Cerebro

Cómo mantener el cerebro en forma

ETHIC / Cómo mantener el cerebro en forma
El cerebro es un órgano plástico. A lo largo de la vida, se transforma, se reconfigura. Al igual que se pueden ejercitar los diferentes músculos del cuerpo, es posible entrenar el cerebro para que sus conexiones se den de la mejor forma posible y contrarrestar, así, el deterioro cognitivo, el estrés y el estancamiento creativo. «Saber cómo funciona nuestro cerebro se va a convertir en el eje central de la investigación científica del presente siglo», afirma el doctor en neurociencias Francisco Mora, «lo que equivale a decir que será el siglo de la mente».
Ilustración: Natalia Ortiz

Un órgano enigmático

20

de la energía corporal

diaria es consumida por el cerebro,
a pesar de que pesa menos de un kilo y medio.

24

horas al día

el cerebro permanece activo
para gestionar las funciones vitales,
incluso mientras dormimos.

25

años de edad

es cuando el cerebro acaba de
desarrollarse: la corteza prefrontal,
que controla el razonamiento y la
regulación emocional, es la última en formarse.

431

kilómetros por hora

es la velocidad a la que se calcula
que viaja la información en el cerebro.

86000

millones de neuronas

aproximadamente componen el cerebro.

10

vatios de potencia

es capaz de generar el cerebro humano,
suficiente para encender una bombilla.

«Hay tantas conexiones en un solo centímetro cúbico de tejido cerebral como estrellas en la galaxia de la Vía Láctea». —David Eagleman, neurocientífico

Factores de riesgo

EL SEDENTARISMO: La falta de actividad física afecta a la función cerebral y puede incrementar el riesgo de enfermedades neurodegenerativas y de accidentes cerebrovasculares.

LA MALA ALIMENTACIÓN: La dieta «occidental» alta en azúcares refinados y grasas saturadas se asocia con un menor volumen del hipocampo entre las personas mayores. La falta de consumo de vegetales, frutas y alimentos ricos en grasas saludables aumenta la inflamación y favorece el deterioro cognitivo.

EL ESTRÉS CRÓNICO: Mantener altos niveles de estrés de forma prolongada afecta a
la neuroplasticidad, aumenta la reactividad emocional, contribuye a la disfunción de la corteza prefrontal, dificultando la concentración y reduciendo la velocidad de procesamiento. Asimismo, el daño oxidativo puede aumentar la inflamación e incrementar la vulnerabilidad neurodegenerativa.

LA SOLEDAD: El aislamiento prolongado y la falta de interacciones sociales repercuten sobre la función cerebral, la salud física, el estado de ánimo y la autoestima, con consecuencias similares al tabaquismo o la obesidad.

Hábitos para el recableado neuronal

Si bien no hay una fórmula mágica, hay ciertos hábitos que los neurólogos y los psicólogos recomiendan no solo como entrenamiento cognitivo, sino también para contribuir a una sensación general de bienestar.

Cuerpo en movimiento

EJERCICIO AERÓBICO: Mover el cuerpo al menos tres veces por semana con una intensidad moderada protege al cerebro contra la atrofia neuronal y mejora el estado de ánimo. La OMS recomienda unos 150 minutos de ejercicio semanales.

LEVANTAMIENTO DE PESAS: Incluir sesiones de fuerza en el entrenamiento físico no solo fortalece los músculos, sino que también mejora la función cognitiva y la memoria a largo plazo.

CAMINATAS EN LA NATURALEZA: Caminar por espacios «verdes» como parques, bosques y montañas o por «espacios azules» como la playa y el mar se asocia a una menor angustia psicológica y contribuye a disminuir el estrés.

Ejercicios mentales

APRENDIZAJE: Aprender un nuevo idioma, a tocar un instrumento o asistir a una clase de baile, por ejemplo, contribuye a la creación de nuevas conexiones neuronales, favoreciendo la plasticidad cerebral.

MANUALIDADES: Realizar actividades como la cerámica, la costura, el tejido, la pintura o el collage ayudan contra el estancamiento creativo y mejoran la sensación de bienestar, contribuyendo además a la salud mental.

ROMPECABEZAS: Armar puzles, hacer sudokus, crucigramas, sopas de letras o, en general, involucrarse en juegos que impliquen tareas visoespaciales fortalece la memoria de trabajo, la velocidad de procesamiento, el razonamiento espacial y la flexibilidad cognitiva.

«Todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro». —Santiago Ramón y Cajal, Premio Nobel de Medicina 1906

Espacio para la pausa

MEDITACIÓN: Los ejercicios de atención plena favorecen la concentración, la memoria y el equilibrio emocional. Tan solo 10 o 20 minutos de práctica diaria contribuyen a la salud mental y generan cambios observables en el cerebro.

RESPIRACIÓN: Las técnicas de respiración, como los pranayamas, mejoran la oxigenación cerebral, reducen el estrés y potencian la función ejecutiva y la capacidad de atención.

ESCUCHAR MÚSICA: Cantar o escuchar música que nos gusta estimula zonas del cerebro relacionadas con el procesamiento emocional, la atención y el placer, ayudando a mejorar el estado de ánimo.

Nutrir el cerebro

OMEGA-3: Consumir alimentos ricos en ácidos grasos omega-3, como el salmón, las sar- dinas, las nueces y el brócoli, favorece la sinapsis, reduce la inflamación y protege del estrés oxidativo.

SUEÑO DE CALIDAD: Dormir mal puede envejecer prematuramente el cerebro; por el contrario, una buena higiene del sueño contribuye a la consolidación de la memoria y del aprendizaje, a la eliminación de «residuos» cerebrales y está relacionada con un menor riesgo de demencia.

SOCIALIZACIÓN: Fomentar la interacción social y las relaciones de calidad contribuye a la salud física y mental, aumenta los estímulos neuroquímicos beneficiosos como la dopamina, la oxitocina y la serotonina, mejora la función cognitiva e incrementa la sensación de bienestar.

Fuentes: Northwestern Medicine, National Library of Medicine, BioMedCentral, Encuesta de Salud de Nueva ZelandaIncógnito. Las vidas secretas del cerebro (David Eagleman), Cómo funciona el cerebro (Francisco Mora), Salud cerebral: la actividad física es clave (Sinc), Así es cómo la soledad deteriora el cerebro (La Vanguardia), The Journal of Neuroscience, Knowing Neurones.