Proteger el agua no es misión imposible
Ya lo dijo uno de los humanistas más versátiles, Leonardo da Vinci: «El agua es la fuerza motriz de toda la naturaleza». De ahí que la Unesco recuerde que «cualquier medida para adaptarse, combatir y mitigar los efectos del cambio climático deba pasar por el agua». Es un recurso indispensable para la sostenibilidad ambiental, el progreso económico y la vida cotidiana.
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Cada vez más regiones están encauzando sus esfuerzos en la protección de sus recursos hídricos. El norte de España centra su estrategia en regular los caudales y optimizar la gestión de los embalses; Cataluña o Andalucía activan sus acciones de emergencia ante la mengua de reservas; la Comunidad Valenciana y Aragón focalizan sus políticas en la eficiencia del regadío.
Pero las administraciones públicas no se enfrentan solas a este desafío. Coca-Cola lleva más de veinte años contribuyendo a un uso más sostenible del agua, un recurso fundamental para la compañía ya que es uno de sus principales ingredientes. Como parte de su trabajo de gestión hídrica, desde 2010 ha conseguido reducir el uso de agua en sus procesos en un 19,8%. Además, en España, solo en 2024 devolvió a la naturaleza 5.427.150 m3 de agua.
«No se trata únicamente de compensar volúmenes, sino de mejorar la calidad del agua y reforzar la resiliencia de las cuencas, en colaboración con administraciones públicas, oenegés ambientales y comunidades locales», explica Beatriz Arribas, senior manager de Sostenibilidad en Coca-Cola Europacific Partners Iberia.
El proyecto Misión Posible: Desafío Guadalquivir emplea tecnologías de riego de precisión que se ajustan a las necesidades reales del cultivo
La estrategia de gestión sostenible del agua de la compañía se fundamenta en tres ejes: mejorar la eficiencia en sus operaciones, proteger las cuencas de las que depende y devolver agua a la naturaleza y a sus ecosistemas a través de proyectos ambientales. En 2024, Coca-Cola repuso un volumen de agua equivalente al 188,5 % de la contenida en sus bebidas, contribuyendo a la seguridad hídrica desde un enfoque técnico, medible y alineado con las necesidades reales de cada cuenca.
Cuando lo imposible deja de serlo
Uno de sus proyectos icónicos en materia de sostenibilidad hídrica, realizado en colaboración con WWF, es Misión Posible: Desafío Guadalquivir, que desde 2018 fomenta el riego eficiente, la agricultura sostenible y la recuperación de marismas próximas a Doñana. Reducir, proteger, regenerar y reponer son los puntos cardinales de la iniciativa. Regenerando el hábitat del estuario del único río navegable de España, se mejora la calidad del agua en la zona y se estimula una actividad económica más ecológica. Se han recuperado seis hectáreas de marisma en la localidad gaditana de Trebujena, mejorando la calidad del agua y rehabilitando un refugio para las aves, sirviendo como piloto y semilla para otras iniciativas que se han llevado a cabo en el estuario del Guadalquivir.
Además, las treinta y tres fincas de cítricos en las que se aplica el proyecto (1.231 hectáreas) ahorraron en 2025 más de 1.540 millones de litros de agua, «introduciendo tecnologías de riego de precisión —como sensores de humedad del suelo, monitorización del estado del cultivo y análisis de datos meteorológicos— que permiten ajustar el riego a las necesidades reales del cultivo», apunta Arribas. Y a ello se añade la formación y el acompañamiento técnico de los agricultores. Un modelo europeo de desarrollo sostenible que, al tiempo que estimula la economía verde, genera prosperidad (económica y de calidad de vida).
Estrechamente vinculada a este proyecto, la planta embotelladora de Sevilla (La Rinconada) se ha convertido en un referente en sostenibilidad e innovación que disminuyó en 2024 un 0,8 % el uso de agua en los procesos, «resultado de un trabajo constante de eficiencia operativa, apoyado en tecnología, digitalización y control riguroso de los procesos», aclara Arribas. En La Rinconada, esto se traduce en la optimización de los sistemas de limpieza, la reutilización (cuando es viable) de corrientes internas y el seguimiento continuo de los consumos, lo que permite identificar desviaciones y mejorar el rendimiento hídrico de forma progresiva.
«No se aprecia el valor del agua hasta que se seca el pozo», dice un proverbio antiguo. Pero empresas como Coca-Cola, conscientes de que el agua es un recurso tan indispensable como irremplazable, trabajan en su día a día para que el pozo la siga conteniendo.

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