La dictadura del 1%

62 individuos acumularon en 2015 tanta riqueza como los 3.600 millones de personas que habitan el lado perdedor del planeta

La evasión fiscal le cuesta a África una cantidad equivalente a 82.000 millones de dólares al año

Comparte este artículo

El mundo no parece haber aprendido la lección después de la caída de Lehman Brothers: la brecha entre ricos y pobres sigue aumentando y las políticas económicas son continuistas. Es la dictadura del 1%, donde no hay mérito ni tampoco casualidades.

El economista estadounidense John K. Galbraith acuñó el término conventional wisdom (sabiduría convencional) para referirse a las verdades aceptadas por la sociedad, ciertas o no, que resultan impermeables a los hechos y al cambio: «La visión convencional sirve para protegernos del doloroso trabajo de pensar». Con él describió en 1958, en su libro La sociedad opulenta, un mundo en el que los intereses privados comenzaban a acaparar la infraestructura legal y social de los Estados en detrimento del interés público y con la complicidad de una sociedad anestesiada por las «verdades aceptadas».

Sesenta años después, la pesadilla de Galbraith se ha convertido en una caricatura de sí misma. Cuando ya ha transcurrido casi una década desde que la crisis financiera desembocase en el colapso económico y social de algunas de las regiones más prósperas del planeta, Gobiernos e instituciones han elegido apretar el acelerador de la misma lógica que nos trajo hasta aquí en primer lugar. Mientras en el conjunto de la OCDE crecen las diferencias de ingreso y bienestar, algunos países caminan hacia una verdadera ‘latinoamericanización’ de su modelo social. En España, por ejemplo, la renta media del 10% más rico de la sociedad ha llegado a ser 12 veces la del 10% más pobre y las diferencias doblan las que existen en Dinamarca o la República Checa.

España no es un caso aislado ni la tendencia se limita a los años de la crisis. Como ha denunciado la ONG Oxfam, los ingresos medios anuales del 10% más pobre de la población mundial han aumentado menos de tres dólares al año en casi un cuarto de siglo, mientras 62 individuos han llegado a acumular en 2015 tanta riqueza como los 3.600 millones de personas que habitan el lado perdedor del planeta.

Es la dictadura del 1%, donde no hay mérito ni tampoco casualidades. Un proceso de captura política en el que las normas, las instituciones y la narrativa pública actúan como un engranaje en favor del statu quo. Hemos aprendido que los Estados son como una familia que no puede gastar más de lo que tiene. La austeridad (de los otros) como racionalidad y los ajustes en un sistema de protección por encima de nuestras posibilidades. Pero ni los Estados son familias ni lo que tienen es una foto fija. Mientras los beneficios del capital han crecido de forma galopante en las tres últimas décadas como consecuencia de la libertad de movimiento y la proliferación de excepcionalidades fiscales, los salarios reales se estancaban o incluso decrecían en la mayor parte de los países. Uno de cada cinco trabajadores españoles de menos de 25 años sabe bien que la idea de que el empleo es un antídoto contra la pobreza dejó de ser cierta hace mucho tiempo. Es una verdad que hemos aceptado.

La inercia de esta lógica plutocrática tiene raíces y consecuencias globales. La inversión acumulada en paraísos fiscales en 2014 cuadriplicaba la de 2001, bajo el amparo de una red en la que solo 10 entidades financieras gestionan el 40% del patrimonio offshore global. Solo una parte de este botín es ilegal, de acuerdo a las mismas leyes que estas compañías se han ocupado de diseñar. Como señala el director del Overseas Development Institute, Kevin Watkins, «los Papeles de Panamá han puesto el foco en un turbio mundo […] en el cual las fronteras entre la actividad comercial legítima y las finanzas ilícitas son cada vez más borrosas». Según este autor, solo África pierde por esta vía cada año una cantidad equivalente a 82.000 millones de dólares, lo que supone que por cada dólar que el continente recibe en forma de ayuda pierde 1,30 dólares en evasiones ilícitas. Nada de todo esto sería posible sin la complicidad de los bancos, los intermediarios y los gobiernos de los países ricos, cuyas élites son al mismo tiempo guardianas y beneficiarias del modelo.

¿Quién corregirá entonces a un sistema incapaz de autocorregirse? Podemos empezar por los descartes. Si creen que en este tema los partidos conservadores y socialdemócratas –que se reparten todavía la práctica totalidad de los gobiernos en el mundo desarrollado– mantienen diferencias relevantes, miren otra vez. Como en el caso de la crisis de refugiados, las distancias en este asunto son estrechas y se producen en el lado más conservador del espectro ideológico. El entusiasmo reformador del G20 en los meses que sucedieron a la caída de Lehman Brothers ha dado paso a lo largo de estos años y de tantos gobiernos a una lógica continuista interrumpida solo por los escándalos de las filtraciones periodísticas, benditas sean.

Frente a la dictadura del 1%, la revolución del 99%. El problema es que la revolución tiene muchas formas. Podemos y Syriza son un modelo; los neofascistas austriacos y Donald Trump son otro. No son equivalentes, claro, pero ninguno de ellos está libre de una dosis más o menos letal de populismo, que es la antítesis del debate público informado y maduro que tumbará tanta «sabiduría convencional». Resulta difícil prever cómo acabará esto.

Gonzalo Fanjul es investigador, activista contra la pobreza e impulsor de PorCausa.


COMENTARIOS

  1. Mientras cada uno de nosotros, no analicemos en profundidad a que estrato socioeconómico pertenecemos realmente, y le demos nuestra confianza pensando siempre en nuestra desdencia al grupo de políticos que nos representa realmente, también después deanalizar a que estrato social defiende, estaremos así, pues llevamos toda nuestra historia haciendo siempre lo mismo. Así nos va.


  2. ¿A que este sistema económico mundial neoliberal estúpido y codicioso lo ven bien un sector de gente. ¡Hombre! el hambre y la riqueza debería ser dos enfermedades a erradicar por los 3.600 mellones de humanos del mundo? Creo que mantener este mal y a los estúpidos que los apoyan a diario es por nuestra parte una falta de educación cívica.


  3. Es posible que la desigualdad lleve existiendo muchos siglos, pero lo que jamás existió es el grado de aceptación de la misma que empieza a darse por natural. Esa es una grave circunstancia.


  4. 99% mentira, envidia, desagradecimiento e ignorancia. Y tienen la poca vergüenza de autodenominarse “Ethic”. Algunos de los mayores daños en estos asuntos lo hacen este tipo de ong’s desde hace medio siglo, aunque sea mayormente bienintencionadamente o involuntariamente desde su desconocimiento, miope cortoplacismo y simplismo.


  5. El sistema que ha permitido esto solo puede haber sido forjado,creado y evolucionado por la maldad más oscura existente. Y muchos del 99% no sólo aceptan la muerte del planeta a manos de este sistema, además hasta darían la vida por el… Se entiende que alguien sin dinero, con 0, sea más rico que casi todos los países del planeta? ( endeudados de por vida) capitalismo extremo suicida


  6. Si la diferencia sigue creciendo , ¿ al final , los pobres , nos comeremos al único rico ?


  7. El becerro de oro.Riquezas conseguidas con las miserias y pobreza de esclavos y gobiernos que toleran que unos cuantos,
    decidan y dirijan la vida de millones de personas.


  8. No, hombre, en España la gente ha aprendido la lección y ha cambiado radicalmente la orientación de su voto.
    … Oh, wait…


    • En España 7.500.000 votaron al partido en el Gobierno del PP a pesar de ser los más corruptos con cantidad encarcelados muchos imputados a la espera.
      O sea a no ser por que se rompió el bipartidismo lo demás sigue tal cual.
      Borregada incondicional.


    • Han subido de votos en las ultimas elecciones… Borregada en aumento …


  9. Las capacidades personales tienen algo que ver.


    • Supongo q quieres decir q un niño etiope tiene las mismas posibilidades d prosperar q un niñato de las rozas o pedralbes…
      Una pregunta: a que colegio fuiste?


    • Evidentemente, no quiero decir eso. Estudié en los jesuitas, siempre comprometidos con la igualdad de oportunidades.


    • Tu entrada en cualquier caso transluce una evidente falta de educación y demagogia emotivamentearata barata.


    • No se entiende que quieres decir


  10. Ojalá me equivoque, pero la desigualdad económica, fue , es y será siempre.


    • Siempre ha habido pobres y ricos pero nunca ha habido tanta desigualdad. Eso es cierto, y tambien lo es que la pobreza extrema disminuye.
      Otro mundo es posible


    • NO. Estamos muy engañados, no siempre fue así. Preguntemos a los antropólogos…


Deja un comentario