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La importancia de llamarse Oscar Wilde

Uno de los autores victorianos más reconocidos en la actualidad, Wilde asentó las bases del esteticismo tanto con la novela ‘El retrato de Dorian Gray’ como con su propia vida.

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14
enero
2026

Oscar Fingal O’Flaherty Wills Wilde, más conocido como Oscar Wilde, nació el 16 de octubre de 1854, en Dublín, Irlanda. Su padre era cirujano y su madre, que tenía un salón literario, era periodista y poeta, por lo que creció en el seno de una familia de un alto posicionamiento social y cultural. Entró en el Trinity College de Dublín a los 17 años, donde estudió a los clásicos. En 1874, se trasladó al Magdalen College de la Universidad de Oxford tras obtener una beca. Durante esta época adoptó un estilo de vida bohemio y una estética dandi que le acompañarían hasta sus últimos días: decoró su habitación con lirios y girasoles, porcelana erótica y plumas de pavo real, se alejó del comportamiento «masculino» que dictaba la moral victoriana y cambió su forma de vestir; lucía siempre un fular y un bastón con piedras preciosas.

Tras completar sus estudios, se instaló en Londres en 1878. Ya era un abanderado del esteticismo, movimiento que antepone la belleza a cualquier otro aspecto artístico y literario. Este movimiento se puede resumir en la expresión latina ars gratia artis, «el arte por el arte», y sus mayores exponentes fueron Stéphane Mallarmé y el propio Oscar Wilde. Su primera obra, el poema «Ravenna», se publicó ese mismo año gracias al Premio Newdigate.

En los años siguientes, se dedicó a viajar por Europa y Estados Unidos, publicó artículos en periódicos e impartió conferencias en instituciones estadounidenses, inglesas y francesas sobre la filosofía estética. A lo largo de estos viajes se reunió con otros escritores europeos, como el poeta Paul Verlaine. En 1881 publicó su primer libro, Poemas, y en 1884 se casó con Constance Lloyd, hija del consejero de la reina Victoria I. Constance Lloyd y Oscar Wilde tuvieron dos hijos, Cyril y Vyvyan, Sin embargo, la relación entre ambos se vio envuelta de un escándalo que hizo que Oscar Wilde se alejara de su familia.

A partir de 1887, Wilde trabajó como editor de la revista para mujeres Woman’s World y en 1888 publicó su primer libro de cuentos El príncipe feliz. En 1891, Oscar Wilde publicó su primera y única novela después de que fuera un relato: El retrato de Dorian Gray. A pesar de que actualmente se considere un clásico moderno, la obra fue muy criticada en su época por las temáticas que aborda, como la vanidad, la locura y la homosexualidad, que era un delito.

Wilde, a pesar de las críticas, no dejo de escribir y empezó a recibir reconocimiento como dramaturgo: en 1891 escribió Salomé, una obra de teatro en francés, en 1892 vio la luz la comedia El abanico de lady Windermere y en 1895 terminó una de sus obras más conocidas, La importancia de llamarse Ernesto.

‘El retrato de Dorian Gray’ fue muy criticada en su época por las temáticas que aborda, como la vanidad, la locura y la homosexualidad

«Los que son fieles solo conocen el lado trivial del amor: es el infiel quien sabe de sus tragedias», decía uno de los personajes de El retrato de Dorian Gray. Es posible que esta frase describiera la vida sentimental de Wilde, pues fue infiel a su esposa con lord Alfred Douglas, el gran amor del autor.

Fue el Marqués de Queensberry, el padre de Douglas, quien acusó en periódicos a Wilde de homosexualidad y sodomía, basándose en El retrato de Dorian Gray, para que se apartase de su hijo. Wilde lo denunció, pero acabaron juzgándole a él: fue condenado a dos años de prisión y trabajos forzados, desde 1895 a 1897, por sodomía. La tragedia también marcó a sus hijos y a su esposa, quien tomó el apellido de soltera y decidió no tener una relación cercana con el escritor.

Oscar Wilde fue encarcelado en la localidad inglesa de Reading, donde escribió el libro epistolar De Profundis, dedicado a Douglas. En 1897 consiguió salir, se cambió el nombre a Sebastian Melmoth y huyó al pueblo francés de Berneval, donde escribió La balada de la cárcel de Reading, aunque se reunió con Douglas y se trasladaron a un pueblo cerca de Nápoles, pero se separaron después de varios altercados.

Wilde se fue a París y allí empezó a sufrir problemas económicos. Falleció en 1900, a los 46 años, en un hotel muy modesto, por complicaciones de una operación para tratar una otitis aguda, por la que tuvo un ataque de meningitis.

El escritor irlandés, que sufrió la discriminación por su sexualidad y que ha servido de ejemplo para la lucha LGTB+ de las décadas posteriores, descansa eternamente en el cementerio del Père-Lachaise de París.

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