La transición circular: de todos y para todos
La economía circular solo funciona cuando nadie queda fuera. Programas que acercan el reciclaje a mayores, personas con discapacidad o colectivos vulnerables demuestran que la sostenibilidad también es un motor de cohesión social y de segundas oportunidades.
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El reciclaje no es (aún) un reflejo automático, ni un conocimiento que toda la ciudadanía domine por igual. Sin embargo, en 2024 Ecoembes gestionó el reciclaje de 1.560.404 toneladas de envases domésticos, un 5,4% más que el año anterior. Una cifra que demuestra un crecimiento notable de la conciencia ambiental y del valor de la circularidad. Significa que las acciones de sensibilización están dando resultados, que los contenedores de colores surten efecto, pero también que aún queda camino por recorrer.
Esta práctica, que la sociedad ha ido incorporando a distintas velocidades, requiere información, hábito y acceso. Y no todas las personas parten del mismo punto. El reto es garantizar que cualquiera, independientemente de su edad, nivel educativo o condición, pueda participar en igualdad de condiciones en la transición hacia modelos circulares. Cuando una parte de la población queda fuera, el sistema pierde fuerza y eficacia, y se profundizan las desigualdades.
La transición circular necesita de todos
Si hablamos de economía circular, las personas mayores ocupan un lugar clave y hoy representan más del 20% de la población. La mayoría no creció con campañas de sensibilización como las actuales, pero sí con una relación distinta con el mundo que los rodea: reparar, remendar, intercambiar y aprovechar hasta el último uso era lo habitual. Los datos hablan por sí solos: en la actualidad, la producción textil mundial se ha duplicado en las dos últimas décadas y, en España, cada persona desecha unos 21 kilos de ropa al año, según la Agencia Europea de Medioambiente. En un momento en el que las prendas se han convertido casi en artículos desechables, el colectivo sénior se convierte en referente de una economía más circular que hoy intentamos recuperar.
En más de 1.900 centros de toda España, un millón de mayores han participado en talleres y actividades de reciclaje sirve
El programa Terceros en edad, primeros en reciclar, de Ecoembes, trabaja precisamente con la idea de aprovechar ese conocimiento previo y poner al colectivo sénior en un lugar protagónico en la transición hacia modelos más sostenibles. En más de 1.900 centros de toda España, un millón de mayores han participado en talleres y actividades donde el reciclaje sirve tanto para aprender como para combatir la soledad no deseada y reforzar los vínculos comunitarios.
En paralelo, las personas con discapacidad también buscan aportar su granito de arena. El programa Recicla en tu centro – Accesible, iniciativa que se dirige a centros para personas con discapacidad, nace precisamente para hacerles parte de la misión que tenemos todos: construir un futuro más sostenible. Ecoembes proporciona materiales adaptados, pictogramas y señales visuales claras a centros de todo el país. Cerca de 850 trabajadores han recibido ya esta formación y se han distribuido más de 1.000 cubos y papeleras adaptadas para que la separación de residuos sea comprensible y practicable por todos.
En muchos centros, quienes interiorizan mejor estas normas se convierten en referentes para el resto. En el María Auxiliadora de Campo de Criptana, por ejemplo, Jesús y José Luis explican a otros compañeros qué hacer con cada envase. Sus educadores cuentan que incluso trasladan estos hábitos a casa, donde es la familia la que se deja guiar por ellos.
Esa adaptación tiene efectos que van más allá de lo ambiental. Saber que una tarea está bien hecha, que existe un antes y un después, refuerza la autoestima y la confianza. Además, puede ser una vía hacia la integración laboral. La contratación dentro de este colectivo aumentó un 8% en 2022.
En esta misma línea, otros colectivos en situación de vulnerabilidad encuentran en el reciclaje una puerta de entrada al mercado laboral. Desde 2014, el proyecto Reciclar para cambiar vidas, de Ecoembes, ofrece formación en gestión de residuos a personas en riesgo de exclusión, primero en el ámbito penitenciario y, más tarde, en otros entornos. Solo en 2022 se impartieron 49 programas, con unas 8.000 horas lectivas. Desde su puesta en marcha, más de 2.000 personas han accedido a un empleo y cerca de 5.000 han recibido formación.
Desde 2014, el proyecto Reciclar para cambiar vidas de Ecoembes ofrece formación en gestión de residuos a personas en riesgo de exclusión
Los itinerarios formativos incluyen clasificación de materiales, uso de maquinaria, seguridad y trazabilidad de residuos. A esto se suman competencias básicas para trabajar en un entorno regulado: puntualidad, comunicación y coordinación, cualidades determinantes para su integración. Reciclar, literalmente, puede cambiarles la vida. En la mayoría de los casos, las prácticas en empresas del sector ambiental sirven como puente hacia contratos estables. Para las compañías, supone incorporar perfiles motivados y con una sensibilidad especial hacia el uso responsable de los recursos.
En el caso de la infancia y adolescencia, el acceso a la sostenibilidad suele estar mediado por la escuela, pero no siempre llega igual a todos los entornos. La iniciativa La Música del Reciclaje trabaja con jóvenes en situación de vulnerabilidad a través de orquestas formadas con instrumentos construidos a partir de materiales reciclados, inspiradas en la experiencia de Cateura (Paraguay). Desde 2014, más de 140 niños y niñas han pasado por el proyecto. Ensayan en grupo, participan en conciertos y comprueban, de forma tangible, cómo algo destinado a la basura puede transformarse en un gran instrumento. En sus historias se mezclan la dimensión ambiental y la social. El aprendizaje musical se convierte en un refugio, una rutina estable y un espacio para construir autoestima.
Así, reciclar no es solo una cuestión de contenedores, sino una manera de demostrar que las segundas oportunidades son posibles, tanto para los materiales como para las personas.

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