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Alberto Gayo

«La portada de Marisol en ‘Interviú’ fue un soplo en favor de la libertad»

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29
junio
2026

Llegó a los quioscos en 2.177 ocasiones. Fueron 500 meses en total desde aquel mayo de 1976 hasta su cierre en febrero de 2018 en los que ‘Interviú’ se convirtió en faro y guía del periodismo de denuncia que se abría paso en una tortuosa Transición. Hace ahora medio siglo, las mujeres semidesnudas en la portada marcaron un antes y un después en el semanario, una realidad que dejó de tener sentido en los últimos tiempos. Alberto Gayo estuvo más de 20 años en la redacción: colaborador desde 1996, luego en plantilla como reportero, experto en drogas y ultraderecha, se convirtió en jefe de sección y, los últimos años, adjunto a la dirección. En esta conversación con el autor de ‘Interviú es el demonio’ (Editorial La Felguera, 2026), el periodista desgrana los entresijos de una publicación mítica de la que hubo un momento en que todo el mundo hablaba.


Interviú nació el 22 de mayo de 1976, apenas 184 días tras la muerte de Franco. ¿Cómo de arriesgado fue decidir publicar una revista con una mujer desnuda en la portada?

Tiene pinta de que no lo pensaron mucho. En el libro, uno de los creadores de Interviú que todavía está vivo, José Ilario, creador también de El Jueves, cuenta el encuentro en la costa almeriense que dio lugar a la publicación. Al principio pensaron montar una revista para competir con el semanario Hola, que incluyese personajes de la crónica social pero más vinculados a la democracia y menos al franquismo. Iba a ser complicado competir con una publicación que había nacido en 1944, así que decidieron arriesgar: poner en el quiosco una revista con crónica negra, escándalos de corrupción, denuncia de las cloacas del momento, entrevistas a personajes muy populares pero más vinculados a las clases medias, y colocar a una chica semidesnuda en portada. Al principio, esas «guapas de portada» no tenían nombre, ni los fotógrafos firmaban las fotos. Los editores tenían miedo a la censura, a los secuestros judiciales. Todavía no había libertad de expresión reconocida ni Constitución.

¿Cómo llegó Interviú a asentarse en los quioscos?

Al principio está claro que la novedad y el shock ayudó a tener ventas extraordinarias. Hay pocos ejemplos de publicaciones que para el primer número impriman 100.000 ejemplares y vendan 85.000, y que en el segundo vendan toda la tirada. La novedad, la chica de portada, los reportajes de denuncia y las firmas de opinión, donde te podías encontrar a un facha como Emilio Romero y a un comunista como Manuel Vázquez Montalbán. Interviú hablaba de los perdedores de la guerra civil, desvelaba la crueldad de la represión franquista, hacia reportajes divulgativos sobre sexo, y crónicas de sucesos tremendas, trabajos para explicar la geopolítica internacional… Eso la convirtió en una revista necesaria para esa España que salía narcotizada de la dictadura.

«’Interviú’ se dirigía a una sociedad que vio cercenado su derecho a informarse cuando Franco ganó la guerra»

El semanario fue pionero a la hora de investigar multitud de temas. ¿A qué tipo de público cree que estaba orientada la revista?

En realidad, a todos los españoles y españolas. A una sociedad que vio cercenado su derecho a informarse, a conocer lo que realmente ocurría en su país en cuanto triunfó el golpe de Estado de 1936 y Franco ganó la guerra. ¿Te imaginas casi 40 años sin libertad de expresión, sin derecho a reunión, sin derecho a gritar, a follar con quien quisieses, sin posibilidad de saber qué hacían los poderosos, los curas, el ejército, la élite empresarial franquista, sin derecho a protestar…? Había tantas capas, sectores, grupos con necesidades de saber, y sobre todo necesidad de contar, que cuando llega Interviú, la gente se queda atónita al leer sus reportajes.

La revista también apostó por investigar a la extrema derecha. Usted mismo encontró a Carlos García Juliá, uno de los asesinos de la Matanza de Atocha de 1977, en una prisión de La Paz (Bolivia) tras haber huido de la justicia española. El trabajo de Interviú también permitió la extradición de Emilio Hellín, el asesino de Yolanda González en 1980.

Fue una auténtica obsesión a lo largo de toda la historia de la revista, un servicio público ejercido desde el periodismo en un momento difícil y una manera de hacer memoria democrática, de no olvidar a aquellos criminales que durante la transición quisieron poner en jaque el camino hacia una democracia. En 1999, cuando Interviú logra localizar a García Juliá convertido en un narco preso en Bolivia, le quedaban por cumplir más de 3.000 días de prisión por el asesinato de los abogados. A pesar de dos portadas de Interviú indicando dónde estaba (Bolivia) y de la acción de la Fiscalía de la Audiencia Nacional, el gobierno de Aznar no mostró mucho interés en su extradición, lo que aprovechó el asesino ultra para volver a huir, esta vez a Brasil. Años después, El País volvió a localizarlo y, esta vez sí, le trajeron a España. En 2023 se presentó en las listas de Falange en Bilbao. Alucinante. Y en el caso de Emilio Hellín, asesino de Yolanda González, la inacción de las autoridades españolas para localizarlo y extraditarlo a España fue tal que tuvo que ser Interviú quien hiciese lo que no hizo la Policía, la justicia y la política española. De hecho, la madre de Yolanda llegó a declarar públicamente que Interviú había logrado mucho más que la Justicia española para traerlo de vuelta a España.

La mítica portada de Pepa Flores, Marisol, se publicó el 2 de septiembre de 1976. ¿Qué supuso ese hito para Interviú?

Umbral dijo que la democracia no empezó con las primeras elecciones democráticas en junio de 1977, sino cuando salió Marisol con una rosa amarilla en la portada de la revista. Marisol había sido la niña prodigio del cine español durante el franquismo, el ejemplo a seguir, una adolescente estresada por la fama y las largas jornadas de trabajo en el cine, la música y la televisión. Antes de morir Franco, había participado en la primera huelga de actores en España, estaba ya vinculada a los movimientos comunistas y de emancipación internacionalista… Pero para la sociedad seguía siendo la niña prodigio. La portada se publicó en septiembre de 1976, aunque las fotos se habían hecho seis años antes. No he podido hablar con Pepa Flores para ver cómo le sentó, pero sí sabemos cómo le sentó a la sociedad española: vieron en la portada de la revista más vendida de la prensa española la transformación de Marisol en Pepa Flores, fue una ruptura con su pasado y un soplo en favor de la libertad. Así se lo tomaron muchos españoles. La mujer española, que había estado cuarenta años bajo el yugo del nacionalcatolicisimo, tuteladas por sus maridos, anuladas en sus anhelos, veía el desnudo de un ejemplo a seguir.

«Los viñetistas ponían frente al espejo a la sociedad rancia, machista y anquilosada»

En el primer número de la revista, en la portada aparecía una chica sin nombre. ¿Cómo fue cambiando el proceso de selección de las mujeres que abrían el semanario enseñando su cuerpo?

Para Interviú, la primera chica de la portada tiene nombre, se llama Antonia, aunque no es el real. No hemos podido saber el nombre de esa modelo inglesa. A partir de finales de los 80 triunfaron las cantantes internacionales de pechos grandes, las denominadas tit stars, Sabrina Salerno, Samantha Fox, Danuta, Pamela Anderson, y también las grandes mujeres de la televisión en España. Posteriormente, llegó la telerrealidad y las portadas se llenaron de grandes hermanas y concursantes de otros programas. Hay más de 70 portadas. Eran las influencers del momento, salían del concurso, hacían una portada y visitaba un programa de televisión de entretenimiento nocturno, un círculo que le vino muy bien a algunas de estas chicas. Analizando aquellos años, hay que reivindicar que Interviú intentó contar algo más que un desnudo, conocer la historia detrás de aquellas chicas que decidían exponerse en una casa de Gran Hermano, en un bus o en un Supervivientes. En la última época, en plena crisis del papel, y de Interviú en concreto, volvimos a intentar una evolución hacia desnudos protestas.

No solo eran fotos eróticas y reportajes de investigación. Por Interviú pasó la flor y nata de la opinión en España: Manuel Vázquez Montalbán, Francisco Umbral, Raúl del Pozo, Teresa Viejo, José Martí… También grandes del humor gráfico, como Martín Morales, Forges, Julio Cebrián, Carles Romeu. ¿Cómo definiría la línea editorial en la opinión de la revista?

Los historietistas, dibujantes y viñetistas eran un puntal de la revista, su visión crítica de la realidad, al margen del gobierno de turno, fue importantísima. Ponían frente al espejo a la sociedad rancia, machista y anquilosada. Luego estaban las columnas de opinión, al principio se intentó aportar la visión de todo el espectro político. Lo más criticable, aunque es verdad que estamos en 1976, es que todos eran hombres. Si hoy existiese Interviú, la presencia de mujeres opinando de la realidad sería esencial, necesaria y potente. Sobre la línea editorial, siempre se dijo que Antonio Asensio, el fundador y editor, era una persona de centro, liberal, pero que entendió a la perfección que su redacción buscaba apuntalar la democracia por la vía rápida, con la denuncia y el compromiso. El activismo izquierdista en las primeras décadas estaba claro en la redacción, sobre todo por dar voz a los invisibles, olvidados, a los perdedores de la guerra civil, a los vulnerables, como los colectivos LGTBQ+, a los presos, pensionistas, amas de casa y prostitutas.

Con el paso de los años, el mito persistía, pero las ventas se reducían. ¿Tenía sentido seguir publicando una revista así ya en la segunda década del siglo XXI?

Con la misma fórmula de chica semidesnuda y periodismo de denuncia era difícil. La sociedad había evolucionado, el feminismo, los distintos feminismos, no entendían esa mezcla, las mujeres más conocidas habían descubierto las redes sociales para exponer lo que quisiesen, con más o menos piel, sin intermediarios. Y los tiempos de Interviú eran más lentos, las exclusivas duraban cada vez menos, el resto de medios iba una mayor velocidad. Interviú fue la primera en probar el muro de pago para que el lector se suscribiese mensualmente, pero nadie quería pagar por la información, preferían pagar por música o cine. Como dice Teresa Viejo en el libro, durante décadas, Interviú fue por delante de la sociedad, desvelaba tendencias, hábitos, denunciaba lo que la gente no podía saber. Después se quedó por detrás y cuando pierdes el ritmo, la sociedad te aniquila.

«Sin dinero no hay periodismo, y en el caso de ‘Interviú’, sin dinero no hay buenas producciones de portada»

¿Cómo hubiera salvado el semanario?

Solo lo salva el dinero. Sin dinero no hay periodismo, y en el caso de Interviú, sin dinero no hay buenas producciones de portada. No había apenas ingresos publicitarios. En los últimos tiempos se debatió si era bueno quitar peso y presencia de la chica en portada, hacerla más pequeña y usar de foto principal de portada para temas de actualidad. La actualidad genera buenas imágenes, pero era muy difícil tener una foto exclusiva y potente, informativamente hablando, 52 semanas al año. Otra opción era reconvertir la revista en mensual y potenciar la web con el periodismo de denuncia. Imagino que cada director lo pensaría en silencio, pero ninguno se atrevió a hacerlo pensando que, si salía mal, pasaría a la historia como la persona que cerró Interviú.

Aunque esperado, el cierre definitivo llegó por sorpresa. ¿Cómo trató el Grupo Zeta a sus trabajadores entonces? ¿A dónde ha ido a parar todo su archivo?

Hubo una negociación de semanas para lograr indemnizaciones dignas. La redacción era muy pequeña, apenas una decena de redactores. Grupo Zeta dejó que los trabajadores publicaran un último número de despedida homenaje al trabajo de casi 42 años de periodismo y erotismo. Antes del cierre, la revista ya había sufrido durante años recortes, bajas, despidos. Se mermó mucho su capacidad para hacer un producto competitivo. El archivo lo tiene el comprador de Grupo Zeta, la empresa Prensa Ibérica, pero sus páginas solo se pueden consultar en la Biblioteca Nacional y la Hemeroteca Municipal de Madrid.

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