Irán
Las mujeres como solución, no como coartada
La mención a la situación y reacción de las mujeres en Irán ha sido uno de los temas que más se cita cuando se señala a Irán en redes sociales tras el inicio de las revueltas. No solo la situación de las mujeres, sino también su valiente respuesta.
Artículo
Si quieres apoyar el periodismo de calidad y comprometido puedes hacerte socio de Ethic y recibir en tu casa los 4 números en papel que editamos al año a partir de una cuota mínima de 30 euros, (IVA y gastos de envío a ESPAÑA incluidos).
COLABORA2026
Artículo
Al hilo de lo que está sucediendo en la República Islámica de Irán, el otro día, en X, dijo el filósofo Javier Gomá: «El grado de ilustración de una sociedad se mide por la posición que en ella ocupan las mujeres». Imposible no estar de acuerdo con él en esta afirmación, claro. El caso es que la mujer iraní está, contra lo que cabría esperar de un país islámico, sobradamente formada, aunque, claro, no se le permite su entrada al mercado laboral con la misma facilidad que al hombre, ni tiene sus mismos derechos civiles y libertades.
De hecho, la mención a la situación y reacción de las mujeres en Irán ha sido uno de los temas que más se cita cuando se señala a Irán en redes sociales tras el inicio de las revueltas. No solo la situación de las mujeres, sino también su valiente respuesta, arriesgándose, todavía hoy, a castigos entre los que el más suave sería la detención, y que no ha pasado desapercibida para nadie: mujeres en el centro de Teherán quitándose el velo, mujeres quemándolos, mujeres manifestándose junto a los hombres…
Bueno, en realidad, no para todo el mundo merece una mención la reacción de las mujeres a la situación que viven. Contrasta bastante, que no sorprende, el silencio por parte de algunas mujeres que se nombran a sí mismas feministas –spoiler, no lo son– como Ione Belarra o Irene Montero, que, por lo que sea, no han visto el momento en estos últimos días para comentar algo, lo que sea, de lo que está pasando en el país de Oriente Medio. Va a ser que lo woke no permite alegrarse de la reivindicación de derechos de las mujeres, salvo para recordar que el velo «empodera».
A lo que iba: en redes, las fotografías de mujeres quitándose el velo –en persa se llama roosari –, saliendo a las calles a pelearse por sus derechos y a reclamar un cambio de régimen, mujeres que bailan saltándose las prohibiciones de los ayatolas, mujeres lanzando piedras y manifestándose… ha sido una de las imágenes más repetidas. No conocemos las cifras de muertos en Irán, pero todo hace pensar que el número de mujeres será tan elevado como el de hombres. Sin embargo, no son nuevas estas protestas, como no son solo cosa de mujeres en Irán; a diferencia de otros países musulmanes, los hombres también participan reclamando igualdad de derechos.
En este país de Oriente Medio, desde el 2009, empezaron a generalizarse las protestas; años después, en 2022, tras el asesinato de Mahsa Amini a manos de la policía de la moral, también entonces las protestas fueron multitudinarias. Sin embargo ahora parece, y ya digo, parece, que la situación que se está viviendo podría llevar a un cambio de gobierno, y ya digo, podría… Una nunca sabe con la geopolítica dónde van a llevarnos las alianzas y sobre todo quién va a escribir un giro de guion planificado y en pos del petróleo.
Una teocracia difícilmente gobernará un país en el que las mujeres sean tratadas como iguales
Solo el tiempo dirá si lo que está ocurriendo ahora en las calles de la mayoría de las ciudades iraníes será o no beneficioso, no solo para los iraníes en general, sino para sus mujeres. Desde luego no es muy tranquilizador que Reza Pahlavi, el hijo del sangriento Sha de Persia depuesto por los ayatolás, uno de los posibles sustitutos del presidente actual, haya pedido a Trump que su país sea agredido por una potencia extranjera, ni que Mariam Rayaví pida la muerte de Jamenei siendo la líder de la Organización de los Muyahidines del Pueblo de Irán, organización que financió los primeros años de Vox. Pero lo que parece evidente, e indiscutible, es que una teocracia, sea procedente de la religión monoteísta que sea, y en este caso estamos hablando de una república islámica, difícilmente gobernará un país en el que las mujeres sean tratadas como iguales.
Yo solo espero que el feminismo y su lucha por los derechos de las mujeres no esté siendo utilizado por fuerzas que, en realidad, nunca han pensado en nosotras y, resuelto el cambio de gobierno, vuelvan a hacernos lo mismo.
O que solo se nos utilice de coartada a quienes les molesta el régimen de los ayatolás, pero no piensan en los ciudadanos iraníes y menos en las mujeres. Ya sabemos cuánto esgrimieron la indignación por la lapidación de mujeres en Afganistán para arrasar con ese país y ahí siguen las mujeres, y hoy en día no hay mucha sanción internacional por el trato que reciben.
Mientras tanto, me quedo escuchando la canción ROOSARITO del cantante iraní Mehdi Yarrahi, a quién acabaron encarcelando por criticar las leyes del hiyab obligatorio en Irán y llamaba a las mujeres a quitarse el velo, y que acabó siendo uno de los lemas del movimiento: «Mujer, Vida, Libertad».
COMENTARIOS