Cine Crítico: debate y análisis en torno a Margin Call

Las conclusiones de Jordi Sevilla, Emilio Ontiveros y Aldo Olcese

Jordi Sevilla: «El sistema financiero manda mucho. Y en España, más»

Ontiveros: «Si no sacamos lecciones de la historia estamos condenados a repetirla»

Olcese: «¿Qué sistema hemos creado, donde los nuevos capitalistas ni iban a las juntas generales ni ejercían la más mínima labor de tutela?

Andreu: «Las causas de lo que ocurrió están en la codicia»

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Ethic y el centro de innovación Hub Madrid han puesto en marcha Cine Crítico, un proyecto cuyo objetivo es analizar las causas de la crisis sistémica que atravesamos y construir soluciones sostenibles y realistas de cara al futuro. En el primer encuentro se proyectó la película Margin Call y contó con la participación de los economistas Jordi Sevilla, Emilio Ontiveros y Aldo Olcese.

Margin Call, la película revelación sobre Wall Street, narra la caída de Lehman Brothers y retrata las conductas del poder financiero y los excesos que condujeron al sistema capitalista a la peor crisis desde el Crash de 1927. Esta cinta, dirigida por J.C Chandor, un director novel de 37 años, cuenta con las interpretaciones de Kevin Spacey, Jeremy Irons, Paul Bettany, Zachary Quinto y Demi Moore. Un dato relevante sobre el el director es que su padre trabajó durante más de 30 años para la banca de inversión en Merrill Lynch.

El cinefórum fue dirigido y moderado por Alberto Andreu, profesor asociado del Instituto de Empresa y responsable de dirigir a nivel mundial las políticas de responsabilidad social y sostenibilidad de Telefónica.

Game over

El presidente de Afi, Emilio Ontiveros, se detuvo durante su intervención en uno de las secuencias más reveladoras del film. «Hay un momento clave en la película cuando a Jeremy Irons, que hace el papel del CEO de Lehman Brothers [Dick Fuld], uno de los máximos directivos le dice ‘tú tienes información que yo no tengo’. Ésa es la clave. La clave es que esto ocurre en octubre de 2008 pero en marzo había quebrado Bear Stearns, que estaba de hipotecas subprime hasta arriba. Desde abril de 2007 el índice de precios de activos inmobiliarios venía a marcar la caída casi ininterrumpida, por lo tanto, quien tuviera subprime tenía un problema muy serio».

Por su parte, el escritor y ex ministro Jordi Sevilla puso el foco en las disfunciones del sistema. «Estamos hablando de un sistema que ha funcionado mal. Estamos hablando de una lógica, de un modelo de funcionamiento de la economía que tiene su parte positiva, como la han tenido la globalización y la apertura de los mercados financieros internacionales al poner en conexión el ahorro de unas partes del mundo con la necesidad de inversión en otras y que tiene su faceta atractiva en la medida en que genera mucho beneficio, pero que ha fallado. Hay un fallo en el funcionamiento de un sistema en el cual el dinero, que siempre ha formado parte de la actividad económica como un instrumento, pasa a convertirse en un fin en sí mismo, independiente por completo de aquello a lo que debe dar soporte. Ya no es el clásico intercambio de una mercancía por dinero, sino que el dinero se cambia por dinero en una espiral en la cual ese sustrato no se produce».

Sevilla también abordó el trasfondo sociológico y la responsabilidad en las esferas del poder. «Vivimos en una sociedad en la que una parte muy importante del éxito se mide por lo que uno gana. La clave de éxito de una empresa es ganar dinero y la de una persona es también ganar dinero, por lo tanto, en este sistema en el que vivimos eso es lo importante. Pero también estamos hablando de poder. Las autoridades no quisieron o pudieron vencer las resistencias de los bancos a la hora de abordar algunas de estas noticias. Por lo tanto, creo que aquí hay un debate más sociológico, no sólo económico, sobre quiénes son los que determinan cómo se hacen las cosas, quiénes y con qué claves imponen el que esto se haga así y no de otra manera. Porque las cosas siempre se pueden hacer de otra manera. Siempre hay alternativas, siempre hay opciones».

Margin Call, la película revelación sobre Wall Street, narra la caída de Lehman Brothers y retrata las conductas del poder financiero y los excesos que condujeron al sistema capitalista a la peor crisis desde el Crash de 1927.

«Aún recuerdo esa reunión del G-20 en la que Sarkozy dijo que había que refundar el capitalismo. Algunos nos lo creímos y pensamos que iba en serio porque parecía obvio que había que hacerlo y el hecho de que lo liderara una persona de centro-derecha era comparable a lo que hizo alguien muy conservador como Keynes -que ahora los sitúan en la izquierda casi, pero que era una persona muy conservadora- tras la crisis de 1929», reflexionó Sevilla.

Por su parte, Aldo Olcese recordó cómo los últimos cinco años previos a la caída del Lehman, «los bancos centrales y las comisiones de valores de los países de la OCDE estuvieron dando una batalla que perdieron contra los banqueros, alertando sobre los riesgos de la no contabilización de los activos financieros de nueva generación dentro del balance tradicional. Pero la banca se refugió en un viejo adagio: era tan importante que si les obligaban a contabilizarlo de golpe podrían entrar en situación de riesgo sistémico grave, tanto en los bancos como en las entidades financieras y, por tanto, debían hacerlo de una forma gradual».

«¿Por qué no hubo grandes incentivos para resolverlo?», se preguntó el presidente de la Sección de Ciencias Empresariales y Financieras de la Real Academia de Economía. «Porque con ese tipo de productos se ganaba muchísimo dinero. La gran mayoría de los bancos llegaron a tener casi la mitad de sus beneficios en estos activos nuevos, y  la otra mitad en todo su negocio tradicional. Era muy atractivo estar en ese mercado, donde los ni los consejos de administración ni los jefes que estaban en la línea ejecutiva entendían lo que había detrás de esos activos financieros».

La próxima sesión de Cine Crítico se celebrará en el mes de julio y contará con la participación de José María Fidalgo y Emilio Ontiveros.

Olcese reflexionó, además, sobre la evolución del sistema capitalista. «¿Qué capitalismo hemos creado, donde los nuevos capitalistas ni iban a las juntas generales de accionistas ni participaban en los consejos de administración ni ejercían la más mínima labor de tutela, no digo ya la de gestión? ¿Ha nacido alguien que haya montado un negocio para no aparecer nunca por la junta general y no preguntar más que cuánto hay de dividendo? Eso no puede funcionar y no ha funcionado. Ese es el eje central para que el modelo capitalista funcione o no; es un problema de asunción y ejercicio de responsabilidades. Y si eso no ocurre, si no hay la función de control y tutela del capital, siempre habrá algún listo que se adueñe de la compañía, termine haciendo lo que le da la gana y la arruine. Todos los grandes escándalos financieros se han sustentado fundamentalmente en eso, en gente que se han adueñado de las compañías y han terminado haciendo lo que les daba la gana, porque los capitalistas no ejercían su función primordial de tutela y de supervisión. En el origen hay un problema de mal gobierno y de ausencia de responsabilidad».

¿Cuál es el camino?

El catedrático de Economía de la Empresa de la Universidad Autónoma de Madrid, Emilio Ontiveros, trazó un diagnóstico sobre la reacción posterior el colapso económico, lo que él denominó el efecto escarmiento. «En términos de regulación, en tres ámbitos, primero Estados Unidos y luego de forma más tibia Europa. La primera dirección reguladora de ese escarmiento ha sido limitación del tamaño, a través de las propuestas de Paul Walker, conocida como regla Walker, que trata de evitar lo que vemos en esta película. Porque el problema de la película es que estábamos ante el tercer banco más importante del mundo y era demasiado grande como para dejarlo caer. La idea era limitar el tamaño de los bancos para no tener que decir que es demasiado grande para dejarlo caer, pero no ha prosperado porque los grupos de presión, los lobbies bancarios en Estados Unidos pesan mucho. Cuando hablo de bancos en Estados Unidos me refiero a bancos de inversión, que no tienen nada que ver con los bancos comerciales, las cajas de ahorro o las cooperativas de crédito. La segunda dirección ha sido establecer un capital mínimo para ser banco, es decir, hay que tener una relación entre el capital propio y el conjunto de los activos ponderados por riesgo. Pero no se ha avanzado, todo lo contrario, la administración americana, en la medida en que no hay salida de la crisis y no hay recuperación económica sin crédito, ha dicho: ‘no pongamos ahora demasiadas restricciones al crecimiento de la inversión crediticia ; aplacemos Basilea’. La tercera dirección es en torno al apalancamiento, al coeficiente de deuda que debe tener un banco y aquí tampoco se ha avanzado».

Tras denunciar este inmovilismo, Ontiveros subrayó algunos avances a uno y otro lado del Atlántico. «En Estados Unidos se ha avanzado en la defensa de los consumidores de servicios financieros. Esos productos que incorporaban productos de alto riesgo no eran de consumo de demanda virtual precisamente por los usuarios individuales. Pero se ha dado el caso que no se ha dado en Europa: se ha creado una agencia de protección de los derechos del consumidor financiero». ¿Y qué está pasando en Europa? «En Europa  hemos avanzado en la regulación de las agencias de rating, de calificación crediticia, con la finalidad de romper el oligopolio que de hecho existe en esas agencias y, de paso, establecer una normativa en cuanto a conflicto de intereses: evitar que las agencias de rating puedan ser evaluadoras y al mismo tiempo consultoras. Por lo tanto, lo primero que tenemos que hacer los contribuyente ahora, antes de hacer juicios de valor, es pasar a limpio la crisis y escarmentar. Porque si no sacamos lecciones de la historia estamos condenados a repetirla. Y eso es lo primero que debemos exigir, también en Europa».

Olcese también se animó a ver el vaso sino medio lleno, sí con el suficiente agua. «Para ser un poco más positivos y sacar alguna enseñanza habría que decir que hoy, en una empresa o un banco que funcionen bien, lo que ocurrió ya no podría ocurrir porque hay un reglamento del consejo de administración, un código de ética, unas normas de gobierno corporativo, toda una estructura nueva protectiva institucional que daría respuesta a las actitudes de los que aparecen en la película. Y el letrado que aparece la película, en vez de estar haciendo el contrato para despedir al tío en 5 minutos, estaría diciéndole al presidente del consejo que con esa decisión que propone va a ir a la cárcel, le van a meter una multa de tanto al quíntuple o que tendría que dimitir en ese mismo momento».

Por su parte, Jordi Sevilla insistió en el papel de quienes ostentan el poder. «No es una cuestión menor quién manda, quién condiciona la decisión que se toma. Creo que lo que hemos visto en el origen, en el desarrollo y en lo que estamos ahora todavía viviendo como coletazo de la crisis, es que el sistema financiero manda mucho. Y en España, todavía más».

Tras el coloquio, el profesor del Instituto de Empresa, Alberto Andreu, responsable de dirigir el coloquio, nos dejaba algunas conclusiones sobre el debate. «Hay dos grandes conclusiones. Al final, las causas de lo que ocurrió están en la codicia dentro de un sistema en el que no había mecanismos de control. Y las líneas de trabajo pasan por un fortalecimiento de los sistemas de gobierno y también, por qué no, por una reafirmación de los valores personales en la toma de desiciones».


Agradecimientos a Wanda Films por la cesión de derechos de propiedad intelectual para la proyección de Margin Call


COMENTARIOS

  1. EL CAPITALISMO CASTIZO ES PURO VICIO


  2. Ojo con los incentivos a corto plazo y con las remuneraciones. Sin transparencia se volverá a mascar la tragedia. Tiempo al tiempo.


  3. como dice Sevilla, aquí empezaron reformando en capitalismo y acabaron reformando nuestras vidas a base recortar derechos sociales. y todo eso, mientras se inyectaban cientos de miles de millones a los bancos. a eso se le llama desorden ético de prioridades


  4. Un plantel de lujo. Bajando al terreno. Cuando un banquero la lía no pasa nada. O no pasaba. Mirad Blesa. Su ingreso en prisión creo que había sido impensable hace unos años, pero ahora el clima social está haciendo que la justicia salga de su letargo. Eso sí, siempre van tener 2,5 millones para pagar la fianza.


  5. Volverán las oscuras burbujas en tu balcón sus hipotecas a colgar


  6. Un problema de fondo es la falta de educación financiera. Esto es algo realmente difícil porque, aunque es verdad que el nivel es nulo, y a la gente cualquier director de oficina le colocaba en un plis plas unas preferentes, se trata de sistemas complejos, muy sofisticados, que en muchos casos los operadores no siquiera comprenden y que para el ciudadano medio es muy difícil de entender. Ese vacío -la incomprensión- se aprovechará siempre para colar trampas. Por eso los reguladores tienen que fortalecerse


  7. NO HE VISTO LA PELI PERO ME ACABO DE PONER UN TRAILER Y TIENE MUY BUENA PINTA. INTERESANTE PROYECTO, IREMOS AL PRÓXIMO


  8. Margin Call es una gran película. Refleja muy bien cómo las conductas humanas al final están determinadas por unas reglas del juego en las que hay demasiadas sombras


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