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El «empleo verde», una nueva era para la población rural

El fenómeno de la despoblación es eminentemente rural y este éxodo va ligado a la falta de oportunidades laborales. Iniciativas formativas concretas para mejorar la competitividad y retener el talento en los pequeños municipios del entorno rural son una de las claves para frenar la sangría poblacional.

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04
diciembre
2023

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Las zonas rurales de España han experimentado durante las últimas décadas un alarmante descenso de su población por diferentes razones; entre ellas, la búsqueda de más y mejores oportunidades por parte de sus habitantes, principalmente, los más jóvenes, que parten en éxodo desde sus pueblos de origen hacia las ciudades.

Y es que encontrar empleo o contar con servicios básicos como sanidad, transportes o tener “simple” acceso a internet se convierte, a veces, en una verdadera odisea en estas zonas. Sin infraestructuras ni servicios, hay menos trabajo y la población emigra en busca de él.

El fenómeno de la despoblación es eminentemente rural y de mayor gravedad en los pequeños municipios, donde hay una marcada escasez de oportunidades laborales, especialmente, para las mujeres, cuya tasa de desempleo supera el 42%, según Afammer.

En estas zonas, las condiciones laborales son, además, más precarias, con mayores niveles de parcialidad y temporalidad y menor remuneración.

La despoblación es eminentemente rural, donde hay una marcada escasez de oportunidades laborales y las condiciones son más precarias

En este sentido, la formación tiene una importancia crucial para garantizar la fijación de población rural y mejorar la empleabilidad de los colectivos más vulnerables, como las personas jóvenes, desempleadas y las mujeres.

Sin embargo, los datos son preocupantes: las comunidades autónomas con menor tasa de población (Aragón, Galicia, Extremadura o Castilla y León) suelen ser aquellas con mejores resultados académicos en niveles como la ESO o Bachillerato, pero, más tarde, sus habitantes deben irse a trabajar –por falta de oportunidades– a ciudades como Barcelona, Bilbao o Madrid, por lo que esa educación de calidad y el talento propio no revierten en la zona.

Quizás, esto va también ligado a la idea generalizada de que para triunfar profesionalmente, hay que estar en las grandes ciudades. Así que la búsqueda de futuro se hace en clave de éxodo.

Iniciativas formativas para mejorar la empleabilidad

Para recobrar la estabilidad de zonas despobladas o en riesgo de despoblación es necesario crear iniciativas que contribuyan a ampliar las oportunidades del entorno rural. Es crucial que esas iniciativas mejoren las capacidades competitivas y la empleabilidad, para que sus habitantes tengan las mismas oportunidades que quienes viven en zonas urbanas y, por tanto, mejoren su calidad de vida y sus opciones de futuro ligadas a sus raíces. No se trata de darles el pez, sino de enseñarles a pescar.

Por ejemplo, los proyectos destinados a generar empleo verde, además de suponer un impacto medioambiental y económico positivo para la zona, implican apostar por el talento y potenciar proyectos de vida en los pueblos que contribuyan al reequilibrio territorial.

Se trata de ver el territorio como una oportunidad. En esta línea, Endesa ha abierto este año en la provincia de Teruel la Escuela Rural de Energía Sostenible: un proyecto formativo en las áreas de mayor potencial laboral y con proyección de crecimiento, como las energías renovables, la biodiversidad y el sector primario.

La Escuela Rural de Energía Sostenible es un proyecto formativo en las áreas de mayor potencial laboral y con proyección de crecimiento

Esta escuela constituye el eje de formación del plan socioeconómico para el Nudo Mudéjar y contempla un programa con decenas de cursos especializados del que se espera que se beneficien un gran número de personas de toda la comarca de Andorra y alrededores. Será implementado durante los próximos tres años, dando prioridad a colectivos vulnerables del entorno rural (jóvenes, mujeres, desempleados, personas de la Bolsa de Transición Justa y residentes de los 34 municipios de transición justa del nudo). El objetivo principal del programa puesto en marcha por Endesa es mejorar la empleabilidad de estas personas y garantizar así la fijación de población.

Si quienes antes se quedaban en los pueblos veían como casi única opción laboral dedicarse a la agricultura o ganadería, esto ya no es así. Las oportunidades ahora son más diversas. Solo hay que detectarlas y enfocarse en ellas.

Fórmulas como el teletrabajo, que permite trabajar casi desde cualquier lugar siempre que haya buen acceso a internet (he aquí otra desigualdad a combatir: la brecha digital) o el nacimiento de nuevas profesiones, como las relacionadas con el marketing o las energías renovables, cada vez en mayor auge, suponen nuevas oportunidades para quedarse en los pueblos.

Para facilitarlo, es necesario crear redes de conocimiento y capacitaciones específicas en digitalización, marketing y gestión, o la formación especializada en esos nuevos sectores que se prevén como importantes motores del empleo y la economía.

Así, la Escuela Rural de Energía Sostenible de Endesa, junto con entidades expertas en cada materia, como ASAJA (Asociación de Jóvenes Agricultores), Afammer (Asociación de Familias y Mujeres del Medio Rural), Fundación Juan XXIII, CIRCE, SOLTEC, Ecodemy, CPIFP San Blas y LINUM, oferta formaciones especializadas, como la de montaje de paneles solares, la operación y mantenimiento de plantas renovables, la instalación y mantenimiento de infraestructuras fotovoltaicas de autoconsumo y la constitución de comunidades energéticas.

También ofrece programas sobre digitalización en el medio rural (e-commerce, redes sociales y firma digital), apicultura ecológica, arte floral, procesado de plantas aromáticas, medicinales y condimentarias y su comercialización, turismo gastronómico y agronómico, o un curso de pilotaje de drones aplicado a la agricultura/ganadería, entre otras y diversas formaciones.

Convertir el entorno rural en un lugar atractivo para vivir pasa por detectar las oportunidades y retos que hay en él, aprovechar sus recursos humanos y atraer y retener talento para revitalizar las provincias despobladas.

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