Derechos Humanos

El horror de la pornografía infantil

Al menos uno de cada cinco menores es víctima de violencia sexual durante la infancia y uno de cada tres ha sido obligado a hacer algo sexualmente explícito en internet. Además, el 62% de todo el material de este tipo acaba alojado en algún país europeo. El Parlamento Europeo se une en bloque para sacar adelante una regulación contra el abuso sexual de menores en la red.

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18
diciembre
2023

Ella tiene unos ojos verdes de gata que cautivan en cuanto los miras. El pelo largo y castaño y una sonrisa amable que revela unos dientes perfectos. Le gusta jugar al voleibol, las novelas de ciencia ficción e ir al cine con sus amigas. En la foto de perfil de sus redes sociales parece mayor, pero solo tiene 14 años. Él es encantador y muy divertido. Juega al baloncesto (es su foto de perfil, de espaldas lanzando un triple) y, aunque no le gusta mucho leer, también le gusta ver películas. «Tal vez podamos ir juntos al cine», le dijo un día chateando. Se conocieron por casualidad, a través de una red social, y enseguida congeniaron. «Sí, podemos quedar algún día», le dijo ella. Siguieron hablando y, al poco, él le pidió más fotos suyas, para conocerla mejor, alegó. Como sonó algo normal y natural, ella se las mandó. Hasta que un día, sin ser consciente, le envió una subida de tono. La primera de varias que se usarían para lo que ella no imaginaba. Lo que tampoco sabía es que él tenía más años que su padre.

La táctica de grooming, una práctica de manipulación online en la que un adulto se hace pasar por un menor de edad para explotar, abusar y extorsionar a menores, está creciendo de forma exponencial en los últimos años. De hecho, según un informe del Parlamento Europeo, en 2022 se produjo un pico de informes de sospechas de abusos sexuales a menores en internet, entre los que destacaban aquellos marcados como grooming: habían aumentado un 82%.

En 2022 los abusos sexuales a menores en internet marcados como «grooming» aumentaron un 82%

La mayoría de las detecciones y denuncias de estas características las realizan las propias empresas digitales, pero siguen siendo insuficientes para evitar la difusión de este tipo de contenido online. Uno de los principales motivos es que los prestadores de servicios se encuentran con diferentes normas, variando en función del país en el que operen. Ante esta falta de armonización y la urgencia de frenar y revertir unos delitos que van en aumento, el Parlamento Europeo ha aprobado por unanimidad un informe (que pasará al Consejo para que eleve a la categoría de ley) cuyo objetivo es detectar, prevenir y denunciar abusos sexuales a menores en internet. El proceso de esta ley de protección infantil ha sido «delicado, complejo y controvertido», señala Javier Zarzalejos, ponente del informe y diputado del Partido Popular en la Unión Europea. ¿El motivo? Su injerencia con la privacidad de los usuarios. «Al final se ha alcanzado un equilibrio positivo entre la protección de los niños y el respeto a los derechos fundamentales, muy especialmente el de la privacidad».

Según explica este eurodiputado, la piedra angular ha sido hacer un enfoque suficientemente objetivado que permita «actuar de forma más específica y dirigida a lo que realmente son los indicios de que hay diseminación o difusión de contenido [de este tipo]» y establecer «una serie de garantías, precisamente para evitar que haya un procedimiento masivo de datos, de comunicaciones que no tienen nada que ver con el abuso sexual infantil y para detener al máximo lo que se llaman falsos positivos». Es decir, esos casos en los que una madre manda al padre una foto de sus hijos en la playa y que no constituyen un caso de abuso sexual infantil por el hecho de que haya menores que salgan en traje de baño. Para lograrlo, la ley propone permitir a las autoridades judiciales emitir a las plataformas digitales las conocidas como órdenes de detección (específicas y limitadas en el tiempo, solo cuando haya motivos razonables de sospecha), obligándolas a utilizar tecnologías emergentes que detecten material de abuso sexual infantil, como las que permiten escanear mensajes cifrados de extremo a extremo en plataformas tipo WhatsApp.

Precisamente aspectos como este escaneado del lado del cliente para intervenir mensajes cifrados han hecho que se alcen voces en contra, alegando que con ello se impondría un sistema de vigilancia que analizaría de forma automatizada todo lo que entra y sale de cada dispositivo tecnológico de cada usuario. EDRi, el grupo de presión europeo de derechos digitales, clama que esto es una grave injerencia en los derechos fundamentales consagrados en la legislación de la Unión Europea, ya que se corre el riesgo de romper el cifrado, marcar de forma errónea contenidos legales e incriminar falsamente a los usuarios. «No es posible mantener comunicaciones privadas y seguras mientras se construye un acceso directo para empresas y gobiernos. Esto abriría la puerta a todo tipo de actores maliciosos», recoge la organización en un comunicado. Y añade: «No se puede tener una estructura de internet segura que promueva la libertad de expresión y la autonomía si los usuarios quedan sometidos a un escaneo generalizado que les niega el anonimato».

Educar y sensibilizar

Según varios estudios citados por el Parlamento Europeo, al menos uno de cada cinco menores es víctima de violencia sexual durante la infancia y uno de cada tres ha sido obligado a hacer algo sexualmente explícito en internet. El paso que Europa ha dado al frente con esta ley cobra más sentido si se tiene en cuenta que el continente es uno de los destinos predilectos por los criminales y predadores para alojar contenido sexual infantil en la red: el 62% de todo el material de este tipo acaba alojado en servidores de algún país europeo, siendo los Países Bajos el lugar donde más contenido se aloja, según datos de 2021 recabados por la organización Internet Watch Foundation.

Mucho de este material sexual infantil se alberga «en páginas web accesibles en público, sin necesidad de ir a comunicaciones cifradas», explica Zarzalejos; motivo por el cual, junto a los prestadores de servicios, «es muy importante que los usuarios nos convirtamos en guardianes y limpiadores de la red para combatir esta lacra silenciosa». ¿Cómo? «A través de mecanismos de notificación y denuncia que sean fáciles, accesibles y eficaces, de modo que la persona que navegando legítimamente por la web se encuentra con este tipo de casos, tenga un mecanismo para reportar e informar o bien al prestador de servicios o bien a las autoridades», añade. Jorge Gutiérrez, director de la organización Dale Una Vuelta, también opina que es fundamental que todos rememos juntos. «Es un asunto transversal que afecta por igual a hombres y mujeres, menores y adultos, de izquierda y de derecha, pobres y ricos. La pornografía se está colando por todas las rendijas de nuestros hogares y de nuestros dispositivos y por este motivo necesitamos acciones conjuntas».

«Los cuerpos no son juguetes y las pantallas no son solamente imágenes, píxeles, sino que hay personas detrás»

En este sentido, las campañas de sensibilización desempeñan un rol fundamental, entre otras cosas, porque no se dan como campañas masivas, coinciden en señalar todos los involucrados en este asunto. «Cada vez hay más campañas contra la violencia que genera el porno, pero siguen siendo escasas», señala Gutiérrez. Desde su punto de vista, el motivo principal estriba en la falta de conciencia: «Hasta que no nos demos cuenta de los efectos totales, en menores y en mayores, no nos atreveremos a concienciar con campañas». La organización que Gutiérrez dirige, en colaboración con el Parlamento Europeo, promueve la campaña Generación XXX, cuyo objetivo es proteger a la infancia de los efectos perjudiciales (adicciones, violencia, disfunciones sexuales) que provoca la nueva pornografía mainstream, exigiendo medidas eficaces en la verificación de la edad de los usuarios.

Junto a las campañas de sensibilización, la educación es otra piedra de toque para concienciar a la sociedad. «Creo que se necesita una alfabetización visual más completa en las aulas», opina Gutiérrez. «Un modo de frenar la tendencia actual es hablarles desde muy pequeños de empatía, respeto, intimidad. Que los cuerpos no son juguetes y que las pantallas no son solamente imágenes, píxeles, sino que hay personas detrás». También para el eurodiputado Zarzalejos «tenemos que ser conscientes de que internet no es un instrumento solo para la diversión; en internet, como en el mundo real, también hay pederastas, estafadores, delincuentes, embaucadores». Porque, como bien concluye, «el mundo digital es tan real como el físico».

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