Medio Ambiente

La industria alimentaria y su (necesaria) alineación con los ODS

La industria alimentaria ha vivido un aumento de su producción sin precedentes. Dos grandes retos atraviesan al sector: proveer una buena nutrición y minimizar su impacto ambiental. El Foro de Creación de Valor Compartido 2018 ha sentado las bases para trabajar por los ODS.

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Luis Meyer
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18
Abr
2018

La industria alimentaria ha vivido un aumento de su producción sin precedentes en la última década, según datos de Naciones Unidas. Solo en nuestro país, se ha duplicado en este tiempo, una tendencia global que va en consonancia con el aumento de población, que rozará los 10.000 millones de habitantes a mediados de este siglo. Esto da una muestra del peso de este sector, no solo en la economía, sino también en la sociedad: en sus manos está proveer una buena nutrición, con cadenas de valor que minimicen el impacto ambiental. En esta línea, Nestlé organizó, en el marco del salón Alimentaria 2018, el 4º Foro de Creación del Valor Compartido, enfocado en la contribución del sector alimentario a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

El encuentro, al que asistieron más de 250 profesionales de la industria alimentaria y de la distribución, ha estado moderado por Manuel Campo Vidal, periodista y presidente de Next Business School, y en él han participado Laurent Dereux, director general de Nestlé España, Mella Frewen, directora general de Food and Drink Europe, JP Leous, director de Relaciones Corporativas del World Resources Institute (WRI), y Josep Maria Corbinos Martínez, exdirector general de La Fageda y director de la consultoría Taller de Negocis.

La repercusión de esta industria en el entorno es enorme, y abarca desde la propia producción primigenia en campos agrícolas hasta el mínimo envase de un producto, pasando por su distribución. Afecta no solo a las tierras donde se cultiva, sino también a las áreas donde operan sus plantas de tratamiento y, por supuesto, a las propias personas: una mala alimentación puede marcar el destino de toda una sociedad, ya que supone un aumento de enfermedades y mortandad y una reducción de la calidad de vida, como demuestra el incremento de la obesidad en muchos países, que se ceba especialmente con los menores de edad y los jóvenes.

Laurent Dereux: «Nos hemos propuesto ayudar a 50 millones de niños a llevar una vida más saludable»

«Es necesario que la industria de la alimentación trabaje de forma continua hacia las prácticas sostenibles», advierte Dereux, y añade: «En Nestlé estamos en vías de integrar los ODS en nuestra cadena de valor y actuar en tres áreas prioritarias para nosotros como son la nutrición de las personas y las familias, las comunidades donde estamos presentes y el planeta. Todo ello con el objetivo de mejorar la calidad de vida y contribuir a un futuro más saludable».

Dereux ha detallado los compromisos que ha adquirido la compañía en este sentido, para cumplir la Agenda 2030 marcada por Naciones Unidas: «Nos hemos propuesto ayudar a 50 millones de niños a llevar una vida más saludable; así como a que 10 millones de jóvenes de todo el mundo tengan acceso a oportunidades laborales, a través de nuestra Global Youth Initiative: Nestlé needs YOUth. Además, trabajaremos para conseguir un impacto medioambiental cero en nuestra actividad».

La directora general de Food and Drink Europe ha abordado en su intervención los principales retos que afronta el sector en Europa y, por extensión, en todo el mundo: «La RSC ya no es algo bonito, un mero lavado de cara, sino parte integral del ADN de muchas empresas grandes y también, cada vez más, de las pymes. Y hay muchos aspectos que atender. Por ejemplo, la donación de alimentos, que es un proceso muy complejo, pero perfectamente factible. No olvidemos que una fecha de caducidad no se pone por seguridad, sino fundamentalmente porque marca el periodo de calidad óptima del producto, pero después es perfectamente aprovechable». Y alerta: «La industria desecha un tercio del total de alimentos en los procesos de producción. Hay que evitar esto o, en su caso, redistribuirlo y permitir que otros lo aprovechen».

Nestlé ha ahorrado 22 millones de toneladas de plástico gracias al reciclaje

El embalaje de los alimentos es otro de los puntos clave: a menos plástico, mejor planeta. «El problema es que los plásticos son a veces necesarios para proteger bien los alimentos, por eso hay que aplicar procesos de reciclaje eficaces», apunta Frewen. «Me consta que Nestlé ha logrado ahorrar más de 22 millones de toneladas y tiene la primera botella de plástico que contiene azúcares vegetales».

Colaboración necesaria

Con todo, la acción individual de cada compañía no es suficiente para alcanzar los ambiciosos objetivos de Naciones Unidas en medio ambiente, justicia social y salud. Es necesaria la colaboración a nivel externo, con otras empresas, e interno, con todos los intervinientes en la cadena de valor, como explica JP Leous: «Es necesario establecer colaboraciones entre las compañías del sector privado, las ONG y los Gobiernos para llevar a cabo la Agenda de los ODS a nivel internacional», y pone el ejemplo del acuerdo Champions 12.3 impulsado en 2016 por el presidente de Nestlé, Paul Bulcke, con el objetivo de generar una alianza mundial para llevar a cabo acciones para reducir a la mitad el desperdicio de alimentos en 2030.

La sostenibilidad sale a cuenta

La tendencia del sector financiero es clara: cada año aumentan las inversiones en empresas responsables y con una baja huella en carbono, y su nivel de riesgo es menor. Eso incluye al sector alimentario.

«Según Havas Media, las marcas que se implican en la mejora del bienestar y la calidad de vida superan en un 133% el valor medio de las compañías en bolsa», informa el exdirector general de La Fageda, una empresa de yogures, postres, helados y mermeladas que emplea a personas con discapacidad psíquica o trastornos mentales severos. Un reciente estudio de Nielsen avala su afirmación: de los 30.000 consumidores encuestados, el 66% quiere comprar productos de empresas que estén comprometidas socialmente.

Precisamente, el consumidor es el pilar del cambio: «Está en permanente evolución y cada vez más preocupado por la salud, la sostenibilidad, la ecología y la proximidad. Y más informado, por lo que demanda mucha más transparencia», apunta Corbinos Martínez, y culmina: «La filantropía dio paso a la RSC en las empresas, pero hoy estamos un paso más allá: la responsabilidad con la sociedad en la que operan es una condición que ha venido para quedarse. Y, o la tienes, o estás fuera».

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