TENDENCIAS
Medio Ambiente

Las consecuencias psicológicas del confinamiento por calor

El calor extremo hace que cada vez sea más común la recomendación de permanecer en lugares cerrados y bien aclimatados para protegernos de las altas temperaturas. Pero el confinamiento climático puede tener un impacto sobre la salud mental.

¿QUIERES COLABORAR CON ETHIC?

Si quieres apoyar el periodismo de calidad y comprometido puedes hacerte socio de Ethic y recibir en tu casa los 4 números en papel que editamos al año a partir de una cuota mínima de 30 euros, (IVA y gastos de envío a ESPAÑA incluidos).

COLABORA
30
julio
2026

Andrea teletrabaja durante los meses de verano. Aunque su piso cuenta con aire acondicionado y está bien aclimatado nota el impacto de las altas temperaturas por lo que la mayor parte del día sigue la recomendación de tener las persianas bajadas. Al final de la jornada laboral siente que se ha pasado casi todo el día en penumbra. No obstante, el agotamiento por el trabajo y el calor hacen que no tenga ganas de salir a la calle ni de planificar alguna interacción social. Andrea representa a una gran cantidad de personas que durante el verano buscan refugio en su casa como la mejor alternativa para hacer frente a las altas cifras que marca el termómetro.

La era del calor extremo que vivimos hace que cada vez sea más común que las autoridades sanitarias recomienden la permanencia en lugares cerrados y bien aclimatados para reducir los riesgos vinculados a las elevadas temperaturas y los posibles golpes de calor. Un confinamiento climático o por calor que, incluso, en algunos países asiáticos ya se ha reflejado en medidas gubernamentales ante situaciones de máxima alerta.

Calor y salud mental

Más estrés e irritabilidad, variaciones en el estado de ánimo, menor tolerancia a la frustración y más presencia de emociones negativas son algunos de los efectos demostrados del calor sobre la salud mental. Como señala en sus redes sociales el psiquiatra Javier Quintero, «el calor extremo afecta directamente al cerebro y a las emociones. Se produce una sobrecarga del hipotálamo que tiene que trabajar más tiempo del habitual para intentar reducir la temperatura de nuestro cuerpo. Esto consume una serie de recursos que, generalmente, se destinan a la gestión emocional». Además, el cuerpo acumula una mayor adrenalina que incrementa la tensión. Una situación que se agrava cuando las noches tropicales impiden un sueño adecuado.

El calor extremo genera irritabilidad y dificulta la gestión emocional

Y a estos efectos se suman los que puede provocar permanecer en casa por el calor. La tendencia al aislamiento reduce las interacciones sociales, genera cierta tristeza o desánimo así como una menor estimulación del cerebro que impacta en la concentración, la capacidad productiva y la memoria. También está demostrado que se reducen los niveles de vitamina D y que el aislamiento social incrementa el riesgo de morir durante episodios de olas de calor, especialmente entre la población más vulnerable.

Además, en viviendas con malos sistemas de refrigeración o que están en edificios mal aislados se produce un sobrecalentamiento de los espacios interiores que incrementa los riesgos del impacto del calor en la salud.

Vulnerabilidad y confinamiento por calor

Las personas que ya padecen alguna situación de salud mental previa son especialmente vulnerables al impacto de las altas temperaturas. Por ejemplo, quienes sufren de ansiedad tienen más dificultades para sobrellevar los síntomas comunes del exceso de calor tales como la sensación de ahogo, los sofocos, la sudoración nocturna o las palpitaciones que, además, incrementan su angustia habitual y los pensamientos negativos y anticipatorios. Aunque existen menos estudios que analicen el impacto que sufren debido a los confinamientos climáticos se estima que aislarse también tiene una incidencia negativa e incrementa la vulnerabilidad de su situación.

Las personas con algún tipo de discapacidad y los adultos mayores que viven solos o en residencias asistidas son otros grupos que ven como las temperaturas extremas incrementan su vulnerabilidad. En su caso, el confinamiento climático aumenta la sensación de soledad y dependencia.

¿Cómo revertir el impacto psicológico?

Mantener la casa fresca, bloquear la luz solar durante el día, mantener una hidratación regular y utilizar el aire acondicionado o los ventiladores son algunas de las principales recomendaciones a seguir para que el confinamiento por calor nos proteja adecuadamente de las temperaturas extremas.

Ahora bien, visto el posible impacto psicológico de un aislamiento excesivo es importante añadir otras recomendaciones. Es relevante prestar cierta atención a nuestro estado emocional, sobre todo, para detectar sí las emociones negativas están empezando a dominar nuestra mente. También es útil la creación de una rutina diaria en la que incluir momentos que ofrezcan una cierta estimulación cognitiva así como contacto social. Y, cuando las condiciones lo permitan, una actividad física adaptada a las condiciones exteriores así como recorrer zonas verdes son el mejor refugio posible.

ARTÍCULOS RELACIONADOS

COMENTARIOS

SUSCRÍBETE A NUESTRA NEWSLETTER

Suscríbete a nuestro boletín semanal y recibe en tu email nuestras novedades, noticias y entrevistas

SUSCRIBIRME