Siglo XXI

“Ha quedado claro el riesgo que tiene ser irresponsable”

Juan Pedro Galiano, presidente de Forética y director de Reputación de Adif, tiene claro que en el siglo XXI “no se pueden hacer negocios sostenibles en el tiempo sin ética, sin valores, sin transparencia”.

¿QUIERES COLABORAR CON ETHIC?

Si quieres apoyar el periodismo de calidad y comprometido puedes hacerte socio de Ethic y recibir en tu casa los 4 números en papel que editamos al año a partir de una cuota mínima de 30 euros, (IVA y gastos de envío a ESPAÑA incluidos).

COLABORA
26
Jun
2011
Carmen Gómez Cotta

Juan Pedro Galiano, presidente de Forética y director de Reputación de Adif, tiene claro que en el siglo XXI “no se pueden hacer negocios sostenibles  en el tiempo sin ética, sin valores, sin transparencia”. En esta entrevista, defiende la necesidad de un marco global para estimular la responsabilidad social y advierte sobre el riesgo de dispersión normativa que conlleva que cada comunidad autónoma apruebe su propio sello o ley de Responsabilidad Social. Además, reconoce que la Ley de Economía Sostenible, pese a ser un avance, presenta todavía ambigüedades.

Desde el punto de vista de la sostenibilidad y la repsonsabilidad social, ¿qué lecciones se pueden extraer de la crisis?

Alguna lección.  Hay una idea fundamental,  algo que todos presuponíamos, al menos los que nos movíamos en este mundo de la Responsabilidad Social, pero que la crisis ha puesto de manifiesto. Sin ética, sin valores, sin transparencia no se pueden hacer negocios sostenibles  en el tiempo. Buena parte de las causas de la crisis están relacionadas con una falta de ética, de controles y de garantías en relación con determinados procedimientos o procesos del mundo financiero como una de las causas fundamentales. Además, yo creo que, al final, todos tenemos parte de responsabilidad en la crisis que estamos viviendo, pero unos más que otros. Y esta falta de ética, de escrúpulos, de codicia por parte de algunos sectores de la sociedad y de la economía tiene que ver bastante con la crisis. Por lo tanto yo creo que es una lección directa: si no hacemos negocios con ética, con transparencia, desde unos valores reales que luego se traduzcan en decisiones empresariales, conseguiremos un entorno económico débil, una sociedad más injusta y un modelo de desarrollo menos sostenible.

https://vimeo.com/25760515

Y ahora, como presidente de Forética, ¿cuáles son sus retos?

Como presidente de Forética hay algunos retos que ya compartí con la Junta Directiva cuando tomamos posesión de los cargos, que se pueden resumir en dos, fundamentalmente. El primero está relacionado con el diálogo con los socios, los grupos de interés, los servicios al socio; hay que reforzar ese aspecto. Y el segundo es el relativo al papel que desempeña Forética, no sólo en España, sino también en Latinoamérica, como referente dentro de este ámbito de las asociaciones que trabajamos en el mundo de la Responsabilidad Social. Siempre trabajando desde las señas de identidad que han caracterizado a la organización: el rigor, la pluralidad, transparencia y participación. Y bajo tales señas,  Forética tiene que potenciar su papel de referente.

Pero usted, además, es directivo de una empresa pública, Adif. ¿Qué le parece el hecho de que les obliguen a elaborar informes de sostenibilidad? ¿Cree que es algo que debería aplicarse también en las empresas de capital privado?

Adif presenta memorias de sostenibilidad desde hace tres años, y ahora estamos elaborando el cuarto informe integrado (que incorpora aspectos económicos, sociales y medioambientales). Por lo tanto ese aspecto de legislación no nos preocupa, porque los estamos haciendo además con el estándar internacional más aceptado (GRI) y  con una verificación externa con una tercera parte independiente (A+). Además, creo que es bueno que las empresas públicas hagan un ejercicio de transparencia el máximo posible. Pero esto no quiere decir que donde se obliga a este tipo de informes esté todo hecho, porque no vale con obligar. Yo creo que las empresas tienen que hacerlo no por obligación sino también por convicción. Porque si lo hacen por obligación, cubrirán sólo un expediente y no servirá realmente como herramienta y como palanca de movilización dentro de las empresas públicas hacia una mayor sostenibilidad y una mayor Responsabilidad Social. En cuanto a la cuestión tan debatida de si las empresas privadas deberían informar sobre los aspectos no financieros, creo que deberían estar dentro de un proceso voluntario de reporting, pero con la premisa del modelo danés de explicar o informar. Yo creo que es positivo. La mayoría de las empresas, al menos las cotizadas, lo hacen porque hace tiempo que han entendido que ese ejercicio de transparencia con ese reporte de datos no puramente financieros y  económicos, es bueno para su empresa. Tiene que ver con los impactos económicos, sociales y medioambientales que al final es la triple cuenta de resultados. Creo que para las empresas privadas, dentro de un marco que incentive de forma voluntaria este tipo de comportamientos, será positivo que lo hagan también. La ley lo que marca son unos mínimos sobre este tema, que las empresas han aceptado como buenos y válidos.

Desde Forética se puso en marcha el programa Acelerando la RSE en las empresas públicas, ¿cómo se puede acelerar la RSE desde las administraciones?

Este programa es algo que pusimos en marcha Forética, Adif y Garrigues Medio Ambiente, porque creemos que es importante que las empresas públicas  tengan un nivel de exigencia máximo en temas de Responsabilidad Social. Nosotros hemos avanzado en lo que hemos podido, creemos que queda mucho por hacer y pensamos que es interesante crear un discurso, prácticas y aprendizajes concretos en relación con el desarrollo de la Responsabilidad social en las empresas públicas. Desde hace tiempo hacemos estudios preguntando a nuestros grupos de interés qué esperan de nosotros como empresa pública, en temas de gestión en general y de Responsabilidad Social en particular. Y comprobamos que hay una demanda de que las empresas públicas sean líderes incluso, excelentes en este tipo de políticas. Por lo tanto yo creo que la Administración sí puede (de hecho la Ley de Economía Sostenible va en esa dirección) incentivar que las empresas públicas avancen en temas de reporting, de compras responsables, de eficiencia energética. No vale con legislar pero es una palanca que puede ayudar a moverse en la dirección correcta.

El director de Reputación de Adif, Juan Pedro Galiano, y la redactora jefe de Ethic, Carmen Gómez-Cotta, en un momento de la entrevista

¿Qué opinión le merece la Ley de Economía Sostenible?

Yo creo que es un paso interesante hacia un modelo de producción y consumo, en el ámbito empresarial específicamente, pues es un paso en la dirección de un modelo más sostenible. Aunque siendo positivos y reconociendo el avance, también creo que todavía hay cosas por desarrollar y resolver. Hay aún zonas demasiado ambiguas y el desarrollo normativo de ciertos aspectos de la legislación sería positivo. Por ejemplo, para las empresas públicas se hace referencia a unos informes de buen gobierno que no se sabe exactamente a qué se refiere; porque el buen gobierno de las empresas públicas no se puede entender igual que el de las empresas privadas, las grandes cotizadas. Otro tema que debería ser más desarrollado es el de las compras; incorporar o reforzar los criterios de Responsabilidad Social en los procesos de contratación de las empresas públicas. En definitiva, esta Ley es una herramienta, un punto de inflexión que va en la buena dirección, pero donde hay una serie de puntos que convendría que se aclararan.

Y respecto al Consejo Estatal de la Responsabilidad Social, ¿qué opina?

Tengo una opinión positiva, porque creo que es la primera vez que se ha tomado la iniciativa de poner en diálogo sobre la mesa a partes con intereses muy distintos en temas de Responsabilidad Social,  aunque esto dificulta que haya avances concretos. Creo que se ha hecho un esfuerzo productivo para que muchos agentes implicados (empresas, administraciones, sindicatos, sociedad civil) dialoguen y pongan en común sus puntos de vista sobre cuestiones relacionadas con la Responsabilidad Social de las Empresas, y han salido documentos que suponen un avance. Hay aspectos mejorables, sobre todo los que tienen que ver con la agilidad en la toma de decisiones y de elevar documentos al Gobierno (que es su función) para que tome las medidas oportunas. Para eso es un Consejo, para aconsejar y recomendar. El freno ahora es el sistema de consenso que se busca para sacar las recomendaciones adelante.

Además de la Ley de Responsabilidad Social de Extremadura han surgido otras iniciativas, como el sello de Responsabilidad Social de la Comunidad de Madrid, ¿qué opina de esta dinámica autonómica?

Yo entiendo que hay una buena voluntad por parte de las administraciones autonómicas que están legislando o sacando productos como un sello de Responsabilidad Social, y además, esa buena voluntad es positiva, porque siempre es bueno que se incentive. Pero creo que tiene un riesgo evidente, que tiene que ver con el desconcierto en el que pueden sumirse muchas empresas; porque puede haber diferentes estándares, diferentes patrones, diferentes requisitos. Sería bueno que hubiese un marco global y una coordinación entre iniciativas. Además ese marco global puede ni siquiera ser nacional, puede ser europeo. Yo creo que debe haber unas reglas del juego, unos estándares compartidos y a partir de ahí que cada Comunidad Autónoma promueva e incentive como  mejor considere. Pero sin caer en el error de que una empresa tenga que cumplir unos requisitos en una comunidad autónoma para ser considerada socialmente responsable que sean distintos a los que tenga que cumplir en otra. Esto puede generar incertidumbre, inseguridad y puede hacer incurrir en sobrecostes; porque las empresas pueden tener más costes por este tipo de regulación fragmentada, que sería contraproducente para el avance de la Responsabilidad Social Corporativa. Yo creo que sería más un freno que un apoyo y un incentivo.

¿Cuáles son los pilares de la estrategia de RSE de Adif?

Para establecerlos, Adif llevó a cabo su “análisis de materialidad”; es decir, identificar qué es relevante para nosotros desde el punto de vista empresarial, que somos una empresa de construcción y gestión de la infraestructura ferroviaria. También como empresa pública analizamos, a parte de nuestra naturaleza, las expectativas que tenían de nosotros nuestros grupos de interés. Y llegamos a la conclusión de que había una serie de retos a los que había que dar respuesta y que se tradujeron en los seis compromisos de Adif, sus grandes ejes de trabajo. El primero, un punto crítico, está relacionado con la seguridad del sistema ferroviario en sus distintas vertientes. Todo lo que hagamos para reforzar la seguridad es algo que nuestros grupos de interés valoran especialmente. Y en esta área hemos hecho cosas. Tenemos el “Plan Accidentabilidad Cero”, para reducir al mínimo posible los accidentes de trabajo relacionado con la seguridad de las personas en el entorno laboral u otro relacionado con la seguridad en la circulación de los trenes. El segundo, está relacionado con el respeto al medio ambiente. Por su actividad, somos conscientes de que Adif tiene un impacto en el entorno ambiental; por eso trabajamos para minimizar y compensar ese impacto  del entorno natural. Además del cumplimiento riguroso de la ley, hacemos un esfuerzo por contribuir a la lucha contra el cambio climático, proteger la biodiversidad, ejecutar una correcta gestión de los residuos o de los recursos. El tercero tiene que ver con los empleados; y tenemos muy claro que hay que trabajar por fomentar ese sentimiento de orgullo de pertenencia a la empresa, aplicando políticas de desarrollo profesional, de formación, de conciliación, de igualdad. El cuarto es lo que nosotros llamamos el compromiso con la generación de valor en los entornos locales. Esto está relacionado con la estaciones de servicio, porque creemos que la aportación de valor pasa por el servicio en estas estaciones; pero también con la integración del ferrocarril en las ciudades, el cual desempeña un papel fundamental. Por eso estamos en permanente contacto con las distintas administraciones para que haya una máxima integración del ferrocarril y que esto no suponga un impedimento de limitación o desarrollo de las ciudades. El quinto compromiso tiene que ver con reforzar los sistemas de gestión basados en la ética y la Responsabilidad Social. Aquí hemos desarrollado el código ético de Adif, que pretende traspasar los valores de la compañía a pautas de conducta esperables por parte de los empleados; y trabajamos también para reforzar en los procesos de compras los criterios de contratación de Responsabilidad Social. El último criterio está relacionado con el diálogo y la transparencia con los grupos de interés. Aquí de nuevo, al ser una empresa pública, tenemos un especial interés es ser transparentes y dialogantes y llevamos a cabo iniciativas para que esto sea una realidad. Todos estos compromisos no son mera literatura; hay indicadores que miden el grado de avance y los objetivos estratégicos que se derivan de estos compromisos de Responsabilidad Social. Y todo queda reflejado en nuestro informe de RSE.

Entonces, ¿cree que las políticas de RSE tienen un retorno económico? Es decir, ¿es rentable ser social y medioambientalmente sostenible?

Descubrir esta relación entre la Responsabilidad Social y el retorno económico es un poco como el Santo Grial. Yo creo que a estas alturas hay evidencias más que suficientes, aunque todavía se puede avanzar mucho para analizar y estudiar esta situación entre el impacto económico que puedan tener  las políticas de RS, en la economía en general y en la economía de la propia empresa. Pero ya existen evidencias de que puede haber un retorno, que no tiene por qué ser sólo económico. Este retorno puede ser intangible, como la generación de reputación y confianza con los grupos de interés, cuya constatación tiene un efecto económico que a veces es el medio y largo plazo. Ahí es donde hay que avanzar, en la cuantificación de un retorno de traducción en dinero de lo que supone un capital social importante y unas relaciones de confianza con el entorno y con los grupos de interés. Pero además de este retorno vía intangible hay un retorno relacionado con la cuenta de resultados de la empresa. En primer lugar, tiene que ver con el riesgo económico que tiene el ser irresponsable. Hay muchos casos y muchas (malas) experiencias relacionadas con el elevado coste que tiene una falta de responsabilidad. Y esto hay que tenerlo en cuenta cuando se analiza el balance económico de la RS. En segundo lugar, hay unas consecuencias positivas relacionadas con la eficiencia o la productividad. Las políticas de Responsabilidad Social tienen un impacto positivo sobre la productividad de los empleados y sobre la eficiencia energética o y en la eficiencia de los recursos en general, algo muy importante cuando se habla de la competitividad de las empresas. En último lugar, tiene que ver con el efecto que tiene en los mercados bursátiles la RSE. Por la generación de confianza y por la atracción todavía minoritaria pero emergente Inversión Socialmente Responsable (ISR). Esto hace atractivas a las empresas que trabajan por el camino de la sostenibilidad y la Responsabilidad Social y hay que tenerlo en cuenta cuando se hable del retorno de la RSE. En cualquier caso, creo que es un tema que merece la pena estudiar en profundidad desde el punto de vista de la realización de estudios empíricos que sometan a pruebas de hipótesis, que la RSE genera un retorno económico en el medio y largo plazo.

Ha mencionado las ISR. En España parece que no acaban de despegar, ¿qué habría que hacer, qué es necesario para que esto despunte?

Es un tema que va calando cada vez más en los mercados y en España, aunque poco a poco. Está comprobado que la ISR puede ser gestionada con criterios puramente financieros; es decir, no se trata de invertir en estas empresas sólo por una cuestión relacionada con los principios éticos o con la moral. En el peor de los casos, el comprar acciones o participaciones en una empresa socialmente responsable  tiene una rentabilidad igual que el resto de empresas; y en el mejor de los casos, tiene una rentabilidad mayor. Así que se trata de una cuestión relacionada con la cultura del funcionamiento de los mercados: perder el miedo a estas cuestiones, conocer cómo funcionan estos mercados; algo que se va haciendo poco a poco. Yo creo que esta crisis ha hecho que se acentúe el foco que se pone sobre este tipo de inversiones; porque son empresas que tienen  menos riesgo a futuro, por sus modelos de gestión responsables y sostenibles, y porque ha ayudado a que los inversores en general presten cada vez más atención a las ISR.

ARTÍCULOS RELACIONADOS

OFRECIDO POR
Cabecera

La (otra) cara de la ciudad

Cristina Suárez

Las ciudades demandan un cambio de paradigma en el transporte y la apuesta por una movilidad más sostenible.

COMENTARIOS

SUSCRÍBETE A NUESTRA NEWSLETTER

Suscríbete a nuestro boletín semanal y recibe en tu email nuestras novedades, noticias y entrevistas

SUSCRIBIRME

Aviso de cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrar a los usuarios publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si se continúa navegando, consideramos que se acepta su uso. Es posible obtener más información aquí.