) o la renta per cápita, con esas otras dimensiones en las que impacta cualquier actuación pública? Si no es así, ¿cómo se puede medir lo que en principio no es mensurable?

Este fue el planteamiento del evento en el que fue lanzada Misura, la nueva unidad de Harmon especializada en análisis de economía de no-mercado y medición de intangibles. Organizada por Harmon y Ethic, junto con la colaboración de Bestiario, en la jornada, diferentes expertos del mundo de la empresa, la universidad y las administraciones reflexionaron sobre cómo valorar el impacto de las políticas más allá de su capacidad para crear riqueza.

«Lo que de verdad cuenta es difícil de aterrizar en números. Sin embargo, hemos encontrado la manera de medir intangibles que son esenciales, como el valor social o el bienestar. Y podemos hacerlo con el mismo rigor con el que en el mundo de la empresa se mide el beneficio o la productividad», afirmó la periodista Marta Fernández, maestra de ceremonias de la jornada.

Los límites del PIB

Las limitaciones de los indicadores económicos tradicionales fueron objeto de BRANDED debate de la primera mesa de la mañana, moderada por Pablo Blázquez. El fundador y director de Ethic puso de manifiesto la paradoja que encierra uno de los indicadores económicos más establecidos. «El PIB no fue diseñado para medir el bienestar y, sin embargo, es un indicador clave para impulsar políticas que tienen impacto en el bien común», sostuvo.

Daniel Fujiwara, asesor técnico de Misura

Nacho Álvarez, exsecretario de Estado de Derechos Sociales y doctor en Economía Internacional por la Universidad Complutense de Madrid, reconoció que «la pretensión de vincular niveles de bienestar con la evolución de la renta es totalmente excesiva. Porque, aunque el crecimiento de esa renta y los salarios se muevan en relación con la felicidad, solo lo hacen hasta cierto punto, ya que el bienestar tiene que ver con muchas otras variables».

Para Borja Monreal, director de Políticas Públicas en el Gabinete de la Presidencia del Gobierno, el problema del PIB es que «mide la velocidad a la que se avanza hacia un lugar, pero no indica cuál es ese lugar». Defendió que, en asuntos clave como las energías renovables, la vivienda o la inmigración, «no hay que fijarse únicamente en el crecimiento, sino en el modelo».

Daniel Fujiwara (Misura): «Buscamos un punto de equilibrio entre una determinada valoración económica y el cambio en el bienestar»

Sara Baliña, economista experta en tendencias globales y exdirectora de la Oficina Nacional de Prospectiva y Estrategia de La Moncloa, también apuntó hacia las grietas de los indicadores económicos. Para ella, el PIB es un indicador que no ofrece suficiente nivel de detalle: «Nos proporciona una lectura agregada y tomamos decisiones con base en ella, pero no sabemos cómo impacta en los diferentes colectivos».

Nacho Álvarez (exsecretario de Estado de Derechos Sociales), Borja Monreal (Gabinete de la Presidencia del Gobierno), Sara Baliña (economista) y José Moisés Martín Carretero (CDTI) en la mesa moderada por Pablo Blázquez (Ethic)

Por su parte, José Moisés Martín Carretero, director general del Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (CDTI), apuntó que «vivimos inmersos en la mayor abundancia de datos de la historia. La cuestión es cómo y para qué usamos esos datos. ¿Para convertirnos en marionetas en manos de los algoritmos? ¿O para generar empoderamiento social, individual y ciudadano que nos permita tomar otro camino?».

La propuesta de Misura

Daniel Fujiwara, asesor técnico de Misura, explicó algunas de las bases metodológicas del proyecto y su propuesta para incorporar a la agenda pública intangibles de no-mercado como el impacto ambiental o el legado histórico y patrimonial de una determinada actuación. «La pregunta fundamental que nos hacemos es: ¿qué cantidad de dinero produciría el mismo efecto sobre el bienestar de una persona que ese bien o servicio de no-mercado?».

A través de casos prácticos, explicó cómo esa ampliación de la mirada más allá de los beneficios económicos está teniendo efectos plausibles en decisiones sobre grandes infraestructuras en el Reino Unido: «Buscamos un punto de equilibrio entre una determinada valoración económica y el cambio en el bienestar. Esa equivalencia constituye la base de la valoración de bienes de no-mercado».

Carmen Basagoiti (Harmon): «Disponer de relatos más completos, honestos y conectados puede ayudarnos a diseñar mejores estrategias»

En la segunda mesa de la jornada, moderada por Alberto Muelas de Harmon, socio de Impacto y Prospectiva y líder de Misura en España, se vieron ejemplos prác87 ticos de distintas compañías. Ana Abril, jefa del departamento de Análisis e Información Estadística de Redeia, relató cómo ha cambiado el modo en que la propia Redeia percibe sus actuaciones: «La medición de impacto y su monetización nos permite reflejarnos en un espejo de cuerpo entero y nos ayuda a entender el valor de la compañía más allá de lo financiero».

En el ámbito farmacéutico, esa medición de intangibles puede tener efectos diferenciales sobre la vida de las personas, como señaló Juan Quintana, director de Asuntos Gubernamentales, Comunicación y Paciente de Grünenthal Pharma y Fundación Grünenthal.

Alberto Muelas (Harmon), Ana Abril (Redeia), Juan Quintana (Grünenthal Pharma) y Laura Ruiz de Galarreta (IKEA)

Por el lado de la vivienda, Laura Ruiz de Galarreta, directora de Comunicación y Relaciones Institucionales de IKEA, expuso que «nuestro modelo se sustenta sobre la idea de trabajar para que todas las personas tengan un hogar accesible. Bajo esa premisa, para nosotros los datos no son una simple herramienta, sino el elemento que nos ayuda a crear valor».

En suma, Carmen Basagoiti, presidenta de Harmon, subrayó la necesidad de trascender la narrativa económica tradicional. «Si queremos tomar mejores decisiones, necesitamos ampliar la información con la que observamos la realidad. Porque disponer de relatos más completos, honestos y conectados puede ayudarnos a diseñar mejores estrategias, mejores políticas y mejores respuestas a los desafíos que tenemos por delante», concluyó.

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