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Janet Kavandi

«Hay un problema de gestión del tráfico espacial»

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07
octubre
2026

La exastronauta de la NASA Janet Kavandi fue una de las muchas personalidades que reunió el primer Foro Tecnológico Global organizado por organizado por la Asociación Española de Empresas de Consultoría (AEC) en Madrid y San Lorenzo de El Escorial. Aprovechamos la ocasión para conversar con la actual CEO de Kavandi Consulting. 


Usted comenzó interesándose por el espacio cuando era niña, en los años sesenta. ¿Qué queda de aquella fascinación infantil cuando, décadas después, uno llega realmente al espacio?

El espacio me fascinó desde muy pequeña. Vivía en una zona oscura, así que podía ver las estrellas desde allí. Ahí ya me interesaba el espacio en general. Después estudié matemáticas, ciencias, biología, química y física, y, después, empecé a trabajar en una empresa aeroespacial en Seattle. Lo sumé todo, toda mi curiosidad y todos mis estudios, con la esperanza de poder trabajar de ello.

Después de tres misiones, ¿hay algún momento concreto en el espacio al que vuelva mentalmente con frecuencia?

Mi recuerdo más memorable es una visión que tuve mientras sobrevolábamos Europa. Habíamos terminado la jornada y cruzábamos desde el norte de Inglaterra hacia el sur, atravesando el continente. Recuerdo mirar hacia abajo y ver de noche el contorno de los países y las luces de las grandes ciudades. Pensaba en dónde estaba y en lo que veía al pasar: los millones de personas que había allí abajo y toda la historia que encierran esas tierras sobre las que volábamos. Pasamos por supuesto sobre Francia, España e Italia, y entramos en el Mediterráneo. Recuerdo ver el perfil de la bota de Italia y, después, El Cairo. Se distingue el Nilo y luego se llega a África. Fue una imagen preciosa que tengo siempre muy presente.

¿Qué sigue despertando hoy su curiosidad después de tantos años trabajando en el sector espacial?

Es simplemente el tema que me resulta más interesante. Todo el mundo tiene una pasión, y esta es la que sigue capturando mi imaginación. Siempre me ha gustado la astronomía. Me encanta mirar la Luna, mirar a través de telescopios y todo lo que tenga que ver con el espacio y con la creación del universo. Me encanta seguir estando implicada.

La entrada de empresas privadas está acelerando enormemente la innovación espacial. ¿En qué momento esa aceleración puede empezar a entrar en conflicto con la seguridad?

Es una buena pregunta, y es algo en lo que pensamos todos los días. La NASA fue muy cuidadosa y puso la seguridad en primer plano en el diseño de los vehículos y en el calendario de lanzamientos, y aun así perdimos vehículos y personas. Hasta ahora el sector comercial ha tenido suerte y no ha sufrido ninguna pérdida de ese tipo, al menos en las misiones que vemos habitualmente. Ha habido algunos accidentes menos conocidos, con pilotos, pero por ahora no en vuelos comerciales. Ojalá la buena suerte continúe, pero estadísticamente es una actividad muy peligrosa, y no es tanto una cuestión de si ocurrirá o no. Esperemos que, si ocurre, sea algo de lo que podamos recuperarnos con facilidad. Equilibrar la seguridad con el resto de factores es siempre un gran reto, por la propulsión y los materiales que se utilizan para acelerar el vuelo.

¿Qué papel debería conservar la NASA en un escenario en el que las empresas privadas tienen cada vez más capacidad para desarrollar lanzadores, vehículos y estaciones espaciales?

La idea era que la NASA fuera retirándose de buena parte del transporte comercial hacia lugares como la Estación Espacial Internacional, y que, cuando la Estación Espacial Internacional fuera demasiado vieja para funcionar, la dieran de baja. Se esperaba que una empresa privada pusiera en órbita una nueva plataforma. Eso todavía no ha ocurrido, porque construir una plataforma así es carísimo. Sin subvención ni financiación públicas, solo las personas más ricas pueden permitirse estar en este negocio. Mientras no se demuestre que estas plataformas son rentables, y que hay gente que quiere investigar o producir cosas rentables en ellas, será difícil sostener un programa espacial comercial. Donde creo que la NASA quiere mantener su liderazgo es en la exploración de la Luna y de Marte, y en establecer con el tiempo hábitats en esos lugares.

«La NASA quiere mantener su liderazgo en la exploración de la Luna y de Marte»

La órbita terrestre baja está cada vez más congestionada. ¿Estamos creando un problema de tráfico espacial antes de haber desarrollado realmente las reglas para gestionarlo?

Sí, creo que hay un problema de gestión del tráfico espacial. No solo por los satélites, que son muchos, con SpaceX, Starlink y Kuiper, que también viene en camino, sino además por los restos de otras naves que han colisionado o que fueron destruidas intencionadamente. Esos restos son muy pequeños y difíciles de rastrear, y son muy peligrosos. Los satélites grandes sí podemos verlos, pero no todos los restos, así que no siempre podemos evitarlos. Ese es el mayor peligro. Desde luego, no queremos destruir objetos en el espacio por las partículas que generan, y pueden pasar años o décadas hasta que lleguen a un punto concreto.

El turismo espacial introduce una nueva dimensión comercial. ¿Dónde situaría el equilibrio entre permitir que surja ese mercado y evitar que el espacio se convierta simplemente en un producto de lujo?

Va a ser un destino de lujo, simplemente por lo que cuesta, y no mucha gente podrá permitírselo. Las opciones más asequibles son los vuelos suborbitales, como New Shepard, que es también una idea de Jeff Bezos, para quienes quieren echar un vistazo breve al espacio y vivir un periodo corto de microgravedad. Pueden volar dos, tres o cinco minutos, por encima de la línea de Kármán, y regresar. Si quieres pasar tiempo en órbita, es mucho más caro, requiere mucha más energía y mucho más coste. Pero hay interés, y eso puede ser lo que resulte rentable para una plataforma espacial. Esa es una opción.

A medida que aumenten las actividades comerciales en la Luna, ¿cómo deberían regularse los recursos lunares y su explotación?

Existe una organización de Naciones Unidas creada para ayudar a regular los recursos de la Luna. Todavía no he estado en ninguna reunión, pero ahora formo parte de ese consejo. Será difícil, como lo es aquí en la Tierra, y ojalá todos los países acepten respetar ciertas normas sobre el uso de la Luna y de sus recursos, porque allí no hay gravedad ni atmósfera. Pequeñas perturbaciones en la superficie pueden levantar mucho polvo y acabar contaminando el resto de la superficie. Por eso será muy importante controlar cómo la usamos. Es muy difícil no afectar a otras zonas desde un punto concreto, porque la Luna es mucho más pequeña que la Tierra y tiene mucha menos gravedad. Es un problema grande, y ojalá podamos ponernos de acuerdo a través de la administración para regularlo.

¿Qué tipo de regulación internacional cree que será imprescindible durante la próxima década para evitar conflictos entre operadores espaciales comerciales?

Hasta ahora no ha habido conflictos reales con la NASA, porque la NASA contrata y ofrece ahora el transporte de los astronautas, tanto para el acceso civil a la estación espacial como para el acceso internacional. Rusia también ofrece transporte. La NASA no interviene en los lanzamientos de satélites. De eso se supone que se encarga la FAA, la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos, que regula el tráfico de lanzamientos desde Florida. Esto no afecta a Rusia, a Irán ni a otros, pero en esa región es la que despeja el espacio aéreo para ayudar a evitar conflictos. En cuanto al trabajo futuro en el espacio, creo que la NASA querría contratar a SpaceX o a Blue Origin para lanzar equipamiento y nuevas plataformas, y quizá después ceder esas propiedades. En lo que respecta a la Luna, todavía no sé cómo funcionará. Ahora mismo piensan que podrían contratar a SpaceX o a Blue Origin para usar un nuevo módulo de alunizaje y quizá módulos.

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