Opinión

Un año geométrico

Vivimos en una sociedad traumatizada y desconfiada en el que todo presente parece eterno mientras el pasado, a su vez, se eterniza en la lejanía. ¿Hay, acaso, algo que progrese?

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30
Dic
2021
presente eterno

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«No estoy diciendo que haya sido un año largo, pero esta foto solo tiene 11 meses», escribía un tuitero al compartir la famosa imagen de Bernie Sanders durante el nombramiento de Joe Biden como presidente de Estados Unidos. Se convirtió en un meme en lo que, parece, fue hace años. 2021 parece que no acaba nunca: vivimos en un presente eterno, y todo el pasado parece profundamente lejano.

En una serie de experimentos, los científicos Philip Gable y Bryan Poole estudiaron lo que se denomina «motivación de aproximación»: el deseo o impulso por alcanzar objetivos o experiencias positivas. Descubrieron que en los momentos con alta motivación de aproximación tenemos una percepción del tiempo más corta. Lo comprobaron al mostrar a individuos imágenes que les provocaban esa «motivación de aproximación» (fotografías de una comida apetecible) con otras que no lo hacían (una figura geométrica). Los participantes pensaban que les habían mostrado las imágenes con comida durante un menor periodo de tiempo.

«Hoy, todo lo que producimos, visionamos y disfrutamos envejece en cuestión de días o semanas»

Este año, para nuestro cerebro, hemos estado llenos de figuras geométricas que no nos motivaban mucho. En España hubo una vacunación masiva, pero luego volvimos a la casilla de salida: los vulnerables tenían ya tres vacunas, pero volvieron el miedo y las restricciones. La imposición de mascarillas en exteriores es el perfecto ejemplo de ese presente eterno: no nos hemos movido. Una sociedad traumatizada y desconfiada no tiene mucha «motivación de aproximación».

Pero hay otro motivo para la vejez del meme de Bernie Sanders. Como cualquier chiste, importa el timing. Siempre llega un punto en el que la broma que hace 10 minutos funcionaba ya no lo hace. En internet, ese envejecimiento es mucho más rápido. Hannah Arendt no conoció el siglo XXI, pero sí anticipó este extrañamiento del que hablo. Arendt escribió que el ser humano está acostumbrado a vivir rodeado de «cosas más permanentes que la actividad que las produce, e incluso que quienes las producen». Hoy, todo lo que producimos, visionamos y disfrutamos envejece en cuestión de días o semanas. ¿Cuánta gente hablará de No mires arriba, la última película de Netflix, en dos meses?

En inglés, tal como dice otro meme que envejecerá también muy pronto, 2022 se pronuncia 2020 too, es decir: «también 2020». Otra vez 2020. Todo se mueve, pero nada parece que progrese. Y en este presente eterno no dejamos de hacer memes, de reírnos y, por supuesto, de andar por la calle con mascarilla.

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