Desigualdad

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De mayor quiero ser…

La vida está llena de segundas oportunidades aunque, para algunos, estas son las únicas que se les presentan. Si el desempleo juvenil siempre ha sido un problema estructural en nuestro país, los estragos de la crisis han dejado a más de un 33% de jóvenes de entre 16 y 29 años en riesgo de pobreza y exclusión. Se antoja imposible hacer desaparecer esa cifra de un plumazo pero, ¿es posible contribuir a que se abra un camino de esperanza? El programa GIRA Jóvenes, fruto de la colaboración de Coca-Cola y varias entidades sociales, es el primer peldaño en esa escalera hacia un futuro más inclusivo.

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23
Ene
2020
Gira Jóvenes

«Trabajar en lo correcto es, probablemente, más importante que trabajar duro», asegura la emprendedora estadounidense Caterina Fake. En una situación de pseudorecuperación económica tras la gran crisis que asoló España, Europa y el mundo, miles de jóvenes se encuentran en una diatriba que podría definir su futuro: descubrir qué es lo que hacen bien y les inspira a desarrollarse como personas y ciudadanos, o buscar una salida profesional que pague sus facturas hoy, pero aporte poco a su crecimiento personal. Con una tasa de desempleo juvenil del 32,2% –la segunda más alta de la Unión Europea–, el último informe Arope arroja luz sobre la situación de los jóvenes de entre 16 y 29 años en nuestro país: el 33,8% de ellos viven en riesgo de pobreza o exclusión. Las cifras, aunque escalofriantes, animan a asociaciones como Cruz Roja, Fundación Secretariado Gitano, Fundación Tomillo o Don Bosco, entre otras muchas, a luchar codo con codo con servicios sociales y el sector privado para poner punto final a una situación que, de no solucionarse, acabará lastrando el futuro de todos.

Romper el círculo de la pobreza es posible, pero nadie es capaz de salir de él sin el compromiso y el apoyo de todos los agentes de la sociedad. Sergio Gomes es uno de esos jóvenes con una adolescencia complicada, fruto de su situación familiar, que le aproximaba, lentamente, al precipicio de la exclusión. Para evitar que tomara un camino del que llegaría a arrepentirse, su asistenta social le puso en contacto con Cruz Roja, donde empezó a formarse y a construir un mañana que pudiese sacar lo mejor de sí mismo. La oenegé le derivó a GIRA Jóvenes, un programa de formación y empleabilidad que Coca-Cola organiza con diferentes entidades sociales en todo el país, destinado a jóvenes de entre 16 y 23 años en situaciones de riesgo. Algo similar le ocurrió a Mohammed Aharachi, aunque en esta ocasión fue una trabajadora de la Fundación Tomillo la que vio su potencial. Sergio y Mohammed son tan solo dos nombres entre los mil jóvenes a los que llega anualmente el programa.

«GIRA Jóvenes surgió en 2012 para trasladar nuestro posicionamiento entre los más jóvenes al compromiso social externo», explica Ana Gascón, directora de Responsabilidad Corporativa en Coca-Cola Iberia. La empresa creó un programa que potenciara la empleabilidad de aquellos adolescentes que intentan descubrirse a sí mismos, pero que se encuentran en un contexto de exclusión, es decir, «aquellos que tienen menos oportunidades, pero el mismo (o más) talento que cualquier otro joven». Hasta ahora son casi cinco mil los jóvenes de Madrid, Sevilla y Barcelona que se han beneficiado del programa y que lo han utilizado como complemento de cursos de formación o como punto de partida de la ardua labor de autoconocimiento que llevan a cabo junto a los trabajadores sociales de las entidades colaboradoras. «La idea es que sean capaces de descubrir su talento y que identifiquen sus pasiones: todas las personas tienen unas capacidades personales y profesionales determinadas, aunque no todos tienen las herramientas para desarrollarlas», añade Carmen Gómez-Acebo, directora de Responsabilidad Corporativa de Coca-Cola European Partners.

Sergio Gomes (22 años): «Salí con más sensibilidad emocional, confianza y, sobre todo, con muchas ganas de prosperar y de hacer algo con mi vida»

Cada chico y chica que participa en proyectos como el de GIRA Jóvenes tiene sus propios problemas y dificultades. Uno de los momentos clave del programa es el campus, donde todos y cada uno de ellos se tiene que enfrentar a diferentes retos que, a simple vista, podrían entenderse como algo dentro de nuestra cotidianidad: coger un AVE, separarse de su familia durante unos días, conocer a gente nueva, salir de su zona de confort… «Las primeras horas suelen pasarlo muy mal y muchos de ellos se vienen abajo», explica Paula González, técnico de Cruz Roja en Dos Hermanas. Por eso, durante los cuatro días que dura el campus de Coca-Cola, las entidades sociales que colaboran en el programa ofrecen un apoyo y acompañamiento esencial. Sergio reconoce que en abril de 2016 llegó al programa «con un miedo constante al rechazo y a conocer gente nueva» que se disipó rápidamente y acabó convirtiéndose «en un chute de energía para poder empezar todo el trabajo que viene después». En realidad, la mayoría de los jóvenes que participan en el programa no saben con lo que se van a encontrar, por mucho que los trabajadores sociales intenten explicarles el espíritu del proyecto. «Iba con la idea de pasar cuatro días en un campamento donde podría hacer amigos y divertirme un rato, aunque la sombra del miedo al qué dirán estaba ahí. Sin embargo, mis expectativas no tenían nada que ver con lo que me encontré: allí nadie te rechaza, puedes hablar sin tapujos, te acogen con los brazos abiertos, y te apoyan y dan cariño constante», explica Sergio. Mohammed, que pasó por el campus de GIRA Jóvenes el año pasado, explica que le enviaron «para conocer a gente diferente y ver qué hacía con mi vida, ¡pero nadie me dijo que me iban a quitar el móvil y que no habría internet! Eso fue muy duro pero, aunque parezca una tontería, son pequeños esfuerzos personales que te ayudan a pensar y construir una rutina». Ambos admiten que la desconexión digital es uno de los mayores retos a los que se enfrentan los jóvenes participantes en el proyecto, pero «si lo piensas, en el trabajo no puedes estar mirando el móvil cada cinco minutos, ¿no?», reconocen los jóvenes.

Gira Jóvenes

Aunque pareciera un campamento más, la huella que deja en sus par- ticipantes es bastante más profunda. Para Mohammed, su paso por GIRA Jóvenes supuso un cambio bastante drástico en sus esperanzas de futuro: «Ahora confío en mí y en mis metas, que son tan válidas como las de cualquier otra persona. ¿Por qué no voy a conseguir lo que quiero? Solo tengo que luchar por ello». Sergio acabó su estancia con una sensación desconocida para él: «Salí con más sensibilidad emocional, confianza y, sobre todo, con muchas ganas de prosperar y de hacer algo con mi vida… Conocí cosas de mí mismo que jamás habría sido capaz de conocer sin ayuda». Gascón, que ha tenido la oportunidad de observar cómo estos chavales –y muchos otros como ellos– se han transformado en verdaderos generadores de cambio en su entorno, confiesa sentirse inspirada por todos esos chicos y chicas que «se han convertido en ejemplos a seguir para sus amigos y familiares». Y no le falta razón: Sergio es ahora uno de los monitores del campus GIRA Jóvenes y se siente orgulloso de ofrecerle una sonrisa amiga a otras personas que están pasando por situaciones como la suya, incluso peores. «Para ellos es un subidón porque ven que tú estás ahí echándoles una mano, pero antes eras como ellos. El ver que tú has prosperado inspira mucho, les muestra un camino diferente que antes eran incapaces de ver», explica el (ahora) monitor. Mohammed, por su parte, tras un periodo de prácticas trabajando en festivales, ha pasado a formar parte de la bolsa de empleo del programa: «Ahora entiendo todo el trabajo que hay detrás, pero no solo en los festivales sino también en los teatros; GIRA Jóvenes me ha permitido trabajar en sitios que nunca hubiera imaginado y está siendo una experiencia única».

Gómez-Acebo define este programa como una iniciativa «que se centra en las habilidades y competencias de los jóvenes formándolos, inspirándolos y activándolos». Enrique Marco lleva colaborando en GIRA Jóvenes desde que el proyecto comenzó a dar sus primeros pasos. Ha visto cómo cientos de chicos se tienen que enfrentar a su pasado para lograr que no condicione su futuro y reconoce que «el campus les ofrece, precisamente, la oportunidad de tomar conciencia de dónde están, de lo que quieren y lo que les limita para tener un futuro laboral que, muchas veces, depende de dar pequeños pasos como retomar los estudios».

GIRA Jóvenes llega a la España Vaciada

Participantes que terminan el instituto después de años de fracaso escolar. Jóvenes que deciden darle una oportunidad al FP o a la universidad. Adolescentes tímidos e inseguros que acaban descubriendo su pasión y abriéndose al mundo. Víctimas de violencia que recobran la esperanza… Tras lo que pareciera una larga estela de casos de éxito, el programa GIRA Jóvenes toma un nuevo rumbo: el de convertir a estudiantes de Formación Profesional de zonas rurales de Andalucía, Extremadura y Castilla-La Mancha en agentes de cambio socioeconómico de sus regiones. Para ello, AlmaNatura se ha unido al proyecto con la intención de crear un complemento formativo –introducido ya en este año lectivo– que, como explica Conce Macías, directora de proyectos de la entidad social, «ayude a los estudiantes a identificar las necesidades sociales y medioambientales específicas del entorno rural y tenga herramientas para darles solución».

Este nuevo itinerario, que esperan activar en un futuro en más municipios de la España vaciada, «surge también para romper con esa idea de que los jóvenes no tienen futuro en el pueblo», cuenta Macías. La directora de proyectos de AlmaNatura recuerda también que existen más de trescientos nuevos yacimientos de empleo que no se están poniendo en valor por desconocimiento. Su mensaje es incuestionable: «Queremos trasmitirles que el éxito está donde estén ellos, porque ahí es donde estará su talento, que pueden ponerlo al servicio del mundo rural».

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