TENDENCIAS
Opinión

OnlyFans y ‘Euphoria’ o cómo se blanquea el mercado del sexo

‘Euphoria’, la serie más vista en HBO después de ‘Juego de tronos’, ha dedicado especialmente su tercera temporada a una trama centrada en OnlyFans.

¿QUIERES COLABORAR CON ETHIC?

Si quieres apoyar el periodismo de calidad y comprometido puedes hacerte socio de Ethic y recibir en tu casa los 4 números en papel que editamos al año a partir de una cuota mínima de 30 euros, (IVA y gastos de envío a ESPAÑA incluidos).

COLABORA
08
junio
2026

Pongámonos en antecedentes. OnlyFans, una plataforma digital de suscripción creada en 2016 en la que creadores de contenido cobran directamente a sus seguidores por acceder a fotos, vídeos o mensajes exclusivos, se ha hecho conocida principalmente por comerciar con contenido sexual y pornográfico. Y no, no solo son usuarios anónimos: cada vez más actrices y famosas de distintas ramas se han sumado al fenómeno dándose de alta y presumiendo de la monetización que consiguen.

Acostumbradas como estamos, desgraciadamente, a que desde el sector del «feminismo» woke se defienda el uso (ellas dicen en libertad –spoiler, no es verdad–) del cuerpo de las mujeres, lo lógico a continuación era recurrir a él como uno más de los medios que las mujeres podemos utilizar para ganar dinero.

Ni que decir tiene que es un discurso neoliberal que oculta la explotación sexual a la que son sometidas muchas mujeres que –conscientes o no– lejos de disfrutar de «libertad» dentro de la plataforma, acuden a ella condicionadas por desigualdades económicas, presión estética y precariedad.

El caso es que dentro de esta lógica perversa de la defensa del uso de nuestro cuerpo no han tardado las productoras en darse cuenta de que una plataforma de suscripción en línea como esa –con 4,6 millones de cuentas de creadores de contenido, en su mayoría mujeres, 377 millones de cuentas registradas de usuarios y que ha generado 7.220 millones de dólares durante este año– debía incluirse en aquellas series dirigidas sobre todo a una población de entre 15 y 35 años que a su vez son usuarias o pueden acabar siéndolo. Si fuera malpensada –a veces lo soy– diría que quizás incluso hay acuerdos entre OnlyFans y las productoras para retroalimentarse.

El caso es que Euphoria –la serie más vista en HBO después de Juego de tronos– ha dedicado especialmente su tercera temporada a una trama centrada en OnlyFans. Aunque no existe una declaración pública de los guionistas afirmando que Euphoria se diseñara para promocionar OnlyFans, sí hay una relación clara entre ambos fenómenos en términos culturales. Creo que ya puedo empezar a ser malpensada.

Los capítulos de la serie abordan temas que están en el centro de la economía sexual digital contemporánea

Si nos acercamos a alguno de los capítulos de Euphoria veremos que aborda temas que están en el centro de la economía sexual digital contemporánea, el famoso «mi cuerpo es mío y hago con él lo que quiero», del que hablaba antes: la exhibición del cuerpo en internet, la monetización de la sexualidad, la búsqueda de validación a través de la mirada ajena, el intercambio de imágenes íntimas y la construcción de identidades online. Temáticas que, casualmente, forman parte del mismo ecosistema en el que se desarrolla OnlyFans.

Es verdad que la presencia de lo digital, de lo sexual y de la monetización es algo más general, que forma parte de la cultura contemporánea, y que antes ya habíamos visto blanqueado el comercio sexual en series como Margo tiene problemas de dinero, Industry, Pretty Woman o Satisfacción garantizada. Pero las audiencias de Euphoria, y la transversalidad de espectadores de la misma informan de que muchas de sus espectadoras son niñas que dejarán de serlo en breve y que todavía no están «captadas» por esa sociedad y hay que hacer que se sientan seducidas por la «romantización del trabajo sexual» y qué mejor que una serie de moda para blanquearlo.

¿Qué hacer al respecto? Complicado, ciertamente, sin leyes que protejan a las mujeres de esta mercantilización del cuerpo de las mujeres encubierta, que bajo el engaño del empoderamiento puede ocultar nuevas formas de dependencia respecto a algoritmos, audiencias y mercados digitales obviando y ocultando, claro, problemas estructurales tras decisiones individuales aparentemente libres que no lo son. Es el mercado, amiga.

Visto lo visto, la única tranquilidad que nos queda, vista la trayectoria de la realizadora española Alauda Ruiz de Azúa, sí, la de Querer y Los Domingos, es que su próxima serie va a tratar el fenómeno y me atrevo a apostarme una cena con alguien a que tiene una mirada poco complaciente sobre la prostitución y el comercio sexual en las plataformas de moda.

ARTÍCULOS RELACIONADOS

COMENTARIOS

(adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});
SUSCRÍBETE A NUESTRA NEWSLETTER

Suscríbete a nuestro boletín semanal y recibe en tu email nuestras novedades, noticias y entrevistas

SUSCRIBIRME