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Devolver la vida a los bosques

La restauración de los bosques afectados por el fuego permite recuperar biodiversidad, reforzar la acción climática y generar nuevas oportunidades para los territorios rurales más vulnerables.

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18
septiembre
2026

Cada verano, el fuego vuelve a transformar el paisaje de buena parte de España. En unas horas, un bosque puede perder la cubierta vegetal que había tardado décadas en formarse. Con ella desaparecen refugios para la fauna, aumenta la erosión del suelo y, en definitiva, se ve alterado el equilibrio de todo un ecosistema. Pero todo esto va aún más allá, ya que, cuando las llamas se extinguen, empieza otra tarea mucho más lenta: la de devolver la vida a un territorio herido.

La restauración de territorios arrasados por el fuego se ha convertido en un paso relevante en el camino frente a la emergencia climática y la pérdida de biodiversidad. Recuperar un bosque requiere comprender las características de cada territorio y acompañar sus propios procesos de regeneración. También supone pensar en las personas que viven en él y en las posibilidades de generar actividad económica alrededor de su conservación. En Las Hurdes, una de las comarcas más singulares de Extremadura, un proyecto impulsado por Naturgy a través del programa ‘Energía con vida’ está tratando de reunir esas distintas perspectivas en diez hectáreas de terreno afectadas por un incendio.

El largo camino después del fuego

Un incendio forestal termina cuando se apagan las llamas, pero sus efectos permanecen durante mucho más tiempo. La desaparición de la vegetación deja el suelo expuesto a la erosión y modifica su capacidad para retener agua. Además, las especies que encontraban alimento o refugio en ese espacio pierden parte de su hábitat y el paisaje queda expuesto a nuevos episodios de degradación.

Las masas forestales actúan como sumideros de carbono y contribuyen a regular el ciclo del agua, proteger el suelo y conservar hábitats

La recuperación natural puede producirse de manera espontánea, si bien las condiciones de cada territorio determinan su velocidad y sus posibilidades. En determinadas zonas, la restauración forestal permite acompañar ese proceso mediante la recuperación de especies autóctonas y la mejora de las condiciones del suelo. La elección de qué plantar, dónde hacerlo y cómo mantenerlo durante los primeros años resulta determinante para que el nuevo bosque pueda consolidarse.

A esta recuperación ecológica se suma el papel que desempeñan los bosques frente al cambio climático. Las masas forestales actúan como sumideros de carbono y contribuyen a regular el ciclo del agua, proteger el suelo y conservar hábitats. Su recuperación puede reforzar, por tanto, la capacidad de los ecosistemas para afrontar unas condiciones climáticas cada vez más exigentes.

Además, la recuperación de un bosque está estrechamente relacionada con el futuro de los territorios rurales. Una masa forestal saludable forma parte del paisaje y de la identidad de muchas comunidades, y puede sostener actividades vinculadas a los recursos naturales. La gestión de los montes y determinados usos agroforestales encuentran nuevas posibilidades cuando el ecosistema recupera progresivamente su equilibrio. La restauración forestal puede convertirse, de este modo, en una forma de cuidar el entorno y, al mismo tiempo, de fortalecer la actividad de las poblaciones que dependen de él.

El caso de Las Hurdes permite observar de cerca esta relación entre naturaleza y territorio. El incendio sufrido por la comarca en 2022 dejó una profunda huella en sus montes y planteó la necesidad de recuperar unos espacios de gran valor ambiental. En Ladrillar, dentro de una superficie incluida en la Red Natura 2000, se desarrolla ahora uno de los proyectos orientados a contribuir a esa recuperación.

Diez hectáreas para recuperar un paisaje

A través de ‘Energía con vida’, el programa de Naturgy orientado a impulsar proyectos relacionados con la conservación y restauración de la naturaleza, se ha puesto en marcha el Bosque Naturgy en Ladrillar. La actuación se desarrolla junto a Grupo Sylvestris y contempla la restauración de diez hectáreas del Monte de Utilidad Pública nº 8, Comunal del Valle de Riomalo, afectadas por los incendios.

La elección del lugar responde a su especial valor ecológico. El monte se encuentra dentro de la Zona de Especial Conservación Las Hurdes y de la Zona de Especial Protección para las Aves Hurdes. En este entorno encuentran su hábitat especies como el buitre negro, la cigüeña negra y el halcón abejero, junto a distintos hábitats considerados de interés comunitario.

Por ello, la intervención tiene en cuenta las características propias del paisaje. Se han seleccionado especies forestales autóctonas como el pino resinero, el roble melojo, la encina, el madroño y el peral silvestre. Su incorporación busca favorecer la recuperación de la cubierta vegetal y mejorar las condiciones del suelo. A medida que estas especies se desarrollen, contribuirán también a reconstruir un ecosistema capaz de ofrecer alimento y refugio a distintas especies animales.

El proyecto Bosque Naturgy en Ladrillar (Cáceres) permitirá recuperar una zona forestal de alto valor ecológico afectada por el grave incendio registrado en la comarca en 2022

Junto a los árboles, el proyecto incorpora especies aromáticas y melíferas como la lavanda, el romero y el tomillo. Estas plantas favorecen la presencia de polinizadores y pueden abrir posibilidades para determinados aprovechamientos locales, entre ellos la apicultura. De esta forma, la recuperación de la biodiversidad queda vinculada también a las posibilidades de actividad económica que ofrece el propio territorio.

El clima constituye otro de los aspectos centrales de la actuación. Según las estimaciones del proyecto, la superficie restaurada permitirá absorber alrededor de 3.500 toneladas de CO₂ durante un periodo de permanencia de 50 años. La actuación está además vinculada al registro de la Oficina Española de Cambio Climático, dentro del marco nacional de compensación y absorción de emisiones.

A la recuperación ambiental se añade el impacto sobre el tejido social de la zona. Hasta abril de 2026, las actuaciones habían involucrado a 44 trabajadores y habían generado 88 horas de formación, con especial atención a la incorporación de personas en situación de vulnerabilidad. En ese momento, más del 70% de la inversión asociada a la actuación se había destinado al ámbito local, de acuerdo con los datos de Naturgy.

Estas cifras permiten ampliar la mirada sobre lo que implica recuperar un bosque después de un incendio. Una hectárea restaurada supone recuperar vegetación y hábitats, pero también puede contribuir a mantener actividad en el entorno y reforzar la relación entre las comunidades rurales y el paisaje que las rodea. En este sentido, la recuperación ecológica forma parte de un proceso más amplio de cuidado del territorio.

El caso de Las Hurdes muestra que la recuperación de un bosque requiere tiempo, pero también una rigurosa planificación. El fuego puede reducir un paisaje a cenizas en unas horas, pero devolverle la vida exige mucho más tiempo. A cambio, ofrece la posibilidad de reconstruirlo con mayor capacidad para resistir los desafíos que vendrán.

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