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El Pasaporte Digital de Producto, o cómo medir la sostenibilidad

El Pasaporte Digital de Producto es una de las mayores apuestas de la Unión Europea para la transición verde, ya que permitirá medir la sostenibilidad y la trazabilidad de cualquier bien comercializado.

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16
abril
2026

Cuando «lo sostenible» se ha convertido en una piedra angular para la protección medioambiental, el progreso social y la justicia económica, medirlo en términos cuantitativos se impone como tarea necesaria para la ciudadanía global. Ya podemos medir con exactitud las emisiones de CO2 de ciertas actividades, el consumo de agua, el volumen de residuos generados y el consumo energético. Pero ¿somos capaces de medir la sostenibilidad de un producto concreto? Más aún, ¿podemos medir la trazabilidad, el ciclo de vida completo del producto? Dicha medición representa uno de los retos que la Unión Europea incluyó en 2024 en el marco del Reglamento de Ecodiseño para Productos Sostenibles. Y lo hizo, concretamente, estipulando la puesta en marcha de una herramienta que permita asignar a cada producto comercializado una identidad digital única. Nos referimos al Pasaporte Digital de Producto (DPP, por sus siglas en inglés).

Nuestro pasaporte acredita nuestra identidad y nuestro lugar de origen, permitiéndonos entrar o salir de un país ajeno, asegurando a las autoridades un control de flujos migratorios y facilitándonos la solicitud de ayuda en embajadas y consulados si tenemos algún percance. Y, aunque los productos también viajan, el control sobre su identidad suele ser mínimo o, en ocasiones, inexistente. Por ello, la UE quiere que, antes de consumir dichos productos, podamos conocer su identidad con la misma exactitud. El DPP se trata de una ficha digital única de cada producto, accesible mediante un código QR u otro identificador digital que proporciona la información más relevante sobre el mismo.

Así, el DPP debe facilitar a los consumidores información sobre el ciclo de vida útil. Gracias a este pasaporte podremos conocer quién ha fabricado o importado dicho producto, los materiales de que se compone, el impacto ambiental que tiene, las opciones de reparación o reutilización con que cuenta, la trazabilidad de su cadena de suministro y la manera correcta de proceder con el mismo cuando alcance el final de su vida útil.

La sostenibilidad, tan necesaria a día de hoy, no deja de comportar un conglomerado de declaraciones de intención genéricas difícilmente medibles. La trazabilidad que nos permitiría tener registro documental de la vida de cualquier producto durante toda su cadena de suministro, incluyendo no solo su producción sino también su procesamiento y final distribución, actualmente es muy deficiente. Igualmente lo es la facilidad de reparación o reciclaje de numerosos productos y la verificación de las declaraciones ambientales con que cuentan.

Vehículos eléctricos, baterías industriales y todo tipo de sistema de almacenamiento de energía deberán incorporar el DPP a partir de 2027

Si las normativas de la UE a este respecto se implementan de forma idónea, el DPP logrará que contemos con todos los datos imprescindibles para alinear el respeto medioambiental y la economía circular.

Dada la complejidad del proceso, la implementación del DPP se plantea de manera progresiva. Así, el primer sector que se verá obligado a incluirlo será el relativo a baterías, electrónica de consumo y almacenamiento energético. Vehículos eléctricos, baterías industriales y todo tipo de sistema de almacenamiento de energía deberán incorporarlo a partir de 2027. El impacto de dicho cambio afectará a toda la cadena de valor, desde los proveedores de las materias primas hasta las empresas de software que colaboren en su rendimiento.

Posteriormente, entre 2027 y 2029, se obligará a idéntico esfuerzo al sector textil, uno de los más contaminantes, de forma que los consumidores podamos conocer los materiales, el período de vida útil y la reciclabilidad de cualquier tipo de prenda o calzado que vayamos a adquirir.

En esa misma línea, se irá incorporando a otros bienes de consumo como muebles, neumáticos, productos elaborados con aluminio e incluso los envases de bebidas y alimentos.

Sin duda, estamos ante un importante avance. Múltiples empresas ya trabajan para que sus productos cuenten con un DPP que facilite su continuidad en el mercado. Los consumidores quieren estar más informados de lo que consumen. Si podemos medir verdaderamente la sostenibilidad de lo que adquirimos, contaremos con una mayor capacidad de orientar óptimamente, tanto para nosotros como para el planeta, las decisiones de consumo.

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