La farmacia, primera puerta (siempre) abierta al paciente

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Borja Rebull
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22 millones de personas en España conviven con alguna patología crónica que requiere medicación a diario. Carina Escobar lo hace desde los 12 años. Desde octubre de 2022, es presidenta de la Plataforma de Organizaciones de Pacientes (POP), desde donde trabaja para que el Sistema de Salud escuche las demandas de los pacientes españoles y para que los propios ciudadanos asuman un papel más activo en el cuidado y tratamiento de sus enfermedades. En este diálogo organizado por Ethic, conversa con Jesús Aguilar, presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, sobre la importancia de la farmacia como primera puerta de entrada al sistema de salud ante un escenario en el que la desinformación y digitalización amenazan el importante carácter humano de la salud y los cuidados.

Ambos representan a un amplio colectivo de personas, ¿quiénes están representadas en la plataforma de Organizaciones de Pacientes y qué necesidades tienen en común?

Carina Escobar: Nosotros desde la plataforma representamos a 35 organizaciones, que a su vez representan a las patologías crónicas principales: desde trasplantados, personas con enfermedades oncológicas, inflamatorias inmunomediadas, todas las enfermedades neurológicas, la celiaquía; muchas patologías que tienen en común la cronicidad. En total representamos a 22 millones de personas en España que tienen alguna patología crónica. Nuestra lucha es defender los derechos de los pacientes crónicos y que a su vez podamos tener una participación activa dentro de la agenda sanitaria y social, que se nos considere un actor más dentro del sistema.

¿Por qué es tan importante esta labor de las asociaciones y qué relación tienen con los profesionales de la Farmacia?

CE: La experiencia del paciente es importante en el sistema, en esa corresponsabilidad que se le pide a la ciudadanía y al paciente del buen uso del sistema. Primero porque el paciente puede hacer mucho por conocer un diagnóstico precoz, por cuidarse mejor, por tener un hábito de vida saludable… Es corresponsable en la construcción y protección de un sistema que necesitamos que sea universal, que apueste más por la equidad y por la atención centrada en la persona. En todo eso queremos estar los pacientes.

Jesús Aguilar: Para nosotros los pacientes son todo: son los 2,5 millones de personas que todos los días recibimos en las farmacias y a las que intentamos atender lo mejor posible, no solamente desde el punto de vista de la prestación farmacéutica, sino que también hay un trabajo social de ayuda en todas sus necesidades desde el punto de vista de salud.

El papel social de la farmacia comunitaria cada vez goza de mayor reconocimiento, especialmente a raíz de la excelente gestión de los profesionales farmacéuticos durante la pandemia. ¿Cómo puede ayudar la red de farmacias a la participación de los pacientes en aquellas materias que contribuyan a mejorar la calidad asistencial, la equidad y cohesión del Sistema Nacional de Salud, el empoderamiento de los pacientes y sus cuidadores en el mejor manejo y control de sus enfermedades y en el uso responsable de los recursos sanitarios?

JA: Siempre hemos tenido una relación súper fluida, y en la pandemia más.

CE: Especialmente en un momento de crisis donde todo se cierra, donde además de la COVID-19, las personas tenemos enfermedades crónicas, con toda la falta de información que teníamos, tener abierta la puerta de la farmacia era muy importante para la ciudadanía en general y para los pacientes en particular. Y en el sentido más institucional, cómo os pusisteis al servicio, igual que estábamos las asociaciones al servicio de quienes tomaban decisiones, para ver qué podíamos hacer y qué soluciones podíamos buscar.

Jesús Aguilar: «El medicamento más caro es aquel que un médico ha prescrito y no se está tomando»

JA: Es que realmente ahí sí que actuó la sociedad civil. Las Administraciones tenían su papel, pero la sociedad civil teníamos ese gran papel de dar tranquilidad y hacer llegar esa prestación farmacéutica a todos los ciudadanos, el de tener todavía mucho más conocimiento a través de las asociaciones de pacientes de muchas problemáticas que estaban ocurriendo y llegar a acuerdos. Acuérdate con Cáritas o con Cruz Roja para hacer llegar a los ciudadanos la medicación… Yo creo que era el papel que teníamos. Lo que me da un poco de pena en todo esto es que el farmacéutico haya tomado una mayor relevancia después de la pandemia. ¡Si nosotros hemos hecho lo mismo en la pandemia que fuera de la pandemia! Siempre el trabajo del farmacéutico es ese, estar ahí con esa cruz verde que nunca se apaga, siempre intentar solucionar los problemas de salud de los ciudadanos y educarles en un mayor empoderamiento. O esa corresponsabilidad que decías antes de la enfermedad del ciudadano, que es vital.

CE: Nosotros durante la pandemia vivimos una situación relacionada con el medicamento y creo que ahí [los farmacéuticos] jugáis un papel fundamental en cuanto a que personas que estaban con antiinflamatorios, con corticoides, con biológicos, con un montón de situaciones, lo primero que hicieron fue abandonar sus tratamientos. Y de ahí la importancia de tener profesionales de referencia como los farmacéuticos que pudieran ayudarnos también a las asociaciones a que la gente retomase sus tratamientos, porque a lo mejor contaban con un tratamiento y no lo tomaban. Eso afectó a la salud de muchas personas, y al final no ser adherente tiene unos problemas de seguridad muy importantes.

JA: Tremendos, un 50% ya sin pandemia no somos adherentes. Yo, como soy también paciente crónico… Es un gran problema para el ciudadano y el sistema público porque al final llenamos los hospitales y los servicios de urgencia por culpa de esa falta de adherencia. El medicamento más caro es aquel que un médico ha prescrito y no se está tomando. Esto es muy importante, sobre todo en una sociedad como la nuestra con la cantidad de enfermos crónicos que tenemos.

CE: El 70% de los mayores de 65 años llegan a esa edad con una o varias enfermedades crónicas. No somos capaces como sistema de apostar por la prevención, con lo cual estamos llegando a mayores con una carga de enfermedad muy grande y lo difícil es entender que el sistema todavía no es capaz de proveer de ese conocimiento y educación a la ciudadanía, de cuidarnos mejor y trabajar más en la prevención.

JA: Es absolutamente cierto. Y además eso lo tenemos que comenzar a trabajar desde los niños pequeños en las escuelas, en los colegios, porque esto es algo que no depende de un ministerio, sino que tiene que ir calando en la sociedad.

Las farmacias, como establecimientos sanitarios con profesionales sanitarios, forman parte del Sistema Nacional de Salud, ¿de qué forma están contribuyendo ya los pacientes a través de la Farmacia a mejorarlo?

JA: Es una estructura sanitaria que ha intentado tener siempre las puertas abiertas, y yo creo que las estructuras sanitarias tienen que ser así.

CE: Nuestro Sistema Nacional de Salud tampoco se entiende sin las 22.000 farmacias. Otra cosa es que no funcione la continuidad asistencial como nos gustaría.

Jesús Aguilar: «Si la red de farmacias ha tenido éxito es por el contacto con el ciudadano»

JA: Totalmente de acuerdo.

CE: Pero sois actores principales del sistema. Los pacientes, donde más van es a la farmacia a recoger medicación y queda mucho por explotar ahí, por la cercanía y por la situación de crisis que estamos viviendo.

JA: Y, sin embargo, Carina, a pesar de contar con una extensa red, todavía no hemos llegado a dar ese paso para ayudar a que haya esa continuidad asistencial y que el farmacéutico, dentro de sus competencias, pueda adquirir y ayudar al propio sistema en favor de los ciudadanos. Cada vez que las farmacias han participado en campañas de prevención con distintas comunidades autónomas, siempre ha sido un éxito. Por ejemplo, en un tema tan importante como el cáncer de colon, cuando no se usaron las farmacias había una adherencia del 30%, y cuando formaron parte las farmacias de esos cribados se alcanzó un 65% de adherencia.

CE: Es una pérdida de oportunidad en términos de sostenibilidad del sistema, pero no somos capaces de medir cuánto nos cuesta el no prevenir. El no hacer prevención, el no utilizar otras cosas para que realmente las personas sean más adherentes, más temas de seguridad, y ligado al medicamento y a la red de farmacias, queda un camino muy amplio que hacer, es muy costoso de mantener este sistema, financiarlo, y lo que tenemos que hacer es buscar resultados en salud.

También necesitamos el liderazgo del Ministerio de Sanidad en cuanto a buenas prácticas y su aplicación, aunque sean competencias transferidas. Tenemos que buscar no reinventarnos en cada comunidad autónoma. En sitios donde ya se sabe que algo tiene un buen resultado, que revierte en el propio sistema, cómo poder hacerlo y aprovecharlo en otro lugar.

Y en el ámbito del conocimiento de la cronicidad. Trabajamos muy poco con el término de cronicidad en cuestión de estrategia sanitaria y social. Si lo tuviéramos en cuenta nos encontraríamos con pacientes pluripatológicos, polimedicados, con interacciones, con problemas de seguridad, y con una relación con el medicamento complicada, también con situaciones donde la mayoría de esas personas son mayores y entre un 20 y un 30% en situación de fragilidad en cuanto a pérdida de movilidad o temas neurológicos. No tenemos bien segmentada a la población. No sabemos qué servicios concretos y quién se los puede dar y cómo se los damos de una manera más sostenible para el sistema.

JA: Esto lo uno con una preocupación que tenemos desde las farmacias, que estamos viéndolo de manera directa todos los días con los ciudadanos y es no sé si el buen uso, abuso o mal uso de todos los sistemas de «tele», ¿por qué? Porque si la red de farmacias ha tenido éxito es por el contacto con el ciudadano. Estamos perdiendo en nuestro sistema nacional de salud nuestra relación profesional con el ciudadano, sustituyéndolo en más de las veces que debiéramos por sistemas muy modernos, muy tecnológicos, pero que no llegan a tener esa personalización. Por ejemplo, muchos ciudadanos de edad avanzada, frágiles, no se manejan bien con el sistema de citas, sobre todo en atención primaria. Eso llega a la farmacia en forma de presión asistencial, porque quieren que el farmacéutico le solucione lo que el propio sistema no le ha podido solucionar, y el farmacéutico no es un médico.

CE: Estamos perdiendo a nuestro médico de referencia, y a eso le añadimos la telemedicina –que no es una telemedicina porque desgraciadamente no tenemos sistemas de información para hacer eso, sino que es una llamada telefónica–. Esto resulta en una rotación muy importante en primaria de médicos y médicas de cabecera que daban ese servicio. Sabías quién era tu médica, te conocía, tenía una historia clínica y una historia vital tuya… y ahora queremos integrarlo en una llamada telefónica, que es una barrera de comunicación aún más amplia y que para el paciente supone además un tema de seguridad. Esto lo podemos perder, desgraciadamente, si no cuidamos nuestro sistema y lo apoyamos.

Carina Escobar: «Como ciudadanos, no somos conscientes de lo importante que es el sistema sanitario hasta que perdemos la salud o la de nuestros familiares»

¿Qué se puede hacer desde las asociaciones de pacientes para promover el buen uso de los medicamentos en beneficio de la salud de los pacientes y de la seguridad de toda la sociedad?

CE: Hay que crecer en educación y en conocimiento sobre los fármacos, ya que en esa parte de corresponsabilidad que se nos pide a los pacientes hay que saber la importancia de cada uno. Nosotros trabajamos con la Agencia Española del Medicamento desde el inicio, incentivando que las personas se lean los prospectos, que es muy complicado, y que vayamos generando conciencia de seguridad ligada a la adherencia. Cuando no somos adherentes estamos incumpliendo un tema de seguridad y la efectividad del tratamiento, y estamos acortando años de vida. Debemos lanzar un mensaje más fuerte o más sólido en cuanto al paciente y su relación con su medicación, que va ligado al hábito de vida. Y creo que ahí entre las asociaciones de pacientes intentamos promover el acceso a los medicamentos, pero también al buen uso de los medicamentos. Ahí la farmacia comunitaria, hospitalaria y la de primaria hacen un esfuerzo, yo creo que lo hacéis en todos los ámbitos, en generar esa información para profesionales, que vosotros sois los expertos en medicamentos, y también para pacientes.

JA: Haciendo reflexión de lo que comentas, cuando vivimos el tiempo de la pandemia, nosotros como farmacéuticos solo pedimos una cosa: que nos intentasen proteger. Y todo lo demás que presentamos a los Gobiernos fue para ayudar. En la misma línea os pasa a vosotros, que siempre somos proactivos en intentar ofrecernos.

CE: La colaboración y la cooperación la tenemos en vena ambos colectivos, pero es verdad que cuesta mucho cambiar cosas. Estamos teniendo un exceso de mortalidad en enfermedades como las oncológicas o cardiovasculares y realmente los pacientes no podemos esperar más. Como ciudadanos, no somos conscientes de lo importante que es el sistema sanitario hasta que perdemos la salud o la de nuestros familiares, y creo que estamos en un momento de compromiso ciudadano de intentar que nuestra sanidad salga fortalecida de esta situación.

JA: Y eso que empleamos como Administraciones entre el 40 y el 45% de los presupuestos de cada una de las comunidades autónomas. O sea que el volumen de dinero que se utiliza o que se invierte en la sanidad es un dinero elevadísimo. Yo creo que nos faltan esos engranajes.

¿Dónde deberían centrarse los esfuerzos para mejorar el funcionamiento de nuestro Sistema Nacional de Salud y aportar soluciones que reviertan en la salud de los pacientes?

CE: Necesitamos un sistema más centrado en la atención a las personas, ya no solo en el paciente y el órgano afectado, sino en cómo podemos llegar a la persona de una manera más cercana y buscando soluciones más rápidas y flexibles. Nosotros como pacientes creemos en un sistema más proactivo, que no sea tan reactivo y que las personas tengamos que correr por el sistema, sino que realmente seamos más preventivos, que seamos capaces de llegar antes, de ofrecer servicios más cercanos, que den resultados y que podamos medir esos resultados. Y para eso la farmacia tiene que estar integrada como un agente más dentro del sistema.

JA: Yo estoy totalmente de acuerdo y en alguna encuesta lo dicen los ciudadanos: el 90% dicen que la farmacia tiene que estar mucho más integrada en el sistema, que esto redundaría en una mejor salud del propio ciudadano. La farmacia española es una farmacia muy regulada, porque los farmacéuticos no están establecidos donde cada farmacéutico quiere sino donde dice la administración que debe estar, y ese es el éxito de lo que ha pasado en España en esta pandemia. Hemos visto que absolutamente en todos los pueblos y en todos los barrios tenemos farmacias y tenemos farmacéuticos. En ese sistema regulado quien tiene la fuerza es la administración y es ella quien tiene que dar esos pasos. Los profesionales, los pacientes…, yo creo que lo tenemos claro todos, pero quien tiene el Boletín Oficial del Estado son las administraciones.

Jesús Aguilar: «La salud es una disciplina a largo plazo, en la que hay que poner las luces largas»

Si subiéramos a una máquina del tiempo, ¿cómo imagináis la farmacia y el sistema público de salud del futuro?

CE: Para nosotros sería fundamental incidir en el diagnóstico precoz, que estamos en este momento viviendo una tragedia, y lo digo así por patologías y aumentos de mortalidad por no llegar a tiempo. Que seamos capaces de que todos esos sistemas, esa inteligencia artificial, sirva para tener un diagnóstico precoz de patologías, que tengamos dianas cada vez más personalizadas en cuanto a medicamentos y terapias y técnicas que nos ayuden a tener un menor sufrimiento de la ciudadanía. Que apostemos todos por la salud en todas las políticas y que realmente en esto tenemos que ir todos juntos. Si tenemos que soñar, soñar es que haya un acuerdo en el ámbito de la salud, en el cuidado de las personas, de las personas más frágiles y que podamos ser esa parte de sanitario, social… quiero decir, que no haya tantas barreras. Y que realmente podamos también nosotros, las personas, los ciudadanos, los pacientes, liderar nuestra propia salud con nuestros profesionales. Necesitamos estrategias sanitarias a medio y largo plazo, una visión más en el tiempo, no tan cortoplacista y ligada a coste, sino a coste de oportunidad, en el sentido de cómo vamos a cuidar a la ciudadanía, que en el ámbito político haya una voluntad de llegar a un acuerdo, que realmente haya un compromiso por cada uno de los partidos políticos y que no abandonen estos compromisos cuando llegan al gobierno. Y en estos compromisos que aparezca el tema sanitario, qué plan tienen de salud para la ciudadanía. Echo en falta en el ámbito autonómico y a nivel nacional que la salud sea protagonista.

JA: La salud es una disciplina a largo plazo, en la que hay que poner los faros largos y donde hay que sembrar para luego recoger, o poder construir un pantano que no va a inaugurar el que está sino los siguientes. Y cuando lo que aplicamos son esas políticas tan cortoplacistas, es imposible avanzar en el tiempo de lo que debe ser la sanidad del futuro. Yo creo que esto es lo que ocurre y lo que nos está pasando en este país. Yo sigo soñando en tener una sanidad más cohesionada a lo largo de todo el territorio nacional. No es posible tener distintos tipos de sanidad dependiendo del código postal que tengas y que incluso para pasar de código postal a código postal tengas grandes dificultades. Yo creo que los ciudadanos nos merecemos, y los pacientes se merecen, tener la mejor asistencia independientemente de dónde vivamos. Esta sería nuestra carta a los Reyes Magos.

CE: Y la nuestra, los problemas de equidad que tenemos. Tenemos un sistema universal, pero cuando nos ponemos enfermos nos damos cuenta de que no hay equidad, que dependemos de dónde vivimos, de dirigirnos a un sitio o a otro para realmente estar con aquel profesional que necesitamos y que va a tener resultados en nuestra salud.

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