«Los medios que no vigilen al poder son los que perecerán»

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Borja Rebull
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Javier Ruiz, jefe de Economía de la ‘Cadena SER’, acaba de publicar ‘Edificio España: El peligro de la desigualdad, donde expone las grietas que podrían ocasionar el fin de nuestro sistema socioeconómico. Para evitarlo, todos los actores de la sociedad, desde las empresas hasta el último regulador, deben encaminarse hacia un verdadero, transparente y honesto cambio de sistema. El periodista explica cómo la determinación de los medios de comunicación –el contrapoder por naturaleza– será clave en este camino plagado de baches: ellos también son esenciales para poder apuntalar un nuevo paradigma más justo.


Tu libro expone un escenario hipotético en el que podríamos asistir al derrumbe de nuestro sistema socioeconómico y nuestro Estado del bienestar. ¿Qué papel juegan las empresas en esta tesitura, y cómo podrían evitarlo?

Creo que algunas empresas ya son conscientes de que el balance no es lo único y de que no hay solo accionistas, sino que también hay stakeholders que trabajan y operan en una sociedad y que, por tanto, hay también un compromiso social. Y eso es imprescindible para mantener el sistema socioeconómico ante los retos que se nos presentan. 

«La sostenibilidad es la única alternativa»

¿Cómo garantizar esta transformación sin renunciar a la sostenibilidad económica?  

La sostenibilidad y la mirada de valores de 360º no es una opción: es la única alternativa; es una obligación. Creo que las que se van a quedar por el camino van a ser precisamente aquellas empresas que no se transformen. Esta es mi percepción, teniendo en cuenta al cliente: no creo que sea una cuestión solo voluntaria o de valores, también es una cuestión de inversión. Los clientes, especialmente los más jóvenes, no solo miran el producto, sino también el impacto que puede tener, dejando de comprar productos que contaminan o en cuyo proceso de fabricación ha habido explotación laboral. 

Precisamente la sociedad civil, especialmente las nuevas generaciones, cada vez es más exigente. ¿Puede ser la palanca del cambio?

Pienso que la sostenibilidad no es una moda pasajera y está aquí para quedarse. Sí es posible que se tomara como una moda en su momento y haya creado una burbuja financiera de lo verde, de lo sostenible… Tal vez ha habido demasiado crédito sobre estos temas. Pero, dicho esto, me da la sensación de que las empresas que esquiven u oculten lo que contaminan, por poner un ejemplo, tarde o temprano van a ser descubiertas y rechazadas por sus clientes. 

¿Cómo combatir el greenwashing y distinguir a las empresas que sí tratan, realmente, de mejorar el sistema?

La única solución a eso es que haya parámetros objetivos. Es decir, que los baremos sean los mismos para todas las empresas. Y no solo es responsabilidad de las propias compañías, sino que los deberían fijar también organizaciones como Naciones Unidas, los Gobiernos… 

«Las empresas deben aspirar a algo más que simplemente el cumplimiento raso de la ley»

Desde tu posición de periodista, ¿cuál es el papel de los medios de comunicación en esta transformación? ¿Deberían ser más incisivos con el sistema económico en cuanto a su impacto en el medio ambiente y la sociedad?

Los medios de comunicación son el perro guardián del poder; el contrapoder por definición. Pero la debilidad financiera del sector es de tal calibre que los anuncios de algunas grandes compañías pueden suponer que un medio de comunicación salve el balance de un año (o que, al contrario, esté en números rojos o en números negros). Eso les está haciendo olvidar a algunos medios cuál es su trabajo: ser críticos con el poder, también con el económico, lo que incluye a las empresas. Los medios que no vigilen al poder son los que perecerán: no servirán a ese propio poder porque dejarán de tener público.

El Congreso ha creado la figura jurídica «Empresas con Propósito». ¿Hacen falta más políticas públicas?

Yo creo que es necesaria una regulación pública. Pero debe ser la base. Esta transformación no puede depender solo de la legislación, que fija unos mínimos. Las empresas deben aspirar a algo más que el simple cumplimiento raso de la ley. 

¿Cuáles son los principales retos a los se enfrentará la sociedad en los próximos años? 

En mi opinión, hay una serie de valores que no se deben ni pueden traicionar. El primero, un compromiso con el planeta, porque un modelo de negocio hoy en día solo se mantendrá si es sostenible; el segundo, un compromiso con el desarrollo y respeto de derechos humanos, porque si hay explotación fuera de nuestras fronteras tarde o temprano todo eso se termina destapando y la empresa dejará de vender aquí; finalmente, un compromiso con los trabajadores, proveedores y demás, esto no se cierra y se centra solo en el accionista. En resumen: ¿qué es lo que viene en los próximos años? Es imposible saberlo. ¿Qué es lo que debe de venir? Un compromiso que vaya más allá del accionariado y del balance. Si no, puede que esas empresas tengan un futuro financiero –aunque lo dudo–, pero en ningún caso tendrán un futuro social.

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