Un millón de experiencias para la circularidad
La iniciativa «Terceros en edad, primeros en reciclar» de Ecoembes ha alcanzado ya a un millón de personas mayores en toda España. Esta cifra refleja el potencial del colectivo sénior en la transición hacia modelos más sostenibles y contribuir al bien común.
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A pesar de los prejuicios que aún existen sobre la vejez, las personas mayores son un grupo diverso, activo y dispuesto a seguir aportando a la sociedad. En España, hay casi diez millones de personas de 65 años o más, el 20,4% de la población. Y tienen mucho que aportar a la sostenibilidad: llevan décadas practicando lo que hoy llamamos consumo responsable.
Según el estudio Determinants of pro-environmental attitude and behaviour among EU residents, las personas mayores tienden a mostrar una implicación más activa en la adopción de hábitos sostenibles. Separan más los residuos, reducen su consumo energético y adoptan con mayor frecuencia prácticas cotidianas respetuosas con el entorno, aunque su implicación depende de factores como el género, la educación o la situación económica.
En este contexto, Ecoembes ha impulsado la iniciativa «Terceros en edad, primeros en reciclar», que incluye desde actividades intergeneracionales, hasta otras de carácter lúdico, como el bingo del reciclaje, así como salidas de voluntariado ambiental y manualidades con materiales reciclados, entre otras. Su objetivo es «hacer de la circularidad un proyecto de todos, inclusivo e integrador, que permita reciclar más y mejor», explica Dorleta Vicente, directora de Asuntos Legales y ESG de Ecoembes.
Además, «la colaboración público-privada ha sido clave para llegar a un millón de mayores en todo el país, todo un hito», afirma Vicente. En total, han contado con el apoyo de quince gobiernos autonómicos sin los cuales no habría sido posible alcanzar esta gran cifra, sin olvidar el compromiso «de miles de profesionales de residencias, centros de día o de participación activa que han materializado el gran despliegue del proyecto».
Dorleta Vicente: «La colaboración público-privada ha sido el elemento esencial para llegar a un millón de mayores en todo el país»
Quienes trabajan directamente con las personas mayores han recibido este proyecto también como una oportunidad para fortalecer la autoestima, la participación y el sentido de pertenencia a la comunidad. Esther Perogil, psicóloga del centro Amavir de Pozuelo, señala que «esta experiencia ha puesto en valor actitudes y costumbres que las personas mayores ya tienen muy arraigadas, como aprovechar, reparar y reutilizar». En su centro han realizado distintas actividades intergeneracionales con nietos e hijos de residentes y plantilla respectivamente, algo que ha contribuido a que las personas mayores «se sientan reconocidas como transmisoras de un conocimiento valioso y conscientes de que sus acciones tienen un impacto real».
Involucrar a las personas mayores no solo multiplica el impacto positivo de nuestra agenda social, sino que demuestra que la sostenibilidad es un proyecto compartido. «Queremos aprovechar su conocimiento, valores, buenos hábitos y que ‘contagien’ la circularidad al conjunto de la sociedad. Vemos el potencial de las sinergias con otros proyectos que desarrollamos, como el voluntariado para la erradicación de la basuraleza», sostienen desde Ecoembes.

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