Medio Ambiente

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Trigo sostenible para dar de comer al planeta

Mondelez, a través de su programa Harmony, espera aumentar la recogida de trigo sostenible hasta superar las 280.000 toneladas en 2022, con el fin de cubrir el 100% de la producción de sus marcas de galletas en la Unión Europea.

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01
Ene
2019

La agricultura es una de las actividades humanas con mayor impacto medioambiental, sobre todo debido al gasto de recursos hídricos y a la gran cantidad de terreno que precisan los cultivos. El aumento de población –según las cifras de la ONU, seremos 9.700 millones de personas en 2050 y 11.200 en el año 2.100– hace imprescindible replantear la sostenibilidad de este sector, crucial para la supervivencia humana. Pero ¿cómo garantizar el alimento de todos sin empeorar la ya delicada situación del planeta?

Caminar hacia una agricultura más respetuosa con el entorno es un imperativo para mantener la producción de alimentos sin agotar los recursos naturales, cada vez más escasos. Mondelēz International, compañía líder en el sector de la alimentación, lleva años comprometida con la protección del medio ambiente en toda la cadena de producción, desde el cultivo al consumo. Para ello, este mismo año ha anunciado su objetivo de expandir el programa Harmony –la iniciativa sostenible de suministro de trigo de la compañía–, para cubrir el 100% de la producción de sus marcas de galletas en la Unión Europea en el año 2022. En esta misma región, durante 2017, se alcanzaron cotas del 60%.

«Harmony es mucho más que un conjunto acordado de prácticas sostenibles de cultivo de trigo: es un movimiento que conecta a todos los involucrados en nuestra cadena de suministro con otros que buscan aumentar el impacto positivo en el medio ambiente y la biodiversidad. Al establecer una alianza con los agricultores, podemos implementar prácticas agrícolas eficaces y realistas. Y, al hacerlo, podemos actuar como un catalizador para el cambio positivo», explica Romeo Lacerda, presidente de la categoría de galletas en Mondelēz Europa.

Este programa cuenta hoy con la implicación de más de 1.700 agricultores, 13 harineras y 21 cooperativas en seis países europeos distintos: Bélgica, Francia, España, Italia, Polonia y República Checa. En ellos, solo en 2017, se produjeron 177.000 toneladas de trigo que nutrieron de materia prima a las marcas de galletas de la compañía. En términos porcentuales, esa cifra supone aproximadamente tres cuartas partes de su producción de galletas en Europa occidental –el 60% en toda la Unión Europea–, para marcas como Fontaneda, LU y Oro. Con la anunciada expansión del programa Harmony, se espera aumentar la recogida de trigo sostenible hasta superar las 280.000 toneladas en 2022, cifra con la que se cubriría la cantidad necesaria para la producción completa de la cartera de galletas de todo el continente, incluyendo otras marcas como Osito Lulú o Barni.

Esta ampliación supone un paso más en el camino del programa Harmony, que fue puesto en marcha hace diez años en Francia y que defiende las buenas prácticas medioambientales en la producción de trigo, colaborando con agricultores, cooperativas y harineras durante toda la cadena de suministro. Conservar el agua y aprovechar el recurso al máximo, proteger la biodiversidad, cuidar el suelo y reducir las emisiones de carbono sin mermar por ello sus ingresos o la rentabilidad de su cultivo son los objetivos principales del programa, ideado junto a agrónomos, especialistas ambientales y organizaciones de investigación.

La iniciativa cuenta hoy con la implicación de más de 1.700 agricultores, 13 harineras y 21 cooperativas en seis países europeos

La iniciativa Harmony lleva en marcha desde el año 2011 y concreta en acciones la obligación que adquiere la empresa con los agricultores locales de trigo y con los propios consumidores para preservar la biodiversidad, limitar el impacto medioambiental y mejorar la calidad de la producción de trigo utilizada en las galletas. Todo ello trabajando con productores locales próximos a las fábricas, de tal manera que la actividad económica también refuerza la economía local. Un compromiso que asimismo se concreta en un código de buenas prácticas de agricultura sostenible, la Carta de Calidad Harmony, a la que se adhieren los agricultores para elaborar su materia prima.

Durante esta década de vida de la iniciativa, los resultados han sido auditados para garantizar el cumplimiento de los requisitos fijados en su creación: minimizar el uso de pesticidas y fertilizantes estimulando la selección de variedades de trigo resistentes y la rotación de cultivos, reducir las emisiones de carbono a la atmósfera, preservar la calidad del agua y apostar por la biodiversidad. En España, desde su implantación en el año 2011, se han logrado cifras que dan una idea del alcance medioambiental de Harmony: cada día, en la planta de Mondelēz en Viana (Navarra), se producen más de trece millones de galletas Fontaneda hechas a partir de trigo sostenible.

«Como el productor de galletas más grande de Europa, podemos desempeñar un papel crucial al abordar desafíos como el cambio climático y la escasez de recursos mediante la promoción de prácticas agrícolas sostenibles y la mejora de la biodiversidad en nuestra cadena de suministro. Al hacerlo, contribuimos a crear una cadena de suministro más justa, más transparente e integrada, en la que la buena calidad para los consumidores significa un buen impacto en los agricultores y la sociedad», concluye Hubert Weber, vicepresidente ejecutivo y presidente de la compañía en Europa.

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