Derechos Humanos

Alternativas frente al despilfarro

La Fundación Valora cumple diez años recolocando todo tipo de excedentes empresariales -productos, mobiliario, material informático- entre entidades sin ánimo de lucro. Su misión es clara: frenar el desperdicio.

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27
Mar
2013

Una empresa española va a cambiar su sede y a renovar su mobiliario. Los visillos que cubren las ocho plantas del edificio antiguo están destinados al vertedero. Simultáneamente, un cura partirá hacia África. Necesitará mosquiteras y “los visillos son las mejores mosquiteras que se pueden tener allí”, asegura.

Pero, ¿qué intermediario hace falta para casar la oferta con la demanda? Bajo el lema Todo vale, nada sobra, la Fundación Valora ha gestionado donaciones por valor de más de 7 millones de euros.

La Fundación Valora cumple diez años recolocando todo tipo de excedentes empresariales (productos, mobiliario, material informático…) entre entidades sin ánimo de lucro. Con una misión clara: frenar el desperdicio.

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Aula de informática equipada gracias a la Fundación Valora

Según la directora, Paula Álvarez-Naveiro, “estamos en una sociedad en la que, a pesar de que nos preocupa mucho el reciclaje, no estamos acostumbrados a reciclar. Cuando algo ya no nos vale, lo tiramos y lo sustituimos por algo más nuevo”.

A pesar de ello, nos cuenta que en 2013 se recibieron 190 donaciones de las que se beneficiaron 800 receptores, entre ONG y asociaciones de cooperación al desarrollo, exclusión social o discapacidad. De los datos se desprende la distribución de 14 pallets de libros, 80 pallets de productos promocionales, 20 televisores, 20 sillas de bebés, 7 impresoras o 150 ordenadores, entre otros.

Fue en 2004 cuando el que sería su fundador, Nicolás Fernández de Villavicencio, vio tres camiones repletos de comida en perfecto estado dirigiéndose a la incineradora de la Comunidad de Madrid. «La única explicación era tan sencilla como absurda: no sabían qué hacer o a quién dársela», apunta. A partir de ese momento, se esforzó en buscar alternativas frente al problema del despilfarro y decidió crear Valora.

Hoy en día, ya son 600 las organizaciones inscritas en su sistema informático y a las que la Fundación provee de materiales para llevar a cabo sus proyectos; entre ellas Cáritas, Educación Sin Fronteras o Niños del Mundo.

“Una de las consecuencias de la crisis es que, antes de tirar algo, todos pensamos si hay alguna alternativa, y ahí es donde nuestra fundación está resultando muy útil para llegar a un montón de usuarios a los que de otra manera no llegarían todos esos excedentes”, explica la directora. “Gracias a ellos, pueden montar nuevas aulas de empleo, comedores sociales o simplemente seguir adelante con su labor”.

Impresora donada a un centro de personas con discapacidad

Impresora donada a un centro de personas con discapacidad

El equipo de Valora pretende dar respuesta a las necesidades básicas de instituciones y centros asistenciales, poniendo a su disposición los productos de toda índole que pueden ofrecer otras entidades, especialmente las empresas.

A este objetivo se suma una nueva opción de donación -esta vez destinado a particulares- que Valora ideó a finales de 2013 “visto la grave situación de crisis que se está viviendo en nuestro país, la cual ha golpeado especialmente a la economía de las familias”.

Lo que les impulsa a continuar con su labor son los 13 millones de personas en riesgo de exclusión social que hay en España, los 1’8 millones de familias sin ningún ingreso y el 30% de hogares con dificultades para llegar a fin de mes.

El proceso es sencillo y eficaz: Los donantes se ponen en contacto con la Fundación y  mandan fotos del material que quieren donar, que se cuelgan en la web para que los receptores puedan verlo y soliciten lo que les interese. Si ambas partes están de acuerdo con la recolocación del producto, Valora concreta y gestiona la recogida.

Además, los donantes se benefician de ventajas fiscales. Por el hecho de ser una fundación, ésta puede facilitar un certificado que les permitirá desgravarse distintas cantidades. En el caso de las empresas, el 35% del valor de la donación en su cuota íntegra del Impuesto de Sociedades. Y en el de los particulares, el 25%  del valor de lo donado en su cuota íntegra de la declaración de la renta.

La donación es beneficiosa para ambas partes. Además del carácter solidario que envuelve el trabajo de Valora, pues ha ayudado a más de millón y medio de personas, su objetivo también es ecológico, ya que contribuye a reducir los desechos y residuos que dañan el entorno.

Gracias a su proyecto, se ahorra el coste no sólo económico sino medioambiental de llevar los productos a un Punto Verde, transportarlos, destruirlos o incinerarlos. Y pone una solución al despilfarro, teniendo en cuenta que hay entre 400 y 500 millones de productos excedentes cada año que podrían ser reutilizados.

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