Derechos Humanos

Objetivo: evitar 534.000 muertes por enfermedades olvidadas

Gemma Ortiz, de Médicos Sin Fronteras, analiza soluciones para evitar la muerte de más medio millón de personas al año en países pobres por las denominadas enfermedades olvidadas.

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26
Jun
2012
Gemma Ortiz, responsable de Incidencia Política para Enfermedades Olvidadas de Médicos Sin Fronteras

Las enfermedades tropicales desatendidas (ETD) acaban con la vida de unas 534.000 personas cada año. ¡Vidas que pueden salvarse! Algunas de las personas más olvidas son precisamente las que padecen kala azar (leishmaniasis visceral), enfermedad del sueño (tripanosomiasis humana africana) y enfermedad de Chagas (tripanosomiasis americana), todas ellas patologías potencialmente mortales que afectan a millones de personas y matan a decenas de miles cada año.

Pero es posible cambiar esta situación, como demuestran los 25 años de experiencia de Médicos Sin Fronteras (MSF) combatiendo estas enfermedades sobre el terreno.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) se ha marcado el objetivo de eliminar algunas de estas enfermedades para el año 2020. Sin embargo, hay que emprender acciones más eficaces e inmediatas si queremos que esto se traduzca en salvar más vidas en los países endémicos.

Los programas nacionales de lucha contra estas enfermedades necesitan desesperadamente más apoyo y recursos para ampliar sus actividades y salvar vidas hoy, sin olvidar la necesidad de encontrar pruebas diagnósticas y tratamientos más seguros y simples para combatir estas devastadoras enfermedades de forma sustancial y sostenible.

Aunque existe la urgente necesidad de nuevas pruebas diagnósticas y tratamientos, nuestra experiencia sobre el terreno demuestra que se puede dispensar atención de calidad a la mayoría de personas afectadas –incluidas comunidades de difícil acceso– utilizando estrategias innovadoras y diagnósticos y protocolos de tratamiento adaptados.

MSF lleva 25 años trabajando activamente en el control y tratamiento del kala azar, el Chagas y la enfermedad del sueño en Latinoamérica, África subsahariana, Asia Meridional y el Cáucaso. Estos son los resultados:

-Más de 100.000 personas tratadas de kala azar.

-Tres millones de personas examinadas y más de 50.000 tratadas de enfermedad del sueño.

– Más de 80.000 personas examinadas y 4.100 tratadas de Chagas (desde 1999).

Las acciones de presión e incidencia política son un componente clave de la labor de MSF. Su objetivo es sacar a la luz las causas subyacentes al olvido de estas enfermedades y conseguir más ayuda médica, de más calidad y más accesible para las personas que las padecen.

El informe Contra el olvido documenta la atención prestada por MSF a decenas de miles de pacientes durante más de dos décadas y destaca los cambios necesarios para mejorar el acceso a diagnóstico, tratamiento y control de enfermedades, mediante un mayor apoyo a los programas nacionales y diagnósticos y tratamientos más simples.

Para conseguir avances reales, es imprescindible que haya la voluntad política de incrementar la financiación destinada a programas de lucha contra las ETD y estimular más innovaciones en materia de diagnóstico y tratamiento. Actualmente esta voluntad brilla por su ausencia, con muchos de estos programas faltos de recursos y de fondos. Tal es el caso de los programas de enfermedad del sueño en RDC, donde se registra el 80% de los casos reportados, cuyos recursos no están asegurados una vez termine el apoyo financiero de la Cooperación Técnica Belga (CTB) a mediados de 2013.

-Los financiadores tienen que incluir el kala azar, la enfermedad del sueño y la enfermedad de Chagas en sus futuras iniciativas de financiación para enfermedades olvidadas.

-Hace falta apoyo para ampliar la detección activa y el tratamiento de estas enfermedades y, cuando la incidencia de alguna disminuya, tiene que haber el compromiso de mantener la vigilancia epidemiológica para prevenir futuros brotes.

-Los gobiernos de países endémicos tienen que priorizar estas enfermedades como un problema de salud pública y asegurar la respuesta necesaria. Varios donantes, entre ellos la Fundación Gates, gobiernos y compañías farmacéuticas se han comprometido recientemente a aportar más recursos para el control de las ETD.

Sin embargo, estas iniciativas deben incluir las enfermedades más olvidadas y complejas
de tratar como el kala azar, el mal de Chagas y la enfermedad del sueño, a las
que hasta la fecha no se han destinado los recursos ni la atención necesarios.

El kala azar, la enfermedad del sueño y la de Chagas pertenecen a una subcategoría de enfermedades desatendidas, conocidas en inglés como tool-defficient, es decir, que no existen instrumentos eficaces para combatirlas, ya que la mayoría de métodos diagnósticos y tratamientos actuales han quedado anticuados por falta de investigación y desarrollo, y requieren personal capacitado y un fuerte apoyo logístico.

Todos los tratamientos disponibles para estas tres enfermedades presentan limitaciones importantes en materia de seguridad para los pacientes, eficacia, complejidad o duración del tratamiento requerido. Además, la mayoría dependen de un único proveedor, lo que aumenta el riesgo de rupturas de stocks e interrupciones del tratamiento. Sin pruebas y tratamientos más simples, la eliminación y control de estas enfermedades no será viable.

Por ejmplo, en las inestables zonas de Haut-Uélé y Bas-Uélé, en el noreste de República Democrática del Congo (RDC), conseguimos tratar a más de 1.200 pacientes con enfermedad del sueño en 2011 a través de un programa cuidadosamente diseñado, bien financiado y con un importante apoyo logístico.

En Sudán del Sur, los equipos de MSF han trabajado en condiciones muy duras para tratar a un gran número de pacientes de kala azar y mejorar los protocolos de diagnóstico y tratamiento, por ejemplo, con la introducción de terapias combinadas menos tóxicas y más efectivas.

Nuevos mecanismos de I+D

Un obstáculo importante es que la actual investigación y desarrollo (I+D) de nuevas pruebas y tratamientos farmacológicos está absolutamente condicionada por las leyes del mercado y las patentes, y no contempla las muchas necesidades de salud pública existentes en los países en desarrollo. Según un estudio de MSF y la iniciativa Medicamentos para Enfermedades Olvidadas (DNDi por sus siglas en inglés), solo 18 de los 1.556 nuevos medicamentos desarrollados entre 1975 y 2004 iban destinados a tratar enfermedades tropicales.

Deberán desarrollarse nuevos mecanismos para estimular la I+D, como los premios a la innovación o el intercambio de conocimientos para tener en cuenta las necesidades de las personas fuera de los países más ricos. Un reciente informe de expertos de la OMS recomendó a los países que llegasen a un convenio mundial para orientar la I+D en salud hacia áreas prioritarias y recaudar fondos sostenibles que ayuden a pagar los costes derivados de la innovación3.

En la Asamblea Mundial de la Salud celebrada en mayo de 2012, los países pospusieron esta difícil decisión hasta finales de año. Será pues decisivo entre tanto que todos los gobiernos sigan centrándose en el diseño de un nuevo marco mundial sostenible que siente las prioridades de I+D en el campo de la salud, las apoye con fondos y se asegure que las herramientas médicas resultantes sean apropiadas, asequibles y accesibles.

¿Por qué ocurre?

Un motivo que explica por qué las personas afectadas por ETD viven relegadas al olvido es que los medicamentos utilizados para tratarlas no constituyen un mercado rentable para las compañías farmacéuticas; otro motivo es que los entornos aislados o inseguros en los que viven estas personas son de difícil acceso para los trabajadores sanitarios, con lo que las detección de casos a menudo es incompleta, la vigilancia epidemiológica, de mala calidad y el seguimiento, limitado.

Un total de 1.000 millones de personas, una de cada siete en todo el planeta, están afectadas por estas enfermedades tropicales, calificadas por la OMS como desatendidas. Se trata de 17 infecciones bacterianas, parasitológicas y virales que se dan en regiones cercanas al Ecuador y se ceban mayoritariamente en personas pobres que viven en lugares remotos, de difícil acceso o inestables.

Todas ellas tienen dramáticas consecuencias físicas, médicas y económicas para quienes las padecen y sus comunidades. El kala azar, la enfermedad del sueño y la enfermedad de Chagas son todas infecciones parasitarias transmitidas por insectos: la mosca de arena, la mosca tsé-tsé y la vinchuca o chinche picuda respectivamente. El kala azar y la enfermedad del sueño pueden ser mortales si no se tratan, mientras que el mal de Chagas causa complicaciones que pueden provocar la muerte. A pesar de las limitaciones existentes, sabemos que es posible combatirlas. ¡Es hora de actuar!

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