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Medio Ambiente

Cultivar en el desierto

La agricultura se expande a sitios inhóspitos gracias a las nuevas tecnologías que abren una nueva realidad para dar vida a los ecosistemas.

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12
marzo
2026

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Corría 2012 cuando Ali Agd Forach dejó atrás su vida en Malí para escapar de un conflicto armado —que involucró una rebelión independentista (liderada por grupos tuareg) y una posterior ofensiva de grupos extremistas— que desdibujaba su futuro. Al cruzar la frontera con Mauritania, se encontró con el campo de Mberra, un asentamiento que albergaba a unas 52.000 personas en pleno corazón del Sahel. Por aquel entonces, lo que sus ojos alcanzaban a ver era una extensión interminable de colinas de arena, un desierto donde la vida parecía una anomalía. Pero hoy no es así. En el sitio donde parecía que no crecía nada, ahora se cultivan cacahuetes y sandías. Forach es una de las 5.000 personas que han aprendido nuevas técnicas de horticultura y riego para la agricultura en el Sahel gracias a la Federación Luterana Mundial, que recoge la historia de este hombre y se ha lanzado a la labor de fertilizar una de las regiones más inhóspitas del planeta. La tarea no fue sencilla, especialmente en un entorno donde el termómetro alcanza habitualmente los 50 grados Celsius y las tormentas de arena pueden sepultar meses de trabajo.

El primer obstáculo no fue el suelo seco, sino la incredulidad. Convencer a quienes habían huido de la guerra de que era posible extraer vida del desierto requería persuasión. Pero, sobre todo, de mucha conciencia y técnica. Para que la tierra fuera fértil, se implementaron sistemas de riego por goteo para optimizar cada gota de las escasas reservas de agua y se enseñaron métodos de fertilización orgánica y de gestión de viveros que permitieron a 5.000 personas, en su gran mayoría mujeres, redescubrir su capacidad productiva. Este conocimiento se ha propagado de forma capilar, con grupos de aprendizaje que han convertido parcelas baldías en 31 hectáreas de cultivo.

Con los métodos agrícolas adecuados, es posible cultivar con éxito en zonas áridas

El impacto de este oasis artificial va mucho más allá de la estampa visual del verde sobre el ocre. La seguridad alimentaria ha transformado la economía local y la calidad de vida de muchas familias. La agricultura en zonas áridas o desérticas puede ser un desafío debido a la escasez de agua y las duras condiciones. Sin embargo, con los métodos agrícolas adecuados, es posible cultivar con éxito. Técnicas como la gestión del agua, la mejora del suelo y la selección de cultivos adecuados pueden ayudar a los agricultores a prosperar en estos entornos difíciles. La tecnología desempeña un papel crucial en el éxito de la agricultura en el desierto.

El Proyecto Bosque del Sáhara, en la costa jordana del mar Rojo, es un ejemplo de ello. Allí se utiliza una combinación de paneles solares, agua de mar desalinizada y técnicas agrícolas avanzadas para diversos cultivos, como pepinos, pimientos y árboles frutales. Los paneles solares alimentan un sistema que evapora el agua de mar, lo que ayuda a mantener el aire fresco y húmedo en los invernaderos, a la vez que elimina la sal. Alrededor de los invernaderos, se cultivan plantas que toleran la sal en setos para proporcionar mayor refrigeración.

De igual forma, a la sombra de los paneles solares, crecen cultivos que no prosperarían bajo la intensa luz solar, como hierbas aromáticas y ensaladas. Los trabajadores agrícolas polinizan las plantas a mano y traen avispas para el control natural de plagas. Se están desarrollando procesos para convertir los desechos de la granja y de otros negocios cercanos en fertilizante, de modo que la granja enriquece el suelo en lugar de degradarlo.

En Emiratos Árabes Unidos, donde las temperaturas son implacables, hay poco espacio para la agricultura. Casi el 80% de los alimentos que consumen deben importarse debido a la falta de producción interna, según cuenta BBC, y quien se atreve a cultivar tiene que usar camiones cisterna para llevar agua al desierto, donde las granjas consumen casi tres veces más líquido que en climas templados. En ese país, Desert Control, una firma noruega especializada, ha desarrollado una tecnología conocida como Liquid Nanoclay que permite transformar la arena del desierto en suelo fértil al recubrir cada grano con una fina capa de arcilla natural. Esto mejora la retención de agua y de nutrientes y reduce el consumo hídrico necesario para el cultivo.

Estas técnicas podrían ser la respuesta a un problema mayor: el aumento de la frecuencia y la intensidad de las sequías en el mundo debido al calentamiento global. Según Naciones Unidas, en 2030, 135 millones de personas podrían perder sus hogares y medios de vida debido a la desertificación.

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