Conocimiento, la fórmula para envejecer mejor
Farmacéuticos y Ethic celebran una jornada sobre envejecimiento activo, los desafíos de la nueva longevidad y la importancia de la educación sanitaria en los entornos rurales.
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España es uno de los países con mayor esperanza de vida del mundo. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en el año 2024 este indicador se situó en la cifra récord de 84,1 años, lo que supone una ganancia de un año respecto a 2014 y de más de 10 respecto a 1975. Sin embargo, vivir más tiempo no debería ser una meta en sí misma. Es imprescindible que vaya acompañado de calidad de vida. Cómo envejecer mejor fue el tema de la jornada «Conocimiento: la mejor fórmula para un buen envejecimiento», organizada por el Consejo General de Colegios Farmacéuticos (CGCOF) y Ethic, en la que reunieron a un destacado grupo de expertos para analizar cómo la educación sanitaria puede favorecer un envejecimiento activo y reducir la vulnerabilidad de los mayores, especialmente en zonas rurales.
El evento, moderado por el director y fundador de Ethic Pablo Blázquez, se enmarca en el proyecto «Escuelas Rurales de salud a pacientes mayores vulnerables», una iniciativa de Farmacéuticos y laboratorios CINFA que se desarrolla en 150 farmacias de municipios de menos de 30.000 habitantes. Sus objetivos son proporcionar y garantizar una atención socio-sanitaria integral a las personas mayores vulnerables; fomentar el autocuidado, la prevención y el tratamiento de enfermedades crónicas; favorecer la detección precoz de signos de deterioro funcional, emocional o cognitivo; así como promover la alfabetización en salud y el acceso a recursos sanitarios digitales.
El proyecto pone en valor el papel que los farmacéuticos desempeñan como figuras cruciales en el cuidado de las personas vulnerables en el entorno rural. «Una farmacia fija población: una buena atención sanitaria es fundamental para cuidar la calidad de vida y la salud de las personas. Muchas veces, somos el único recurso con el que cuentan los habitantes de estos municipios. Las farmacias rurales son accesibles, cercanas y están siempre disponibles, sin cita previa. Junto con el médico y la enfermera que vienen una o dos veces por semana, creamos comunidad», destacó Rita de la Plaza, tesorera y responsable de estrategia social del CGCOF.
Una nueva longevidad
Según el INE, en España ya hay 148 personas mayores de 64 años por cada 100 menores de 16 años. Estos datos confirman un envejecimiento progresivo de la población que obliga a plantear cambios. José Luis Fernández Santillana, presidente de la Confederación Española de Organizaciones de Mayores (CEOMA), encuentra un desfase entre la realidad demográfica y su percepción social. «La sociedad aún no ha asimilado que hoy se pueden hacer muchas cosas con 70, 80 o 90 años. Hay que acabar con la idea de que una persona jubilada deja de ser útil».
Rita de la Plaza (CGCOF): «Una farmacia fija población»
Porque, reivindicó, «los mayores no somos un problema, somos un activo que puede contribuir al bien común y aportar experiencia, compromiso y conocimiento a la sociedad». Para este experto, una de las claves para lograr que la sociedad mire con nuevos ojos la longevidad está en la educación: «Pero no cuando ya tenemos 70 años, sino desde edades tempranas; porque uno envejece mejor si ha llevado una vida saludable también en su etapa anterior».
Un sistema de salud descompensado
Los expertos reunidos coincidieron en poner en valor el Sistema Nacional de Salud español, uno de los mejores de Europa en cuanto a calidad de servicios y preparación de sus profesionales. Sin embargo, advirtió Carmen Quintanilla, presidenta de la Asociación de Familias y Mujeres del Medio Rural (AFAMMER), estas virtudes lucen de forma diferente en función del lugar geográfico en el que se resida: «Tenemos una sanidad espectacular, pero no llega por igual a todos los ciudadanos».
Quintanilla denunció los grandes desequilibrios entre campo y ciudad en el ámbito sanitario. «No es lo mismo la salud en Madrid con un gran hospital al lado, que en un pueblo en el que el médico va una vez por semana. Estas diferencias provocan que haya ciudadanos de primera y de segunda», recalcó. La experta aboga por incorporar a la legislación «una perspectiva rural, igual que se hizo en su día con la perspectiva de género, que facilite un gran acuerdo entre lo rural y lo urbano». De esta forma, «se evitarían situaciones de discriminación por razones demográficas».
La importancia del autocuidado
Silvia Frecha Ferreiro, farmacéutica en Pobladura de Pelayo García (León) que participa en las escuelas rurales, se refirió a un concepto crítico en entornos en los que los medios son más escasos o precarios: el autocuidado. «Es la capacidad de las personas, familias y comunidades para promover la salud, prevenir las enfermedades y hacerles frente con o sin ayuda de un profesional sanitario», sostuvo. «Antes, las personas se dedicaban fundamentalmente al trabajo y al cuidado de los demás, pero no a ellas mismas. Cuando había algún problema ponían su salud en manos del médico. Con el autocuidado las personas toman activamente las riendas de su propia salud».
José Luis Fernández Santillana (CEOMA): «El envejecimiento activo no es un problema, es una oportunidad»
Así, entran aspectos como «una alimentación equilibrada y variada, la práctica de ejercicio físico, una higiene correcta o un buen descanso», resumió Frecha. Y también intervienen «la parte mental, la emocional o el autoconocimiento, dimensiones que están interrelacionadas entre sí y que son muy importantes para el bienestar».
La farmacia como espacio seguro
En contextos rurales, la farmacia se revela como un refugio capaz de detectar de manera temprana todo tipo de situaciones de riesgo, incluso aquellas que van más allá de las enfermedades al uso, especialmente para las mujeres. Un ejemplo de ello es otra de las iniciativas de Farmacéuticos, los Puntos Violeta. «Con más de 14.000 farmacias adscritas, nuestros Puntos Violeta son un refugio y un espacio seguro para mujeres y niñas ante situaciones de violencia de género o vulnerabilidad», expuso Rita de la Plaza.
Carmen Quintanilla también destacó el papel fundamental de este gremio para el cuidado integral de las personas vulnerables en entornos rurales «cubriendo las necesidades sanitarias de muchos ciudadanos cuando no existe centro de salud o el médico no va todos los días». Por su parte, Fernández Santillana recordó que «las farmacias son un nexo de unión con los ciudadanos en los entornos rurales que las administraciones no están sabiendo aprovechar lo suficiente». Además, reclamó que se escuche más a las personas mayores a la hora de diseñar políticas que les afectan y puso el foco en ayudar a los mayores a construir un proyecto de vida más allá de los 65 años. Porque, insistió, «el envejecimiento no es un problema, es una oportunidad».





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