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Antonio Ayuso

«Creer que en la ciencia hay respuestas para todo responde más a un anhelo que a una realidad»

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15
diciembre
2025

El ingeniero aeroespacial Antonio Ayuso sostiene que los seres humanos hemos colocado a la ciencia en un lugar que no le pertenece. Dicho de otra forma: hemos creído que podíamos encontrar en ella todas las respuestas que nos habíamos hecho a lo largo de la historia, incluidas las más trascendentales. Sin embargo, para él no es así, y eso que, al principio, confió en ello. Ahora, acaba de publicar ‘Una apacible turbulencia’ (Libros del Asteroide), un libro en el que, sin separar la mirada científica de la literaria, nos invita a observar el mundo desde otras perspectivas.


Lejos del mantra que se repite a menudo, ¿en la ciencia hay respuesta para todo?

Aunque hay mucha gente que defiende que sí, yo creo que no. Me parece que el creerlo responde más a un anhelo que a una realidad. Además, es algo malo para la propia ciencia porque la colocamos en un lugar que no le pertenece. Yo pensé que la ciencia me iba a dar la respuesta para todo y me apunté a todos los carros. Después me di cuenta de que no era así.

¿Hay otra realidad más allá de lo que nos proponen los modelos científicos?

La ciencia, si se ciñe al método científico, dejará sitio para un par de cosas. La primera de ellas es que podamos volver a usar la poesía, el pensamiento, la pintura, para relacionarnos con el misterio. Y, la segunda, que distintos momentos de la física se ramifiquen, dejen de ser deterministas, y pasen a ser un poco más parecidos a nuestra vida.

«Miramos a la realidad con unas creencias que hemos aprendido, pero si rascas un poco, no son exactamente así»

Plutón nos puede servir de ejemplo de esto que dices. ¿Por qué?

Siempre miramos a la realidad con unas gafas puestas, es decir, con unas creencias que hemos aprendido. Pero si rascas un poco, no son exactamente así. No pasa nada si las llevamos, pero sí que ocurre si no nos damos cuenta de ello. En este sentido, cuando era pequeño Plutón era un planeta. Y unos años después dejó de serlo. Por eso sirve como ejemplo para explicarnos.

También explicas científicamente situaciones que suceden en el día a día. Como por qué el humo del cigarrillo sube de manera uniforme durante un tiempo y luego deja de hacerlo o por qué la forma en la que hacemos saltar una piedra sobre el agua de un río está relacionada con la entrada de una nave espacial en la atmósfera.

Revisando y contando el libro me he dado cuenta de que a mí me gusta romper las cajitas del pensamiento. Como las que nos separan según seamos personas de ciencias o de letras. Esos dos ejemplos que me has dado aplican a las dos cajitas: a la ciencia porque puedes ponerle un modelo matemático encima y a las letras porque si te lo quedas mirando pasan cosas maravillosas. Para mí fue increíble el día que me di cuenta de que los saltos que haces con piedras en un río son iguales que las reentradas en la atmósfera de las naves espaciales con las que trabajo. Con esto pongo en común esas dos visiones y rompo esos reduccionismos de pensamiento.

Hablando del firmamento: ¿cuál es la diferencia entre satélites, estrellas fugaces y aviones?

Me pareció muy interesante incluir esto en el libro para mostrar sus diferencias. El primero tarda en pasar unos siete u ocho minutos y además permanece en todo el arco de visión; las estrellas fugaces son un chispazo o varios; y los aviones se distinguen porque llevan los intermitentes puestos.

¿Qué tiene el cielo que nos llama la atención? ¿Es porque, como dices en un momento, nos ayuda a colocar las cosas que no están en su lugar?

Los cambios de perspectiva siempre te ayudan a ver lo que tienes entre las manos. Y cuando miras al cielo, más. En mi caso, desde pequeñito siempre he tenido la capacidad de imaginarme en medio del universo. Una sensación muy potente, porque cuando estoy allí me doy cuenta de que no tengo ni la menor idea de qué hago aquí. Algo que te ayuda a colocar todo, a darle a las cosas la importancia que se merecen. La vida del día a día se hace más sencilla.

En el libro también rompes otro mantra: el de que el progreso tenga que ser siempre lineal. ¿Cuánto tiene que esto con que seamos seres humanos que corren todo el tiempo?

Siendo un ferviente admirador de las cosas que nos ha dado la ciencia y la tecnología, creo que nos hemos metido en una rueda en la que hay que correr para ser más eficientes, para hacer constelaciones de satélites más económicos y más rápidamente… una idea que yo creo que es absurda, porque no vamos a poder mejorar esa eficiencia siempre. Eso es imposible. Esa idea de progreso loco no la comparto. Yo llamaría a lo que estamos haciendo evolución. Y en ella hay aspectos muy positivos y otros muy negativos. Puede que estemos en el mejor momento de la historia, pero muchos no lo ven así. Y muestra de ello es que hay mucha gente que se toma pastillas. Quizá la idea de progreso hay que revisarla: o cambiarla por otra o modificar los objetivos que estamos buscando. Si es el bienestar, no es compatible con hacer las cosas más rápido.

«El hecho de saber que vamos a morir es una pérdida»

¿Debemos de, además de hacer las cosas, saber por qué las hacemos?

De esto ya hablaban los griegos a través de su concepto tékne. Es decir, no solo ser capaz de hacer algo, sino saber por qué. Si juntas las dos partes, te acabas metiendo dentro de la cosa. Pero esto que comentas pasa desde los romanos: el hacer y hacer sin tener realmente una concepción de para qué lo quiero. Todo esto nos lleva al desconsuelo y a la infelicidad.

La melancolía es un hilo que recorre todo el libro. ¿Por qué?

Este libro nace de un momento en el que voy a acostar a mi hijo y me dijo que le había entrado la muerte y no se le iba. Algo que me conmovía mucho por él, pero también por mí, porque no tenía ni idea de dónde la había puesto yo. El hecho de saber que vamos a morir es una pérdida. Y cómo la elaboramos me interesa mucho: no escondiéndola, sino sabiendo que está. Lo que lleva implícito la melancolía. Por ello quería rascar ahí, porque te mantiene conectado, sintiente y hasta en cierto modo consuela. Por eso me salió mantenerla durante todo el libro.

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