Opinión

Los riesgos de una «sobredosis de ahorro»

El Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz recuerda que no existe ni un solo ejemplo en todo el mundo en que se haya saneado un «país enfermo» con recortes.

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11
Abr
2012

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Íñigo Keller | Foto: Joe Plugese

El Premio Nobel de Economía 2001, el estadounidense Joseph Stiglitz, recuerda que no existe ni un solo ejemplo en todo el mundo en que se haya saneado un país enfermo con recortes.

«Los políticos tienen que darse cuenta de que ese camino es incorrecto. Una sobredosis de ahorro empeora la situación«, apunta el economista más citado durante 2008, en una entrevista publicada por el diario alemán Süddeutsche Zeitung.

«Durante décadas, esta fue la cura que se aplicó a los países en desarrollo. A menudo terminó con la muerte. Existe el peligro de que algo así se repita en Europa», añade Stiglitz, quien alude a la metáfora del médico medieval que no detiene a tiempo la sangría del paciente.

En todo el mundo no hay «ni un solo ejemplo«, apunta, de que «se haya saneado un país enfermo con recortes salariales, de jubilaciones o de prestaciones sociales», sostiene.

Para Stiglitz, que también es exjefe económico del Banco Mundial, en situaciones de crisis como la actual, los gobiernos no deben bajar el gasto público, sino aumentarlo.

«Los políticos se han concentrado en presionar a los países del sur de Europa para que ahorren y se reformen. Pero las democracias solo pueden soportar una limitada medida de recortes», prosigue el prestigioso economista.

Stiglitz advierte, asimismo, del peligro de que aumente la rabia y la indignación de los países en crisis y vaticina que, especialmente en tiempos de recesión, las políticas de ahorro radical fracasan.

Europa precisa de «una autoridad presupuestaria común, que compense las diferencias regionales«, y que debería poner a disposición de países con un alto nivel de desempleo «medios financieros adicionales» para combatir el paro, en lo que define como una sistema de transferencias -cuestión que topa frontalmente con la línea de la canciller Angela Merkel-.

El Nobel de Economía dice que la principal fuente de preocupación es «por supuesto Grecia», seguida de Portugal e Irlanda, y apunta a que tales países precisan de una «perspectiva real» para apuntalar «un nuevo crecimiento».

En cualquier caso, la crisis de la deuda ha desplazado «el poder económico mundial» que tuvieron Europa y EEUU hacia China y la India, lo que el economista considera, en todo caso, «correcto».

El hecho de que las potencias industriales occidentales hayan «dominado la economía mundial durante casi 200 años» es, para Stiglitz, «una anomalía de la historia» que corresponde corregir ahora.

El economista advierte, finalmente, que no hay que hacerse ilusiones de que tal desplazamiento de poder vaya a discurrir sin sobresaltos, ya que inevitablemente van a producirse «guerras comerciales» y luchas, por hacerse con el control de los puestos en la cúpula de las instituciones internacionales.

Pese a todos estos pronósticos, el Nobel de Economía cree firmemente que «Europa tiene un futuro», por encima de la situación actual.

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