Farmacéuticos, acompañantes en el camino

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Borja Rebull
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Borja Rebull

Nos encontramos en el camino. Siempre en rumbo hacia una meta o un objetivo —incluso quizá una utopía—, pero que nos pone en marcha y activa el movimiento, la transformación. En definitiva, en el camino de la vida. Además, «el ritmo de caminar se acompasa al ritmo de la reflexión y del pensamiento. Cuando estás caminando, realmente estás parando», apunta Miguel Ángel Tobías, productor y director de la serie El camino interior, basada en la experiencia de hacer el Camino de Santiago en buena compañía. Y de acompañar saben mucho también los profesionales de la Farmacia. Compartimos esta inspiradora conversación entre el director audiovisual y Ana López-Casero, farmacéutica y tesorera del Consejo General de Colegios Farmacéuticos.

Miguel Ángel Tobías pronunció la conferencia de clausura del último Congreso Nacional Farmacéutico (Sevilla, 22 de septiembre de 2022) titulada «El sentido de nuestra vida». Ahí comentó que «todo lo que no hagamos con el corazón, no tendrá sentido». A veces enfocamos toda nuestra energía en llegar a un objetivo, a una meta, a un destino. ¿Nos hemos olvidado de disfrutar el camino? ¿Qué nos estamos perdiendo? 

Miguel Ángel Tobías: Este es uno de los graves errores que cometemos, que es no darnos cuenta de que en realidad estamos viviendo un permanente presente. Ayer ya no existe, no lo puedo vivir. Y mañana no está. Y cuando llegamos a mañana, volvemos a estar en presente, una palabra muy interesante porque no es solo algo temporal, sino que además significa «regalo». Deberíamos darnos cuenta de que cada día que vivimos es un regalo. ¿Qué hace alguien al recibir un regalo? Primero, lo recibe con alegría; después, lo agradece, lo disfruta. En nuestro día a día estamos haciendo justo lo contrario. Siempre estamos proyectando «ya haré mañana», «hoy no puedo»… Para mí la clave para tratar de reencontrarnos es que intentemos hacer el mayor número de cosas posibles que realmente nos muevan, que nos toquen el corazón. Y ahí no nos vamos a equivocar. La meta es ponerse a caminar en la dirección del sitio al que queremos llegar. Esto le da valor a la utopía, ya que la utopía es eso que nunca vamos a alcanzar pero, sin embargo, nos marca el camino. La meta ya está en el momento en que tú arrancas.

Según la OMS, la salud no es solamente el bienestar físico y mental, sino también el bienestar social. ¿Qué papel tiene la Farmacia en este aspecto? ¿Se pueden combatir desde la farmacia problemas agudos de nuestra sociedad como la violencia de género, la exclusión social o la salud mental?

Ana López-Casero: El farmacéutico tiene —especialmente quien trabaja en la farmacia comunitaria, lo que conocemos como la oficina de farmacia— una profunda vocación de servicio. Ese profesional tiene además una posición privilegiada, porque conoce a las personas y su entorno, tiene empatía y un profundo conocimiento de muchas cosas intangibles que quizá otros profesionales sanitarios por falta de tiempo no puedan tener. Por eso, cuando vimos que la definición de la OMS de salud es tener un estado completo de bienestar físico, mental y social, nos dimos cuenta de que desde la Farmacia nos estábamos ocupando de la parte física y de la mental, pero probablemente de la social no tanto. Estamos en un mundo en el que tener un problema social no se considera un problema de salud. Nos centramos en los procesos fisiopatológicos. Por ejemplo, si una mujer es víctima de violencia de género, aunque no tenga una enfermedad crónica, no podemos decir que tenga una vida sana. O una persona inmigrante y joven, que pueda tener una buena salud física, no podemos decir que tenga una buena salud social si vive en condiciones precarias. 

López-Casero: «La salud es bienestar físico, mental y social. Si una mujer es víctima de violencia de género, aunque no tenga una enfermedad, no tiene una vida sana»

¿Cómo podíamos ayudar a fortalecer esa salud social desde las farmacias comunitarias? Empezamos a darle vueltas a cómo podríamos dispensar lo que nosotros llamamos «medicamentos para el alma», cosas distintas de las que estamos haciendo. Ahí decidimos dar un paso más, innovar en compromiso, por lo que diseñamos la Estrategia social para la profesión farmacéutica con una determinación muy clara: ayudar a caminar —y seguimos en el camino— a las personas que acuden a nuestra red de farmacias. Diseñamos 13 proyectos y 7 programas marco para desarrollar, canalizar toda la parte social que hacen los farmacéuticos en favor de los ciudadanos y los pacientes, que pone a la persona en el centro, y que además nos va a servir con esos retos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. 

Nosotros, como farmacéuticos, hemos desarrollado esa estrategia alineada con los ODS para que nuestro país sea una referencia en bienestar para nuestros ciudadanos y que además podamos llegar a esos objetivos de una manera más rápida. Tenemos algunos proyectos muy bonitos: la red de farmacias para la soledad, para la violencia de género, nuestra escuela con pacientes, los premios de innovación social… Básicamente yo creo que esto es un movimiento que nace del alma, de ese compromiso que tiene la profesión farmacéutica, más allá de la parte asistencial. Ambas muestran ese propósito de la profesión de servir a la sociedad y a la ciudadanía y a la sanidad.

MAT: Yo estoy convencido de que la gran pandemia no es la del covid, ni es la anterior ni la que pueda venir. La gran pandemia del siglo XXI es la soledad. Estoy 100% convencido de ello. La soledad es altamente patológica. Para ir al médico tienes que pedir una cita, sea el médico de familia o el especialista, y tiene un tiempo determinado para atenderte. Lo fantástico que tienen las farmacias, además de la capilaridad de estar en todas partes, es que tú puedes ir a cualquier hora —en la literalidad más absoluta, porque siempre hay alguna abierta en las 24 horas del día— y todos sabemos, porque lo hemos vivido, cómo nos cambia la vida a las personas y cómo afecta a nuestra salud solo el hecho de ser escuchadas, algo que hemos visto también en las residencias y en los hospitales a raíz de la pandemia. Desde que existen las farmacias han cumplido una función social muy importante. Os doy la enhorabuena por seguir trabajando en este sentido.

ALC: Efectivamente, la función social es intrínseca a la profesión farmacéutica, aunque a veces los propios profesionales no sean conscientes de ello porque lo consideran parte de su trabajo. Pero si les preguntas: ¿cuántas veces has escuchado? ¿cuántas veces has acompañado? ¿cuántas veces has hecho cosas que probablemente no entraban estrictamente en tu labor asistencial? ¿Cuántos abrazos has dado a una persona? Ese es realmente el factor humano. Cuando una persona va a una farmacia como paciente no lleva el traje de nada, puede ser una persona muy importante política o socialmente, pero ahí va como persona, pide una ayuda como persona y te habla como persona. Y lo ves en su desnudez personal. Se establece un espacio íntimo y de confianza —en los sitios más pequeños y zonas rurales todavía más— y es un honor poder acompañar y ayudar a una persona que de pronto es diagnosticada de alguna enfermedad crónica, por ejemplo, que para ella es un mazazo y se lo acaban de comunicar en el centro de salud, llega a la farmacia, te lo cuenta y tú le das las primeras palabras de esperanza: «Yo voy a estar aquí siempre, te voy a acompañar en el camino y voy a hacer que ese medicamento y ese tratamiento haga el mejor efecto posible». Hay montones de situaciones que se viven diariamente en el mostrador de una farmacia que te permiten acompañar a las personas como seres humanos en un proceso de vulnerabilidad. Eso nos da una gran responsabilidad como profesionales, al tiempo que nos permite trabajar por una salud holística, 360 grados, porque la salud social, la mental y la física es todo uno.

Con la pandemia salieron a la luz muchos problemas que permanecían latentes, como las soledades no deseadas. Algo muy especial del Camino de Santiago, además de la experiencia a nivel espiritual o individual de cada caminante, son las conversaciones e incluso amistades que surgen. ¿Es importante caminar acompañado? ¿Puede llegar la farmacia comunitaria a ayudar a las personas que viven o se sienten solas?

MAT: A mí me gusta mucho la soledad. Pero una cosa es la soledad deseada, que puedes romper en cualquier momento si tienes una red de personas alrededor, y otra cosa es el sentido de la soledad cuando hablamos de ella. En la serie El camino interior, el subtítulo es «Todos necesitamos de alguien que camine a nuestro lado». Nosotros vivimos en ciudades donde permanentemente estamos rodeados de personas y, sin embargo, la gente no deja de sentirse sola por eso. Todos necesitamos caminar al lado de alguien que quiera caminar con nosotros.

La experiencia maravillosa para toda la gente que ha hecho el Camino de Santiago o cualquier otro camino es que te vas encontrando con otros seres humanos a los que no conoces de nada y de repente eres capaz de tener con ellos conversaciones profundas. ¿Por qué ocurre esto? Cuando nos encontramos en un entorno así implica que más o menos tú y yo tenemos motivaciones parecidas, nos quitamos las máscaras y los trajes y se produce una conversación de corazón a corazón. Cuando tú te abres, permites que el otro se abra. Por eso, un consejo que suelo dar es que cuando estés en una situación de desasosiego o angustia, busca un día para ponerte a caminar y, si puedes, hazlo con alguien que sepas que realmente tu existencia le importa. Sin duda, vas a volver transformado.

Tobías: «Todos necesitamos caminar al lado de alguien que quiera caminar con nosotros»

ALC: Hay una cosa que dices que me gusta mucho y es que una cosa es estar conectados y otra cosa es el encuentro entre seres humanos. Vivimos en un mundo hiperconectado, pero esa conexión no siempre implica un encuentro, que es cuando hay una conversación entre dos almas. Cuando se produce eso es cuando hay crecimiento personal y hay cambio. Tú puede ser que cambies sin crecer. Pero si tú creces, siempre cambias, como persona. Lo que necesitamos hoy por hoy es ese encuentro. En el camino y en la vida en general es importante tener identificados esos seres humanos con los que puedes encontrarte y tener esa experiencia. La soledad es necesaria como herramienta de introspección, para estar contigo mismo y con tus pensamientos… pero la soledad no deseada es hoy un problema social de grandísima magnitud. Durante la pandemia, los colegios oficiales de farmacéuticos descubrimos que somos como un radar social, que podemos ayudar a detectar situaciones de vulnerabilidad social y ayudar a la derivación para que de una forma rápida y temprana se puedan atajar y tratar determinados problemas, en este caso, de salud social. De hecho, ahora estamos empezando a trabajar con el IMSERSO para que la red de farmacias sea un establecimiento sanitario y un recurso más asistencial en la estrategia de soledad no deseada de nuestro país, y en algunas comunidades autónomas ya han empezado a trabajar.

Otro problema que quedó patente durante la pandemia es la despoblación del medio rural. ¿Por qué es tan importante invertir esfuerzos en promover la vida en el medio rural y combatir la despoblación?

ALC: España no es las grandes ciudades, ni siquiera las capitales de provincia. España tiene riqueza cultural, paisajística, natural… de todo. Claramente, tenemos el reto de crear desarrollo en aquellos lugares donde, por lo que sea, no ha llegado. Tenemos grandes aliados, como la tecnología. Es importante trabajar en el reto demográfico y yo creo que en este caso la farmacia es una solución a ese reto y fija población. De las 22.137 farmacias que hay en España, aproximadamente unas 2.000 están en poblaciones de menos de 1.000 habitantes, y hay unas 1.200 que están en poblaciones de menos de 500 habitantes. 

Es decir, el 99% de la población tiene una farmacia en su lugar de residencia y eso es una fortaleza como país que no la tienen otros. Eso es algo que, también en la pandemia ha quedado muy patente porque durante el primer mes de confinamiento todo estaba cerrado: la farmacia permitió que 30 millones de personas en ese primer mes pasaran por la red de farmacias no solamente para acceder a su medicamento, sino para encontrar sosiego, certidumbre, para poder solucionar todas sus dudas, sus angustias, etc. Tener a su lado un profesional sanitario de rigor que le estaba explicando lo que estaba pasando.

López-Casero: «En España, el 99% de la población tiene una farmacia en su lugar de residencia y eso es una fortaleza como país»

Otro dato es que gran parte de las personas que trabajan en la red de farmacias son mujeres, por lo que la mujer también fija población en las zonas rurales. El modelo que tenemos en España de farmacia comunitaria es un aliado y una solución para el reto demográfico, porque crea calidad de vida para todas las personas que viven en esas poblaciones, hacen que no se vayan y es algo que tenemos que apreciar, mimar y desarrollar cada vez más. La generación que vivimos hoy por hoy tenemos el reto de desarrollar todas esas zonas rurales porque, si no, nos perderíamos muchísima riqueza de este país.

MAT: Tenemos que recuperar el concepto de tribu, que se ha perdido, y tiene que ver a su vez con la soledad. No hace falta explicar para quien ha sido madre en una ciudad y a lo mejor su familia está lejos. Si pensamos en cómo vivíamos ancestralmente, si un miembro de la tribu enfermaba, el resto cubría sus funciones mientras se recuperaba. La importancia de apoyar la España rural es clave para combatir la despoblación. Tanto para las personas que se atreven a empezar una nueva vida en un pueblo pequeño como para las personas que ya están allí. Esto es algo beneficioso en ambas direcciones. Por ejemplo, existe farmacia y la población se puede quedar, y si la población no se va, tiene sentido mantener determinados servicios. Gracias a la gente que ha llegado no se han cerrado las escuelas o comercios locales. Lo cierto es que necesitamos recuperar ese aspecto de una vida más salvaje. Más auténtica, más natural. En los pueblos la vida sucede de otra manera y la vida es más vida. 

Después de las dificultades, los obstáculos que encontramos a lo largo del camino, de los problemas, ¿tiene sentido como ser humano seguir creyendo en los sueños?

MAT: Yo estoy 100% seguro de que no es que tenga sentido seguir creyendo en los sueños, es que es lo único que tiene sentido. Porque vivimos en un mundo en el que la mayoría de las cosas que nos pasan nos vienen impuestas y por supuesto muchas de las cosas negativas que nos pasan no las hemos elegido nosotros. La guerra en Europa sería el último gran ejemplo. ¿Qué pasa con los sueños? Que es realmente la única cosa que no nos puede imponer nadie. Nuestros sueños son nuestros, han nacido en nosotros. Por lo tanto, con todas las obligaciones que tenemos las personas, la única que tenemos para con nosotros mismos sería perseguir nuestros sueños, y no lo hacemos. ¿Y cuál es la característica de los sueños? Que están alineados con nuestros propósitos, por lo tanto, siempre va a merecer la pena que tratemos de conseguirlos. Si lo hacemos y un sueño no se consigue no habrá frustración, porque uno lo intentó y por lo tanto uno se queda en paz porque siente que ha dado todo lo que pudo, pero si tratamos de perseguir ese sueño y lo conseguimos habremos alineado nuestro sueño con el propósito de nuestra vida. Seguir creyendo en nuestros sueños y tratar de ir a por ellos es lo único que merece la pena.

Tobías: «Los sueños son la única cosa que no nos puede imponer nadie»

ALC: Estableciendo de nuevo el paralelismo, las organizaciones tienen también una visión colectiva e incluso una personalidad propia que va más allá que la suma de todas las personas, yo creo que también merece la pena que las organizaciones sueñen, que peleen por esos sueños, que los hagan realidad y que esos sueños sea mejorar el futuro y la vida de otros. Nosotros tuvimos un sueño como organización que fue el que nos inspiró en el desarrollo de nuestro programa de acciones sociales que es convertir al farmacéutico en un actor principal en la obra social de nuestro siglo. Y convertir a la red de farmacias en una red de impacto social positivo aprovechando la influencia que tiene en sus comunidades donde ejercen para poder mejorar la vida de las personas. 

MAT: Ahí hay una historia que merece la pena ser contada.

ALC: Estoy segura.

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