TENDENCIAS
Medio Ambiente

Espejos en el cielo para tener horas de sol a demanda

La idea de desplegar espejos en el especio que reflejen la luz del sol no es nueva. Ahora, sin embargo, podría recibir un impulso definitivo. Una ‘startup’ estadounidense quiere lanzar una órbita de espejos para alimentar granjas solares.

Artículo

¿QUIERES COLABORAR CON ETHIC?

Si quieres apoyar el periodismo de calidad y comprometido puedes hacerte socio de Ethic y recibir en tu casa los 4 números en papel que editamos al año a partir de una cuota mínima de 30 euros, (IVA y gastos de envío a ESPAÑA incluidos).

COLABORA
04
mayo
2026

Artículo

La literatura y el cine han mirado casi obsesivamente al espacio. Lo han convertido en material para dramas, tensiones y amenazas, pero también en palanca para encontrar soluciones a los problemas de la Tierra. Ahí está el reciente ejemplo de la película (y antes novela) Proyecto Salvación como muestra. Lo cierto es, sin embargo, que no solo desde los mundos de ficción se buscan las soluciones salvadoras en el espacio exterior, aunque al hacerlo se abren bastantes interrogantes.

El espacio se podría convertir en una fuente de energía en un momento en el que, justamente, esa es una de las grandes preocupaciones. Así, por ejemplo, las compañías tecnológicas se están planteando ya mandar sus centros de datos al espacio para responder a las ingentes necesidades de electricidad de la inteligencia artificial. Google tiene un proyecto en marcha, pero varias startups también trabajan en ello (y prometen que se ganaría también ahorros en consumo de agua para refrigeración). No es la única idea en marcha: también se está investigando para lanzar espejos al espacio exterior que funcionen como reflectores de la luz del sol, generando una suerte de día perpetuo y ganar energía solar.

La idea de reflejar la luz del sol no es nueva. En el pasado ya han existido tanto aproximaciones teóricas como prácticas al concepto.

El pionero fue un investigador alemán, Hermann Oberth, que incluyó la idea en su tesis doctoral en 1923 (tesis doctoral sobre la ciencia que podría llevar al espacio y que fue rechazada por ser demasiado implausible, como recoge la BBC). Otro investigador alemán propuso lanzar espejos al espacio para mejorar la suerte de los cultivos e iluminar zonas en momentos de catástrofe en 1977. La NASA mantuvo durante los años 80 interés por un proyecto para generar energía solar conectado a esta tecnología, pero que nunca llegó a conseguir fondos. La única experiencia práctica ocurrió en los años 90, cuando Rusia lanzó un prototipo al espacio. El objetivo era iluminar zonas en Siberia y lograr así horas de luz durante el invierno ártico. Tuvo una vida efímera.

Ahora, el concepto de los espejos espaciales podría tener una nueva fortuna y la posibilidad de contar con horas de sol a demanda se convierte en algo potencialmente tangible. La startup californiana Reflect Orbital ha pedido permiso a la FTC estadounidense para probar su tecnología. Quieren desplegar 50.000 satélites con espejos en el espacio, que orbitarán alrededor del planeta y reflejarán durante la noche la luz solar. En este caso, el objetivo principal es el de seguir alimentando granjas solares más allá de la puerta de sol (aunque sus responsables también ven otros potenciales usos, como la iluminación urbana o dar soporte en caso de emergencia a los equipos de rescate). «Estamos intentando construir algo que pueda reemplazar a los combustibles fósiles y alimentar todo de forma real», le dice a The New York Times su CEO, Ben Nowack.

Los espejos no reflejarán siempre la misma intensidad de luz, sino que podrán ser ajustados a las necesidades de los clientes

En un primer momento, eso sí, probarán un prototipo. Según el Times, el primero ya está listo (e iluminaría el equivalente a una zona de unos 5 kilómetros), le seguirán en un año otros dos, para llegar a mil en 2028 y los 50.000 en 2035. Por supuesto, su sol rebotado tendrá un coste de uso para quienes quieran acceder a él. Así, los espejos no reflejarán siempre la misma intensidad de luz, sino que podrán ser ajustados a las necesidades de los clientes del servicio en una horquilla que va desde simular la luz lunar a emular la intensidad que se tiene a mediodía.

El concepto no entusiasma a todo el mundo. De hecho, durante el período de consulta pública asociado a su petición a la FTC, científicos de varios países se posicionaron en contra del proyecto. «La escala propuesta de desarrollo orbital podría suponer una alteración significativa en el ambiente natural de luz nocturna a una escala planetaria», aseguran en sus quejas los presidentes de las sociedades europea, japonesa, canadiense y estadounidense de cronobiología, como recoge The Guardian.

Cambiar los ciclos de luz afectaría a los relojes biológicos tanto de los seres humanos como de los animales e impactaría en los patrones temporales de las plantas (lo que podría tener ramificaciones en la seguridad alimentaria), las especies marinas o las especies migratorias. Esto ocurriría en un contexto en el que, por otro lado, el cielo nocturno ya es cada vez menos oscuro: además de la contaminación lumínica, la elevada cantidad de satélites que ya orbitan alrededor de la tierra ha hecho que el cielo nocturno sea más brillante. Las críticas por sus efectos medioambientales y en la salud conviven con las que advierten del peligro que podría suponer para el tráfico aéreo (distrayendo a la tripulación) o para la investigación astronómica.

ARTÍCULOS RELACIONADOS

COMENTARIOS

SUSCRÍBETE A NUESTRA NEWSLETTER

Suscríbete a nuestro boletín semanal y recibe en tu email nuestras novedades, noticias y entrevistas

SUSCRIBIRME