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Baubotanik

¿Cómo cultivar edificios?

La botánica constructiva utiliza el crecimiento botánico para crear edificios funcionales a partir de naturaleza viva.

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14
mayo
2026

¿Es posible vivir en un árbol sin abandonar la ciudad? ¿Se puede construir a partir de una naturaleza que han apartado cada vez más de los núcleos urbanos? ¿Los elementos vivos de la naturaleza pueden formar parte de la base de construcciones como edificios o puentes?

En la actualidad existe un movimiento arquitectónico que apenas diferencia lo artificial de lo natural, en el que los troncos y las ramas de los árboles vivos tienen la misma función que un tubo de metacrilato o estructuras de cemento, y su importancia y funcionalidad va más allá de la decoración con plantas.

La botánica constructiva, también llamada Baubotanik, consiste en utilizar la interacción entre uniones técnicas y el crecimiento botánico para desarrollar formas de construcción. Une elementos técnico-constructivos inanimados y estructuras vegetales, como troncos y ramas de árboles y arbustos para generar ensamblajes. Como se combinan elementos estructurales vivos y no vivos, se forma una estructura compuesta que, con el paso del tiempo, se convierte en un edificio funcional. Las plantas y los árboles se fusionan en un organismo nuevo y de mayor tamaño, y los elementos técnicos se integran en la estructura vegetal.

Las plantas y los árboles se fusionan en un organismo nuevo y de mayor tamaño

Asimismo, en el proceso de la construcción de un edificio o una estructura basada en el Baubotanik, se colocan estructuras provisionales de acero para fomentar el crecimiento de las estructuras vegetales y soportar la estructura por sí mismas tras añadir espacios para la utilidad humana, como miradores o incluso pasarelas.

Además, las estructuras de Baubotanik están en un intercambio constante con el entorno en el que se encuentran: se mantienen por sí mismas y se reparan sin apenas ayuda externa, pero además están diseñadas para formar parte del propio entorno y su microclima sin alterarlo de una forma dañina y perjudicial para el propio edificio.

Este tipo de construcción presenta un menor impacto ambiental y es una alternativa a la producción arquitectónica que solo utiliza materiales constructivos como el cemento, el aluminio, el acero o el plástico. Las estructuras del Baubotanik, al estar vivas, producen sombras, aumentan la calidad del aire, crean microclimas favorables, producen oxígeno, absorben el CO2 y reducen las islas de calor.

Además de las ventajas medioambientales evidentes, este tipo de construcción es respetuosa con las especies botánicas endémicas. La elección de los materiales vivos depende del lugar donde se construyen los edificios Baubotanik, puesto que se deben adaptar a la perfección al clima local.

Sin embargo, el Baubotanik nace como línea de investigación universitaria antes de aplicarse a la arquitectura funcional: el arquitecto alemán Ferdinand Ludwig fue el encargado de crear una línea de investigación académica relacionada con la botánica constructiva en el Institute of Architectural Theory and Design (IGMA) de la universidad de Sttutgart, en Alemania. Los primeros prototipos del Baubotanik surgieron en 2005, aunque el término se acuñó en 2007. Como línea de investigación, el Baubotanik estudia las posibilidades estructurales de algunas especies de árboles para crecer formando espacios habitables integrados en y con la naturaleza.

Esta tendencia nació como línea de investigación universitaria

A partir de las primeras investigaciones, vieron que muchas de las técnicas de jardinería y arte topiario se podían aplicar crecimiento de los troncos, como los injertos o las podas, para facilitar la mejora y el aumento de las estructuras vivas de los futuros edificios.

El Baubotanik Arbor Kitchen Pavilion, de 2022, es uno de los mayores ejemplos de la botánica constructiva. Este edificio es una cocina pública, con espacios abiertos y sociales, que se encuentra en el Parque de Esculturas Neue Kunst am Ried de Alemania. Cuenta con un entramado espacial de tejas de 57 m² y solo pesa 800 kilos. Para su construcción se parametrizó el desarrollo de las plantas que lo conforman a través del diseño digital.

Aunque haya pocos edificios Baubotanik construidos, es un estilo arquitectónico que podría equilibrar y mejorar la relación actual entre la construcción y la naturaleza. Además de ser una nueva forma de entender los espacios en los que habitamos, se trata de una contribución valiosa a la cuestión de la delimitación entre la ciudad y los paisajes.

Otros movimientos, como la arquitectura evolutiva, son conscientes de las necesidades del entorno en los que se emplazan nuevos edificios, pero el Baubotanik o la botánica constructiva van más allá: utilizan la propia naturaleza para formar parte de ella.

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