Medio Ambiente

Green Deal: Europa levanta la bandera verde

Mientras las negociaciones de la COP25 se estancan, Von der Leyen y Timmermans presentan en Bruselas y Madrid un Pacto Verde con un objetivo ambicioso: conseguir que Europa sea neutra en emisiones en el año 2050.

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12
Dic
2019
Green Deal

«Recientemente un grupo de países ricos anunciaron que reducirían sus emisiones citando porcentajes y fechas en las que se convertirían en neutrales en carbono. Eso es extraordinario a primera vista pero, aunque las intenciones sean buenas, esto no es liderazgo. Al contrario: la mayor parte de estas promesas no incluyen la aviación y el transporte marítimo, el consumo…». Con estas palabras, Greta Thunberg lanzaba un dardo evidente a los grandes mandatarios reunidos en el acto de alto nivel celebrado en la sala plenaria de la COP25. Mientras tanto, a 1.500 kilómetros de allí, en Bruselas, Ursula von der Leyen recogía el guante en el aire y presentaba el esperado Green Deal de la Unión Europea, llamada hoy a liderar la lucha contra la emergencia climática.

La nueva presidenta de la Comisión lanzaba con entusiasmo ante los medios el flamante Pacto Verde Europeo, la primera gran medida tomada por su ejecutivo, que tomó posesión hace apenas unas semanas. «Este es como el momento ‘hombre en la luna’ para Europa», afirmaba tajante. Metáforas a un lado, se trata de un plan más que ambicioso en materia medioambiental articulado con un horizonte entre 2030 y 2050 en ocho líneas de actuación que pasan por garantizar el acceso a energía limpia y asequible, impulsar la economía circular y la construcción de edificios eficientes, reducir la polución a cero, proteger la biodiversidad y acelerar la transición hacia una movilidad sostenible y a un modelo agroalimentario justo. Todas las medidas se dirigen hacia el gran objetivo final: alcanzar la neutralidad de carbono en Europa en el año 2050 y reducir las emisiones hasta un 55% en diez años ­–actualmente, el objetivo era de un 40%–.

Para trasladar a legislación los objetivos del plan, la Comisión anunció que presentará, en un plazo de cien días, la primera Ley del Clima Europea. A ella se le sumarán la Estrategia sobre Biodiversidad para 2030, la nueva Estrategia Industrial, el Plan de Acción de la Economía Circular, la Estrategia «de la granja a la mesa» de alimentación sostenible y propuestas para una Europa sin contaminación.

Cumplir los objetivos en materia climática requerirá de una inversión de 260.000 millones de euros

Desde el órgano europeo estiman que cumplir los objetivos en materia climática y energética de cara a 2030 requerirá de una inversión de 260.000 millones de euros de inversión anual adicional, aproximadamente un 1,5% del PIB de 2018. Según lo anunciado ayer, a principios de 2020 presentarán un Plan de Inversiones para una Europa Sostenible y, durante el año, la Estrategia de Financiación Ecológica para que el sector privado contribuya a financiar el cambio de modelo hacia uno más verde. De hecho, reconocen que, a largo plazo, al menos el 25% del presupuesto de la UE deberá destinarse a la acción por el clima –algo  para lo que el Banco Europeo de Inversiones ofrecerá apoyo adicional–.

«El Pacto Verde Europeo es nuestra nueva estrategia de crecimiento, un crecimiento que aporta más de lo que consume. Muestra cómo transformar nuestro modo de vivir y trabajar, de producir y consumir, para que vivamos de forma más sana y nuestras empresas sean innovadoras. Todos podemos participar en la transición y todos podemos aprovechar las oportunidades que brinda. Si somos los primeros en dar este paso y si lo hacemos con premura, contribuiremos a que nuestra economía sea líder mundial. Si demostramos al resto del mundo cómo ser sostenible y competitivo, podemos convencer a otros países para que se nos unan», reclamaba Von der Leyen.

Quien deberá poner en marcha esta hoja de ruta «ambiciosa pero también prudente y realista» –en palabras de la presidenta de la CE– es Frans Timmermans, vicepresidente ejecutivo y encargado de elaborar el Green Deal europeo. Esta mañana lo presentaba en España en el seno de una COP25 donde la situación parece cada vez más encallada, con las negociaciones en punto muerto –principalmente, por una falta de consenso en el sexto de los puntos del Acuerdo de París– y en la que se da por supuesto que la cumbre no terminará mañana cuando estaba previsto. En Madrid, el vicepresidente ha reivindicado la importancia de estas medidas para asegurar una acción que amortigüe los efectos de un clima «errático» que provoca desastres naturales cada vez más duros e impredecibles.

Hace apenas unos días, él mismo sentenciaba que prefería que la COP25 finalizase sin acuerdo a que lo hiciera con uno malo o insuficiente, un mismo mensaje que repetía a varios medios europeos tras la presentación del pacto. «Los 260.000 millones anuales parecen una cantidad increíble. Pero el coste de no actuar es enorme: pérdida de productividad por el aumento de la temperatura, desastres naturales, desertificación, crisis de salud… No hay que ser ingenuo, va a haber un elevado coste. Pero el precio de invertir es menor que el de no hacer nada», declaraba a El País.

«Mi mayor deseo es que veáis el Pacto Verde como algo vuestro», ha dicho Timmermans a los jóvenes

Al igual que hacía von der Leyen ayer –y la inmensa mayoría de los mandatarios nacionales e internacionales durante estos días–, en su visita a la cumbre madrileña Timmermans también ha incidido en la necesidad de que la transición ecológica se realice de una manera justa que no deje a nadie atrás y en las que las personas más vulnerables queden desprotegidas. «Tenemos que asegurarnos de que la transición se haga de forma sólida para ayudar a que los que pueden perder se conviertan en ganadores», ha sentenciado. Para ello, el Green Deal incluye un Mecanismo para una Transición Justa ­–que movilizará unos 100.000 millones de euros– para «apoyar a las regiones que dependen en gran medida de actividades con un uso muy intensivo de carbono» y para fomentar el reciclaje profesional y el empleo de aquellos ciudadanos cuyos trabajos se encuentran en una situación más vulnerable.

Además de todo esto, el documento presentado también prevé la puesta en marcha de un Pacto por el Clima en marzo de 2020 para «dar voz y cometido a los ciudadanos en el diseño de nuevas acciones, la difusión de información, el comienzo de iniciativas de base y la presentación de soluciones que otros puedan repetir». En su debate con los jóvenes dentro de la COP25, Timmermans ha elogiado el papel de los nuevos activistas verdes, muy presentes en las calles el último año y en la cumbre climática de estos días. «Mi mayor deseo es que veáis el Pacto Verde como algo vuestro», explicaba a los dos centenares de jóvenes con los que se reunió en Madrid.

Con Estados Unidos fuera de juego y China inmersa en una lenta transición socioeconómica –fue uno de los países que ayer no firmó uno de los compromisos para revisar una reducción drástica de sus emisiones en 2020–, el Viejo Continente está llamado a llevar la vanguardia de una lucha climática que puede encontrar en el Pacto Verde un arma decisiva para ganar la batalla del siglo.

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