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Medio Ambiente

¿Qué es la Ley de Consumo Sostenible?

Muchas veces consumimos de manera irresponsable, agravando la frágil salud del planeta que habitamos. La nueva Ley de Consumo Sostenible pretende reconducir la situación estableciendo normas de obligado cumplimiento para las empresas y medidas de concienciación social.

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05
agosto
2026

La palabra consumo representa la acción y el efecto del verbo consumir. Proviene del latín consumere, formado por el prefijo con- (globalmente, del todo) y el verbo sumere (tomar). El acto de consumir que parece hoy guiar las vidas de gran parte de la población global. En latín, el verbo carecía del aspecto lúdico que le aplicamos a día de hoy, ya que ellos utilizaban consumere para referir al acto de gastar, agotar o destruir del todo.

¿Pero acaso no estamos destruyendo de manera implacable en muchas de las ocasiones en que consumimos, bien sean productos o servicios? Muy a menudo decidimos cambiar dicho verbo por el de «comprar», relegando el consumo a un espacio mental en que aparenta mera transacción económica que nos permite sentirnos en consonancia con el ritmo de los tiempos.

Compramos de manera tan compulsiva que perdemos conciencia de estar consumiendo los recursos del planeta en que habitamos, nuestro verdadero sustento. Afortunadamente, cada día somos más conscientes de las nocivas consecuencias de este frenesí consumista, y gran parte de la sociedad civil ha trasladado a sus gobernantes la preocupación al respecto, logrando así que estos comiencen a establecer las normas que permitan minimizar los daños.

Con ese espíritu, el Consejo de Ministros de España aprobó el 1 de julio del pasado año el Anteproyecto de Ley de Consumo Sostenible, que se enmarca en un doble objetivo: reforzar la protección de los consumidores frente a desinformación acerca de las características medioambientales de bienes y servicios, y promover un consumo consciente y responsable que, además, facilite la reparación de los productos adquiridos.

El Anteproyecto establece como desleal cualquier práctica empresarial de ‘greenwashing’

Siendo conscientes de la necesidad de virar hacia una economía circular y sostenible, muchas empresas están implantando directrices en esa línea. Pero las hay que aún utilizan prácticas comerciales desleales, como el greenwashing, que les permiten seguir creciendo económicamente sin colaborar a la necesaria sostenibilidad. Por eso el Anteproyecto establece como desleal, por engañosa, cualquier práctica empresarial que pueda inducir a error a los consumidores respecto a las características medioambientales o sociales de aquello que comercializan.

En no pocas ocasiones, adquirimos determinados productos guiados por llamativos logotipos que los etiquetan como beneficiosos para la salud y el planeta. Lamentablemente, no dejan de ser más que eso, llamativos logotipos. Por eso se prohibirá toda denominación fraudulenta en lo relativo al impacto ambiental y se tipificará como práctica desleal engañosa toda aquella basada en la exhibición de sellos de confianza, calidad o sostenibilidad que no cumplan estrictamente con los requisitos del sistema de certificación.

Para lograr estos objetivos se creará un sistema de etiquetado obligatorio que, al igual que en el caso del Pasaporte Digital, indique con claridad el impacto del producto, incluyendo datos como la huella de carbono, las condiciones laborales de quienes han trabajado en su producción y las opciones de reparación y reciclaje.

Uno de los mayores daños asumidos por el consumidor en numerosos productos de los que adquiere es el de la obsolescencia programada. Compramos un smartphone, un portátil o un televisor conscientes de que en breve tiempo quedará inutilizado y nos resultará menos costoso comprar uno nuevo que intentar repararlo. Hemos aprendido a asumir el costo medioambiental de tal sustitución, además del económico.

La nueva Ley de Consumo Sostenible, que comenzará a aplicarse de manera paulatina este mismo año, prohíbe de manera explícita el diseño de productos orientados a fallar antes de tiempo, y obliga a los productores a contar con repuestos durante un largo período de tiempo y facilitar al consumidor el acceso a servicios técnicos de reparación. Proteger y reforzar el derecho a la reparación se convierte en máxima de obligado cumplimiento.

La nueva Ley de Consumo Sostenible prohíbe de manera explícita la obsolescencia programada

Asimismo, la Ley supone un importante giro hacia el fomento de una economía circular real. El daño medioambiental que provoca el consumo irresponsable y desmedido quedará reducido al favorecer prácticas como la durabilidad de los productos y la reutilización y reparación de los mismos. Igualmente, fomentará los sistemas de venta de productos de segunda mano. Las empresas, al estar obligadas a ofrecer datos claros y verificables sobre la durabilidad de los productos que comercialicen, se convertirán también en motores del cambio.

Pero la nueva Ley de Consumo Sostenible no tendría el efecto deseado si no lograse poner en marcha los mecanismos adecuados para lograr un cambio de la mentalidad colectiva en todo lo relacionado con el consumo. Por eso contempla, también, el desarrollo de campañas públicas informativas y educativas. Igualmente adquiere el compromiso del apoyo, desde instituciones públicas, a cualquier iniciativa local y comunitaria orientada a la promoción de prácticas sostenibles en el ámbito del consumo.

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