Informe de Tendencias ESG 2026 de FORÉTICA
Una sostenibilidad resiliente como propósito de año nuevo
El informe de Tendencias ESG de FORÉTICA identifica las cinco claves que marcarán la agenda de sostenibilidad durante este nuevo año, en un contexto de creciente complejidad regulatoria, tensiones geopolíticas y urgencia climática y social.
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La preocupación por el medio ambiente ha sido un rasgo fundamental de la Unión Europea desde antes de su consolidación. Su presencia en la legislación se remonta a los últimos años de las Comunidades Europeas, cuando se incorporan, a través del Acta Única Europea, las primeras nociones sobre conciencia ambiental y el cuidado del planeta.
A lo largo de los años, la sostenibilidad se ha mantenido como brújula del derecho y las políticas comunitarias. Aunque para las agendas globales haya sido un tema de prioridad variable, el final del 2025 traslada al nuevo año una mirada internacional escéptica sobre la apuesta europea por la sostenibilidad.
La confianza de las distintas potencias en la causa climática también flaquea por efecto de las tensiones geopolíticas y sociales. A causa de ello, Europa se encuentra en un punto de inflexión: para mantenerse en la lucha contra el cambio climático la sostenibilidad debe ir de la mano de la competitividad.
El informe de Tendencias ESG 2026 de FORÉTICA se propone orientar a los organismos públicos y privados en las nuevas exigencias del entorno económico y político. Para consolidar la competitividad y resiliencia de la sostenibilidad, el informe identifica las cinco tendencias clave del 2026 que en materia de sostenibilidad enfrentan las agendas públicas, además de una serie de prioridades ESG para involucrar a las empresas en la transformación estratégica.
Europa ante su prueba de fuego
De cara al nuevo año, Europa enfrenta dos amenazas: las exigencias políticas estadounidenses y la presión económica del gigante chino. Durante el 2025, Bruselas inició un proceso desregulatorio que generó un gran debate en el seno comunitario. Por ello, los 27 deben decidir qué papel jugar en el nuevo año, priorizando el refuerzo de su economía a través de su rasgo más diferencial, que es, precisamente, la sostenibilidad. En esta línea, la estrategia de las empresas tiene que orbitar en torno al refuerzo de la autonomía energética y de bajo impacto y la minimización de la vulnerabilidad de las cadenas de valor.
Los años que vivimos peligrosamente
La inestabilidad global es otro de los rasgos característicos de 2025, menguando la confianza internacional en las finanzas sostenibles. Sin embargo, la sostenibilidad en los mercados no ha dejado de crecer en volumen e inversión.
El reto que enfrentan los mercados europeos es demostrar la resiliencia de estos activos en el largo plazo. Para ello, el principal reto de las administraciones y las empresas es identificar nuevas oportunidades en las que la sostenibilidad sea un motor de creación de valor.
Brechas que nos dividen: la importancia de lo social
En el plano social perseveran dos tendencias de las que el 2026 coge el testigo: la fragmentación social y la desconfianza en las instituciones. Ambas cuestiones se retroalimentan entre sí, echando raíces sobre los fenómenos del empobrecimiento juvenil, la crisis de la vivienda, la pobreza infantil y el envejecimiento poblacional.
Este último aspecto es especialmente crítico porque invierte la pirámide poblacional y dificulta el mantenimiento del Estado del bienestar, reduciendo la capacidad de gasto y endeudamiento. Este asunto afecta e implica también a las empresas, en tanto que ven negativamente afectadas su capacidad de innovación y crecimiento.
Adiós 1,5ºC
Las manifestaciones del cambio climático en forma de catástrofes naturales están creciendo en intensidad, frecuencia y consecuencias devastadoras. Se despide el 2025 que trajo a España una grave ola de incendios durante el verano. Consagrándose como el verano más cálido de la serie histórica, la AEMET reportó haber superado en 2,1 °C la temperatura media de la década 1991-2020. Paradójicamente, este periodo estacional se vió precedido por una de las primaveras más húmedas de la historia del país.
Aunque en las condiciones actuales los 1,5 ºC están fuera de alcance, reducir la temperatura global sigue siendo una prioridad para la que cada décima cuenta
El desarrollo de los acontecimientos incide sobre la necesidad de adaptar a los desafíos de la nueva realidad climática elementos que garantizan la sostenibilidad del estilo de vida de las personas, como las infraestructuras y las coberturas de seguros.
Si bien la solución hubiera pasado por reducir el aumento de la media de la temperatura global a los 1,5ºC, la persistencia del uso de carbón y petróleo en cuotas más altas de las previstas nos aleja del objetivo. No obstante, aunque en las condiciones actuales los 1,5 ºC están fuera de alcance, reducir la temperatura global sigue siendo una prioridad. Para ello, cada décima cuenta.
El agua, un regalo caído del cielo
La adaptación a los riesgos climáticos deben efectuarse teniendo en cuenta que, en 2024, el 91% de las pérdidas de infraestructura por catástrofes naturales extremas se debieron a eventos hídricos. En esta línea, la gestión del agua adquiere una importancia fundamental en las estrategias de las agendas públicas y privadas. De este modo, FORÉTICA invita a abordar y priorizar el reto del agua en colaboración con la Administración para acelerar y coordinar las soluciones water positive.
En definitva, el informe de Tendencias ESG 2026 de FORÉTICA aborda los cinco retos a los que se enfrenta Europa este 2026, centrados en tres áreas: la económica, la social y la ambiental. Unas problemáticas que, al igual que antaño, se deben resolver de forma colectiva para avanzar en la construcción de un futuro más sostenible y resiliente.
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